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Nacional

¿Por qué fue tan intensa y sorpresiva la catástrofe en Tocopilla? La explicación de Alejandro Sepúlveda

¿Qué pasó?

Tocopilla fue una de las zonas más afectadas por el intenso sistema meteorológico que golpeó al norte del país y que provocó la activación de quebradas, flujos aluvionales y graves daños en distintos sectores de la comuna.

Solo durante la mañana del martes cayeron cerca de 15 milímetros de agua en la zona, una cifra que, considerando las características geográficas del norte, fue suficiente para generar una de las situaciones más complejas de la emergencia. El agua descendió con fuerza desde la cordillera de la Costa, arrastrando barro, piedras de gran tamaño y todo tipo de material a su paso.

En un despacho de Meganoticias se pudo constatar cómo amaneció Tocopilla tras la emergencia, con vehículos afectados —algunos completamente destruidos— y severos estragos en sectores como avenida O'Higgins, uno de los puntos que concentró los momentos más críticos de la jornada.

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"Cualquier perturbación tiene la energía suficiente para exacerbarse"

El meteorólogo de Mega, Alejandro Sepúlveda, explicó que este tipo de eventos responde a una combinación de factores atmosféricos y geográficos que pueden intensificar rápidamente las precipitaciones en el norte del país.

Desde el 13 de julio, según explicó, se han comenzado a observar los efectos del fenómeno de El Niño, generando condiciones en las que cualquier perturbación atmosférica puede contar con la energía suficiente para intensificarse.

En este caso, una de las claves estuvo en la presencia de una baja segregada, también conocida como núcleo frío o DANA.

Se trata de una burbuja de aire frío que se desprende de un sistema frontal y se desplaza por los niveles altos de la atmósfera mientras comienza a rotar. Al avanzar hacia el norte y encontrarse con una masa de aire húmedo, puede activarse y generar precipitaciones intensas.

Sin embargo, a diferencia de un sistema frontal tradicional, estos fenómenos no tienen una estructura completamente organizada, por lo que su evolución puede ser más difícil de anticipar.

La geografía de Tocopilla agravó la emergencia

A las condiciones atmosféricas se sumó un factor clave: la geografía del norte de Chile.

La cordillera de la Costa en esta zona presenta una altura considerablemente mayor que en la zona central, con macizos que pueden alcanzar cerca de 3 mil metros de altura, además de extensas superficies cubiertas de arena y numerosas quebradas.

Cuando las precipitaciones caen con intensidad, el agua comienza a descender rápidamente por estas quebradas, arrastrando material desde las zonas altas hacia sectores urbanos.

Esto fue precisamente lo que ocurrió en Tocopilla, donde al menos tres sectores registraron la activación de quebradas. En avenida O'Higgins, el flujo bajó desde la cordillera de la Costa arrastrando lodo y piedras de gran tamaño.

Las imágenes del lugar dieron cuenta de la violencia del fenómeno: vehículos destruidos, otros arrastrados por el material y una gran cantidad de escombros acumulados en distintos puntos de la ciudad.

Las piscinas aluvionales que ayudaron a reducir la fuerza del material

Uno de los elementos que, según se explicó, pudo ayudar a evitar consecuencias aún más graves fueron las denominadas piscinas de decantación o piscinas aluvionales.

Estas obras comenzaron a desarrollarse con mayor fuerza luego del aluvión ocurrido en 2015, cuando se registraron precipitaciones incluso menores que las actuales, pero concentradas en un período de tiempo más breve.

Las piscinas fueron instaladas en distintas quebradas con un objetivo específico: disminuir la velocidad y fuerza del material que baja desde las zonas altas.

Eso sí, estas estructuras no evitan que se produzcan aluviones, sino que buscan reducir su impacto, reteniendo parte del material y quitándole fuerza antes de que alcance las zonas pobladas.

En Tocopilla, el material descendió con tal intensidad que incluso arrasó una de estas piscinas de decantación, continuando su recorrido y provocando daños a su paso.

Pese a ello, la existencia de estas obras pudo haber sido fundamental para reducir la magnitud de la catástrofe. De no haber estado presentes, la comuna podría haber enfrentado consecuencias aún más graves.

Flujos aluvionales también se registraron en otras zonas del norte

La emergencia no se limitó únicamente a Tocopilla. Durante las últimas horas también se registraron flujos aluvionales y activación de quebradas en sectores de Iquique y Antofagasta.

Las precipitaciones y las características del sistema atmosférico mantuvieron en alerta a distintas zonas del norte, mientras los equipos de emergencia continuaban evaluando los daños provocados por el agua y el material que descendió desde las quebradas.

La situación vivida en Tocopilla volvió a evidenciar la vulnerabilidad de las ciudades del norte ante precipitaciones intensas y concentradas en cortos períodos de tiempo, especialmente cuando estas coinciden con una geografía marcada por quebradas y fuertes desniveles.

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