La ingeniosa solución sueca para que un buque gaste 10% menos
- Por Felipe Gallardo
¿Qué pasó?
¿Recuerdas las velas que utilizaban los barcos antiguos para navegar en alta mar? Podrían volver, pero no como todos las recuerdan, sino con un gran propósito: impulsar la reducción de la contaminación en los océanos.
La industria del transporte marítimo internacional acaba de registrar un hito histórico en su camino hacia la sustentabilidad y la reducción de la huella de carbono. En Suecia, un consorcio tecnológico concretó con éxito la instalación de una colosal vela rígida de 46 metros de altura y 14 metros de ancho en un buque comercial de grandes dimensiones.
La imponente estructura fue montada a bordo del Tirranna, un gigantesco navío portavehículos de 230 metros de longitud que ya opera en mar abierto. A diferencia de los antiguos lienzos de tela, este moderno sistema denominado Wing560 opera automáticamente bajo el principio físico del ala de un avión.
Ir a la siguiente notaEl proyecto es liderado por la firma Oceanbird, una alianza estratégica entre Alfa Laval y Wallenius Lines, junto a la naviera Wallenius Wilhelmsen. Los ingenieros detallaron que el montaje final se realizó en el astillero Damen de Rotterdam, lo que permitió que el buque completara con éxito sus pruebas en mar el pasado 1 de julio de 2026.
Tecnología eólica para frenar el impacto ambiental
La implementación de esta tecnología rígida busca entregar una alternativa realista e inmediata para disminuir drásticamente el uso de combustibles fósiles en el transporte de carga masiva. En esta primera fase de navegación con una sola estructura, el objetivo técnico es lograr un ahorro inicial cercano al 10% en el consumo del motor.
No obstante, las metas del consorcio industrial, que cuenta con el respaldo económico de la Unión Europea mediante el programa Orcelle Horizon, son más ambiciosas para el futuro próximo. A largo plazo, el plan contempla el diseño de naves capaces de cubrir más del 50% de sus necesidades de propulsión utilizando únicamente la fuerza del viento.

Los desafíos logísticos
La travesía del Tirranna servirá como un laboratorio flotante, ya que un equipo de especialistas viaja a bordo para monitorear el comportamiento del ala en tiempo real. El análisis de estos registros es fundamental por las complejidades aerodinámicas propias de los barcos destinados al transporte de automóviles.
Al tener paredes laterales extremadamente altas y superficies planas, estos buques son muy sensibles a los vientos cruzados en alta mar. Las conclusiones que arroje este monitoreo continuo determinarán si la propulsión asistida por viento se masifica definitivamente en las flotas comerciales del mañana.
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