Una multitud da el último adiós al "Indio" Solari: Filas de más de siete kilómetros para despedir al ícono del rock argentino
- Por Nicolás Díaz | AFP
Entre cantos, aplausos y lágrimas, decenas de miles de fanáticos hacen filas de más de siete kilómetros para despedir a la leyenda del rock argentino Carlos "el Indio" Solari, velado este domingo en Villa Domínico, en la periferia sur de Buenos Aires.
El masivo adiós al "Indio" Solari
Solari, cantante de la mítica banda Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota —conocida como Los Redondos— murió el viernes a los 77 años por un accidente cerebro vascular. Su muerte desató una cadena de mensajes y manifestaciones de dolor de una comunidad fiel que augura una maratónica despedida.
Bajo una llovizna intermitente, entre banderas con nombre de barrios y canciones, flores, poleras de Los Redondos y de "el Indio" y camisetas de todos los equipos de fútbol, los presentes corean la música puesta por vecinos en algunos balcones del recorrido.
Ir a la siguiente notaLas puertas del polideportivo donde es velado el músico se abrieron pasadas las 10:00 horas locales (11:00 horas en Chile) y la despedida durará "hasta que haga falta, para que nadie pierda su oportunidad de decirle adiós", adelantó su cuenta oficial.

La mayoría de los presentes está convencida de que el cantante supo representar el sentir de un país moldeado por fuertes crisis económicas.
El adiós, que incluye algunos cantos contra el presidente Javier Milei, a quien Solari criticó abiertamente, es un capítulo más del fenómeno popular que significan en Argentina Los Rendondos y en especial Solari, alma de una banda que protagonizó masivos shows que en algunos casos se vieron desbordados.
En la convocatoria al velatorio, la familia del artista aludió a la rebeldía que identificó a la banda. El funeral "no será el momento de sacar afuera la rabia, ni caer en provocaciones, sino de honrarlo", señaló.
Sin contratos con discográficas y al margen de la industria musical, Los Redondos, activos entre 1976 y 2001, cultivaron un público masivo movido por el boca a boca, una tribu incondicional que asistía en comunidad a las "misas ricoteras", como se conocía a sus recitales.