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La historia del chileno que emigró a Argentina cuando tenía 3 años y hoy produce 100 hectáreas de cebollas en la Patagonia

Javier Novoa tenía apenas tres años cuando cruzó la cordillera junto a sus padres en busca de una nueva oportunidad. Era 1974 y su familia dejó Chile para instalarse en Argentina, sin imaginar que décadas después levantarían un exitoso emprendimiento agrícola en la Patagonia.

Hoy, a sus 54 años, Javier trabaja junto a su hermano en la producción de unas 100 hectáreas de cebollas en el Valle de Viedma, provincia de Río Negro, desde donde gran parte de la cosecha tiene como destino Brasil.

De trabajar "a medias" a tener su propia producción

Según contó Novoa en conversación con el diario trasandino Río Negro, sus padres emigraron desde Chile buscando mejores oportunidades laborales. Antes de instalarse definitivamente en la Patagonia, pasaron por Médanos, en el sur de la provincia de Buenos Aires.

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Los primeros años estuvieron marcados por el esfuerzo. Sin tierras propias ni maquinaria, comenzaron trabajando para otros productores bajo un sistema donde el dueño aportaba el campo y la familia hacía el trabajo agrícola, compartiendo luego la producción.

"Empezamos trabajando con un hombre, él nos daba un porcentaje de la producción y trabajábamos a medias. Ahí empezamos, de a poquito. Fueron muchos años. Poco a poco fuimos creciendo", recordó Novoa.

Con el paso del tiempo lograron consolidar su propio emprendimiento y hoy producen alrededor de 100 hectáreas de cebollas entre terrenos propios y otros trabajados mediante acuerdos con distintos propietarios.

La tecnología permitió aumentar la producción

Uno de los cambios más importantes para la familia fue la incorporación del riego por goteo hace tres temporadas, tecnología que, según explicó el productor, mejoró considerablemente los rendimientos.

"Antes sacábamos entre 2.000 y 3.000 bolsas por hectárea. Ahora sacamos más de 4.000", aseguró.

Actualmente obtienen entre 70.000 y 80.000 kilos por hectárea, aunque su objetivo es llegar a los 100.000 kilos. Para ello, explicó que uno de los desafíos es invertir en semillas híbridas, que ofrecen mejores resultados, aunque también tienen un costo mucho más elevado.

Brasil es el principal destino de las cebollas

Gran parte de la producción de la familia Novoa cruza la frontera hacia Brasil, mientras que solo una pequeña parte de la cosecha se comercializa dentro de Argentina.

Además, recordó que años atrás también exportaban a Europa y manifestó su esperanza de que ese mercado vuelva a abrirse en el futuro.

Después de una de las temporadas más difíciles que recuerda, Novoa aseguró que este año el panorama cambió gracias a la recuperación de los precios. "El año pasado no valía nada. Vendíamos una bolsa de cebolla a 500 pesos", recordó.

A más de cinco décadas de haber llegado desde Chile, Javier Novoa asegura que el crecimiento fue fruto del trabajo constante de toda su familia. "Fuimos creciendo de a poquito", resumió al repasar una historia que comenzó con una migración y terminó transformándose en un exitoso emprendimiento agrícola en la Patagonia argentina.

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