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¿El fin de la clase Ford? Armada de Estados Unidos termina la revisión de portaaviones en mayo y podría cancelar futuros pedidos

La Armada de Estados Unidos está por implementar un drástico cambio en sus portaaviones nucleares clase Ford, una iniciativa que incluye una posible cancelación de los próximos pedidos de sus barcos más costosos y modernos.

Esta revisión de la Casa Blanca busca encontrar mejores opciones operativas y ahorrar mucho dinero estatal, por lo que las autoridades analizan con mucho cuidado el verdadero rendimiento de estos enormes navíos hoy día.

¿Cuál es el estado actual de los portaaviones clase Ford?

Actualmente, el único barco operativo es el USS Gerald R. Ford con más de 300 días de despliegue, superando los récords de navegación militar desde la época posterior a la guerra de Vietnam. Fue esencial en las operaciones Resolución Absoluta en Venezuela y Furia Épica en Irán hoy, indicó The War Zone (TWZ).

Asimismo, el USS John F. Kenedy (CVN-79) planea entrar en servicio en 2027, tras 15 años de construcción y un costo de unos 13.200 millones de dólares. A partir de esta nave, la clase eliminará de sus modelos el problemático Radar de Banda Dual y los reemplazará por los radares AN/SPY-6(V)3.

Foto: U.S. Navy

Sin embargo, los inmensos costos de fabricación generan graves complicaciones para el presupuesto militar. Las facturas estimadas por el USS Enterprise y el USS Doris Miller son de casi 30.000 millones en total, cifras que podrían obligar a extender la vida útil del USS Nimitz hasta al menos el 2027.

Ante esta situación, el alto mando naval ordenó evaluar los contratos de los futuros USS William J. Clinton y USS George W. Bush. Aunque la Armada solicitó fondos adelantados para estas naves sin firmar un acuerdo con los astilleros, la Casa Blanca exige un retorno económico por cada dólar invertido en el mar.

¿Por qué la Armada podría cancelar la clase Ford?

En medio de esta situación por los altos costos, el presidente Donald Trump señaló fallas en las catapultas electromagnéticas y elevadores de armas, exigiendo que sean eliminadas para reinstalar las catapultas de vapor y elevadores mecánicos.

Aunque el contralmirante Ben Reynolds afirma que las catapultas permiten desplegar una mayor cantidad de aeronaves, John Phelan (secretario de la Armada) desconfía y exige verificar si realmente se están ahorrando 5.000 millones de dólares en mantenimiento y personal con estos equipos.

Aun así, Washington evalúa gastar 17.000 millones en buques clase Trump, los cuales superan ampliamente el valor de los portaaviones, una decisión que, de concretarse, afectaría fuertemente a la industria militar.

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