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Fin de un mito: el retiro de los mejores submarinos de la historia deja un vacío en el Pentágono

El Pentágono enfrenta un problema estratégico con el retiro progresivo de varios navíos clase Los Ángeles, uno de los submarinos nucleares más exitosos de la historia de la Armada, una decisión que genera un vacío importante frente a rivales internacionales.

Aunque los sumergibles clase Virginia serán el reemplazo, los astilleros de Estados Unidos producen estos modelos a un ritmo más lento, obligando a buscar opciones para mantener el dominio del océano mientras los competidores aumentan el tamaño de sus propias flotas.

¿Qué pasa con los submarinos clase Los Ángeles de Estados Unidos?

De acuerdo al portal 1945, la preocupación principal es que los reactores nucleares de esta clase están llegando al límite de su vida útil (de 30 a 35 años) y el proceso de reabastecimiento es demasiado costoso y lento, aunque esto es solo una parte del problema.

A su vez, el Pentágono opta por desarmar las unidades más antiguas para evitar los inmensos costos de mantenimiento, ante la falta de presupuesto oficial para repararlas. Esta situación, reduce el número total de navíos listos para ejecutar las operaciones de seguridad marítima.

Foto: Departamento de Defensa de EE.UU.

Aunque la Armada planifica sustituir estos modelos con la nueva clase Virginia, la cual tiene tecnología más avanzada y requiere menos reabastecimiento, la capacidad industrial estadounidense produce estos modelos recientes a un ritmo inferior al esperado.

Por ello, algunos expertos sugieren renovar una parte de la clase Los Ángeles para mitigar el problema, mediante la modernización para extender su capacidad operativa por al menos 15 años más adicionales. Esta medida permitiría ganar tiempo mientras se desarrollan los programas de submarinos en marcha.

Foto: U.S. Navy

¿Cuáles son las capacidades de los submarinos clase Los Ángeles?

Su origen se remonta a la Guerra Fría, cuando en 1967 el almirante Hyman Rickover lideró su diseño en solo 90 días. Inicialmente, podían viajar a 46 kilómetros por hora y soportar descensos de hasta casi 200 metros para escoltar portaaviones y evadir detecciones del enemigo.

Foto: U.S. Navy

Desde su construcción entre 1972 y 1996, se construyeron 62 unidades y estas evolucionaron en tres ocasiones. La fase inicial Flight I contaba con cuatro tubos lanzadores para torpedos Mark 48 y misiles Tomahawk y Harpoon. En 1985 inició la fase Flight II, que añadió 12 lanzadores verticales para Tomahawk.

A partir de 1988 se produjeron bajo la fase Flight III, moviendo los planos de inmersión movidos a proa, reforzando su vela para operar en hielo e incorporando una capacidad de minado, nuevo sistema de combate AN/BSY-1 y reducción de ruido.

El USS Charlotte (SSN-766) demostró la capacidad de fuego de la clase al hundir a la moderna fragata IRIS Dena de Irán. Aunque disparó dos torpedos, solo bastó uno para hundir en minutos a su objetivo en el océano Índico, dejando en claro la completa vigencia operativa de estos vehículos bajo condiciones de combate reales.

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