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Sospechoso del mayor robo de joyas en EEUU evitó el juicio e intentó ser deportado a Chile

¿Qué pasó?

Un acusado por el mayor robo de joyas en la historia de Estados Unidos solicitó ser trasladado a Chile mientras enfrentaba cargos federales pendientes. 

Según documentos judiciales, Jeson Nelon Presilla Flores estuvo bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) desde septiembre y optó por la deportación en pleno desarrollo del caso, un decisión que le permitió evitar, por ahora, que enfrente un juicio penal

Fiscalías sorprendidas por la deportación

De acuerdo con Los Angeles Times, el abogado defensor de Flores, John D. Robertson, sostuvo ante el tribunal que el gobierno decidió desistir del proceso penal y solicitó que el caso fuera desestimado con perjuicio, lo que impediría volver a presentar cargos en el futuro. 

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La fiscalía federal rechazó esa versión y aseguró que la deportación tomó por sorpresa a los persecutores, quienes aún esperaban llevar a Flores a juicio si regresaba a Estados Unidos. En una moción presentada el 15 de enero, los fiscales adjuntos Kevin Butler y Jena MacCabe señalaron que el acusado “optó por renunciar a su procesamiento al rechazar las ofertas de ayuda del juez de inmigración”.

En ese documento indicaron que los fiscales “deben permitir que el proceso de inmigración civil se desarrolle de forma independiente mientras los cargos penales están pendientes”, precisando que esa dinámica terminó beneficiando al imputado. “Eso es exactamente lo que hicieron en este caso, sin querer, en beneficio del acusado, ya que ahora evitará el juicio y cualquier posible condena, a menos que regrese a Estados Unidos”, afirmaron.

Los fiscales solicitaron que el caso sea desestimado sin perjuicio, lo que permitiría reactivar los cargos si Flores vuelve al país. “Darle al acusado la ventaja de poder regresar a Estados Unidos con estos cargos borrados irrevocablemente de su historial sería inapropiado ante la ley e injusto considerando los hechos”, señalaron Butler y MacCabe. El juez aún no ha emitido un fallo.

Residencia legal y giro migratorio

MacCabe indicó que la fiscalía creía que Flores era residente permanente legal y que continuaría viviendo y trabajando en Estados Unidos mientras esperaba el juicio. En su presentación, Robertson describió a su cliente como “un residente legal permanente de los Estados Unidos que reside en el Distrito Central de California durante 25 años”.

La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, sostuvo que los antecedentes penales de Flores incluyen agresión sexual, amenazas con intención de aterrorizar, robo, vandalismo y hurto, entre otros delitos. Añadió que ingresó a Estados Unidos en 2001 como residente permanente legal, pero que se le permitió la deportación como extranjero debido a sus condenas penales, proceso que se concretó el 28 de diciembre.

Solicitud expresa de deportación a Chile

Según la fiscalía, durante una audiencia de inmigración realizada el 16 de diciembre, Flores compareció sin abogado, admitió todas las acusaciones en su contra y solicitó que Chile fuera el país designado para su deportación, mientras que el Departamento de Seguridad Nacional propuso a Ecuador como alternativa.

MacCabe explicó que el juez de inmigración determinó que el acusado era elegible para distintas opciones de alivio migratorio, pero tras discutirlas decidió no solicitarlas y pidió la salida voluntaria. Esa solicitud fue rechazada y se dictó una orden final de deportación en su contra.

Elección clave para evitar el juicio

Los fiscales indicaron que, mientras estaba bajo custodia de ICE, Flores enfrentó dos alternativas: defender su residencia permanente legal, enfrentar un juicio penal y una posible condena prolongada, o renunciar a sus derechos migratorios y autodeportarse para evitar la exposición penal. “Optó por esta última opción”, señalaron.

Flores fue uno de los siete hombres acusados en junio por robo y conspiración para cometer robo, en un asalto que afectó a 14 joyeros cuya mercancía era transportada en un camión Brinks. La fiscalía acusó a los imputados de irrumpir en el vehículo durante 27 minutos en una parada de camiones Flying J, mientras un guardia compraba comida y otro dormía en la cabina, cuando las joyas se trasladaban desde una feria internacional.

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