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Trinidad Steinert: El perfil de la exfiscal que asumirá la "papa caliente" de la Seguridad Pública en el gobierno de Kast

En un Chile donde la crisis de seguridad y el control del orden público se han consolidado como las demandas más urgentes e intransable de la ciudadanía, la designación de Trinidad Steinert como Ministra de Seguridad Pública envía una señal clara: el Presidente electo José Antonio Kast ha optado por un perfil técnico, operativo y con experiencia directa en las zonas más conflictivas del país.

Steinert, de 54 años e independiente política, no es una teórica de escritorio. Su currículum revela una carrera forjada en el "terreno" judicial. Abogada de la Universidad Central y Magíster en Reforma Procesal Penal, llega al gabinete tras ejercer cargos clave en la zona norte, epicentro reciente de la crisis migratoria y delictual. Se desempeñó como Fiscal Regional de Tarapacá en 2024 y, anteriormente, como Fiscal Adjunta Jefe de Arica y Parinacota en 2021. Esta experiencia sugiere que la nueva administración pondrá un foco prioritario en el control fronterizo y el desbaratamiento de bandas transnacionales.

Su capacidad de liderazgo y manejo político también ha sido puesta a prueba. Steinert fue presidenta de la Asociación Nacional de Fiscales entre 2017 y 2019, un rol que le exigió negociar mejoras para el gremio y enfrentarse a las autoridades de turno. Además, cuenta con una extensa trayectoria en la Región Metropolitana, habiendo trabajado en la Fiscalía Regional Metropolitana Sur entre 2005 y 2021, sector que concentra altos índices de delitos violentos y narcotráfico en la capital.

Sin embargo, su historial no está exento de controversias. Su gestión enfrenta el escrutinio por episodios pasados, incluyendo desaciertos y dudas que marcaron un impasse institucional entre la Fiscalía y la Fuerza Aérea de Chile (FACh) en el contexto de un caso de tráfico de drogas. Este antecedente será relevante, dado que su nuevo cargo exigirá una coordinación impecable no solo con las policías (Carabineros y PDI), sino también con las Fuerzas Armadas en estados de excepción.

Steinert asume así el desafío más complejo del nuevo gobierno: traducir su experiencia como persecutora penal en políticas públicas efectivas que devuelvan la tranquilidad a los chilenos.