Condenan a sujeto a más de 5 años de cárcel por difundir imágenes íntimas de su expareja y amenazarla de muerte
- Por Felipe Gallardo
¿Qué pasó?
Lo que comenzó como una relación sentimental terminó transformándose en una pesadilla de acoso, violencia digital y un profundo terror psicológico. Tras un largo proceso, el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Rancagua puso un alto definitivo al acoso al condenar a un sujeto a más de cinco años de presidio por compartir imágenes íntimas y amenazar gravemente a su expareja.
El hombre, a quien la justicia identificó con las iniciales J.A.P.P., deberá cumplir una pena de 4 años y 187 días de presidio por divulgar material privado, a lo que se suman otros 300 días de reclusión efectiva por el delito de amenazas simples. Una resolución unánime que, más allá de la sanción penal y el pago de una multa, dimensiona el impacto de usar la intimidad de otros por despecho.
Vulneración de la intimidad
Según lo expuesto durante el juicio oral, dejó al descubierto la traición a la confianza. Entre enero y abril de 2022, mientras ambos mantenían un pololeo, el agresor aprovechó los momentos en que la víctima dormía para fotografiarla desnuda.
Ir a la siguiente notaLa verdadera pesadilla comenzó meses después. Cuando la mujer decidió terminar la relación, el sujeto quiso vengarse usando esas mismas fotografías. Entre fines de 2022 y el primer semestre de 2023, el individuo se dedicó a difundir las imágenes enviándolas por correo electrónico a familiares de la víctima.
Lejos de detenerse, su agresividad escaló: la justicia dio por probado que el sujeto hackeó la cuenta personal de Instagram de la joven y, haciéndose pasar por ella, publicó las fotos para ofrecer falsos servicios sexuales.
Un “calvario que padeció por largo tiempo"
La filtración del material íntimo fue solo una parte del hostigamiento. El tribunal detalló las violentas situaciones que tuvo que enfrentar la víctima, obligándola a vivir en un constante estado de alerta.
En abril de 2023, la mujer comenzó a recibir una serie de correos electrónicos y mensajes de perfiles falsos creados por su agresor. Los textos no dejaban espacio a dudas: "Te voy a secuestrar", "te voy a drogar", "no te dejaré tranquila hasta que estés muerta" fueron parte de los mensajes que el sujeto le enviaba, sumado a advertencias de dañar su casa.
Al momento de dictar la condena por estas amenazas, los magistrados fueron enfáticos en señalar que las intimidaciones resultaron "serias y verosímiles". Los testimonios de sus familiares fueron clave para ratificar lo que el fallo catalogó como "el calvario que padeció por largo tiempo", acciones que el propio acusado terminó admitiendo durante el juicio.
Leer más de
Notas relacionadas