Detienen a siete integrantes de red dedicada a robar y vender cobre: Tenían tres toneladas del metal guardadas
- Por Felipe Gallardo
¿Qué pasó?
Una investigación encabezada por la Policía de Investigación (PDI) y la Fiscalía del Biobío dejó al descubierto el funcionamiento de una red dedicada a robar grandes cantidades de cable de cobre a empresas, para luego borrar sus marcas y venderlo informalmente en distintas zonas del país.
El trabajo policial, enmarcado en la "Operación Libra", permitió detener a siete personas y recuperar tres mil kilos de este metal, un cargamento que en el mercado ilícito alcanza altos valores de reventa.
¿Cómo funcionaba el negocio ilícito?
La banda no se limitaba a robar el cobre, sino que contaba con toda la logística para que no fuera reconocido por sus dueños. En los lugares fiscalizados, los detectives encontraron dos máquinas peladoras, herramientas que usaban para quitarle la cubierta de plástico a los cables y eliminar cualquier sello de trazabilidad.
Ir a la siguiente notaPara mover el cargamento entre regiones, el grupo utilizaba dos camiones, los que también fueron incautados junto a más de 5,5 millones de pesos en efectivo.
En total, cinco de los involucrados fueron capturados en la región del Biobío y otros dos en la Región Metropolitana, donde uno de ellos fue atrapado mientras tenía parte del material.
Una cadena de distribución desde Osorno hasta la capital
Las investigaciones mostraron que los integrantes del grupo tenían tareas claras para mover la carga a lo largo del país sin levantar sospechas en las carreteras.
El prefecto Juan Luis Fonseca, jefe provincial de la PDI en Concepción, detalló el recorrido que hacía el material sustraído:
"Este clan operaba en la región (del Biobío), específicamente teniendo redes también en otros sectores del país, como en la comuna de Osorno, donde tenían distribuidores para posteriormente comercializar en la comuna de Santiago", indicó la autoridad policial.
El impacto en los servicios de las personas
Este tipo de sustracciones suele generar cortes de luz, fallas en las líneas de trenes y caídas en los servicios de telefonía e internet, afectando directamente la rutina de miles de vecinos.
Por esa razón, la investigación buscó no solo detener a quienes cortan los cables en la calle, sino también cortar el circuito económico que financia esta actividad.
Al respecto, el fiscal regional del Biobío, Roberto Garrido, explicó el objetivo de este operativo:
"Se trata de un procedimiento que se enmarca dentro de esta estrategia y que además persigue destruir las economías ilícitas y abarcar todos los mercados delictuales, y en este caso concreto que producen un gran perjuicio en la población", sostuvo el fiscal.
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