El plan de Trump para la flota fantasma de Rusia inquieta a Europa
- Por Deutsche Welle
Desde la invasión rusa de Ucrania, Moscú ha dependido cada vez más de la llamada "flota fantasma" para eludir las sanciones occidentales y transportar petróleo por todo el mundo.
Estos buques cisterna suelen recurrir a prácticas engañosas, como apagar sus transpondedores de localización para evitar ser detectados y ocultar el verdadero origen o destino de la carga. La flota, compuesta en gran medida por petroleros envejecidos, sin seguro y deficientemente mantenidos, ha generado una creciente preocupación en el sector marítimo.
"La flota fantasma es una plaga", declara a DW Elisabeth Braw, investigadora principal del laboratorio de ideas Atlantic Council. Además, subraya que "no le conviene a nadie" que estas embarcaciones naveguen por los océanos del mundo. Braw sostiene que estos petroleros socavan el orden marítimo internacional y aumentan el riesgo de accidentes y daños ambientales. "Todos los países deberían utilizar su influencia sobre Rusia para pedirle que deje de utilizar esta flota", afirma.
Ir a la siguiente nota¿Aliviar las sanciones para reducir los costos del transporte marítimo?
Con el objetivo de frenar la flota fantasma y reducir los ingresos petroleros de Rusia, Estados Unidos y los países europeos han intensificado sus esfuerzos para interceptar buques acusados de violar las sanciones.
Sin embargo, el gobierno de Donald Trump estaría considerando levantar las sanciones que pesan sobre algunos barcos de la flota fantasma y permitirles transportar petróleo no sujeto a restricciones.
Un funcionario estadounidense declaró a Reuters a comienzos de octubre de 2026 que la medida busca aliviar las tarifas globales de transporte marítimo, que se encuentran en niveles récord.
Levantar las sanciones contra la flota fantasma "reduciría la eficacia del régimen de sanciones en su conjunto", advierte Michael Carpenter, investigador principal de Asuntos Transatlánticos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS).
Una medida de este tipo "recompensa al agresor y ayuda a Moscú a obtener ingresos para seguir atacando a Ucrania", señala a DW. "Es exactamente lo contrario de lo que debería hacer Estados Unidos si realmente quiere poner fin a la guerra", agrega.
Ben Harris, vicepresidente y director de Estudios Económicos de la Brookings Institution, comparte esa valoración. Eliminar las sanciones contra los petroleros de la flota fantasma haría que fuera "considerablemente más fácil para Rusia vender su petróleo a precios de mercado", sostiene.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, rechazó, sin embargo, las versiones sobre un levantamiento de sanciones. "Estamos convirtiendo petroleros clandestinos en petroleros legítimos", declaró, según Bloomberg. "No estamos eliminando sanciones", aseguró. "Vamos a trasladar algunos barcos de lo que yo llamo la 'flota de los malos' a la 'flota de los buenos'", subrayó. "Ya no transportarán petróleo sancionado".
El acuerdo de Trump con Putin genera preocupación
La propuesta surge después del acuerdo alcanzado este mes de octubre entre Donald Trump y su homólogo ruso, Vladimir Putin, para permitir la venta de diésel ruso en los mercados internacionales.
El pacto fue interpretado como parte de los esfuerzos de Trump por reducir los precios internos de los combustibles antes de las elecciones intermedias del 3 de noviembre.
El mandatario estadounidense también dejó sin efecto un amplio paquete de nuevas sanciones contra Rusia aprobado recientemente por ley. Esas medidas estaban dirigidas contra los ingresos energéticos rusos y contemplaban la imposición de aranceles a los principales compradores mundiales de petróleo y gas de Rusia.
La decisión fue duramente criticada por Ucrania y sus aliados europeos, preocupados por el posible debilitamiento de la credibilidad de las sanciones y de la presión económica occidental sobre Moscú.
¿Qué puede hacer la Unión Europea?
Si Estados Unidos pone freno a las sanciones contra la flota fantasma, Harris considera que "la responsabilidad recaerá sobre los responsables políticos europeos". Y recuerda que el viejo continente sigue desempeñando un papel central en la cuestión de los seguros internacionales del transporte marítimo. "Pueden exigir que los petroleros cuenten con seguros legítimos y reconocidos para navegar por sus aguas", explica. En la práctica, eso significaría que muchos barcos de la flota fantasma no podrían transportar petróleo ruso de forma legal.
Por su parte, Carpenter coincide en que, aunque Estados Unidos suavice algunas restricciones, la Unión Europea no tendrá más opción que seguir aplicando las suyas propias. "La inmensa mayoría de la flota fantasma atraviesa el mar Báltico y sale de él por el estrecho de Dinamarca", explica. Por ello, la UE se encuentra "en una posición única para abordar e inspeccionar los buques que pasan por este punto estratégico".
Sin embargo, Rusia ha amenazado con confiscar barcos pertenecientes a países europeos en represalia por la interceptación y el decomiso de embarcaciones rusas sospechosas de formar parte de la flota fantasma. Y sin el respaldo de Estados Unidos, advierte Carpenter, "será más difícil para los países de la UE asumir los costos y riesgos asociados al cumplimiento de las sanciones".
Braw coincide con este análisis. A su juicio, lo que la UE pueda lograr con solo el apoyo de socios como Japón o Canadá "es mucho menos de lo que pueden lograr si Estados Unidos forma parte del equipo".
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