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Fue el edificio más grande de Sudamérica y esconde una historia de venganza

Durante décadas, el Edificio Kavanagh fue el más alto de Sudamérica y uno de los mayores símbolos arquitectónicos de Buenos Aires.

Sin embargo, detrás de su imponente silueta se esconde una historia que mezcla amor, rechazo y una millonaria venganza que, casi un siglo después, sigue alimentando la leyenda.

Se trata de un rascacielos que fue inaugurado en 1936 en el barrio de Retiro, cuya construcción habría sido impulsada por Corina Kavanagh, una acaudalada mujer argentina que decidió levantar el gigantesco inmueble para cobrarse una afrenta de una de las familias más poderosas de la época.

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La historia de amor que terminó en venganza

Según la popular leyenda porteña, Corina Kavanagh mantenía una relación con un integrante de la aristocrática familia Anchorena. Sin embargo, el romance no habría prosperado debido a la oposición de la familia, que consideraba que ella no pertenecía a su mismo círculo social.

Lejos de resignarse, Corina habría decidido tomar una drástica revancha: Para ello vendió gran parte de sus propiedades y financió la construcción de un edificio monumental frente a la Plaza San Martín.

Esto con un objetivo muy específico: bloquear la vista que los Anchorena tenían hacia la Basílica del Santísimo Sacramento, templo que había sido construido por la familia y que podía apreciarse desde su residencia.

El edificio que rompió todos los récords

Más allá de la historia romántica, el proyecto se transformó en una verdadera hazaña de ingeniería.

Las obras comenzaron en 1934 y concluyeron apenas 14 meses después, un plazo extraordinario para la época. Diseñado por los arquitectos Gregorio Sánchez, Ernesto Lagos y Luis María de la Torre, junto al ingeniero Rodolfo Cervini, el edificio alcanzó los 120 metros de altura distribuidos en 31 pisos.

Al momento de su inauguración se convirtió en el edificio de hormigón armado más alto de Latinoamérica y uno de los más modernos del mundo.

Además, incorporó innovaciones poco habituales para la década de 1930, como aire acondicionado centralizado, avanzados sistemas de comunicación interna y amplias terrazas-jardín.

Un ícono de Buenos Aires

Ubicado en pleno corazón de Retiro, el Kavanagh se transformó rápidamente en uno de los edificios más emblemáticos de la capital argentina.

Su relevancia arquitectónica fue reconocida oficialmente en 1999, cuando fue declarado Monumento Histórico Nacional de Argentina. Posteriormente, también fue incorporado al patrimonio de la arquitectura moderna destacado por la UNESCO.

La propia Corina Kavanagh vivió durante años en uno de los departamentos del edificio, desde donde disfrutó de una vista privilegiada de la ciudad y de la obra que terminó convirtiéndose en su legado más conocido.

¿Mito o realidad?

Aunque la historia de la venganza contra los Anchorena forma parte del folclore urbano de Buenos Aires y es una de las versiones más difundidas sobre el origen del edificio, algunos historiadores sostienen que no existen pruebas concluyentes que permitan confirmar todos los detalles del supuesto romance.

Lo cierto es que, verdadera o no, la leyenda ha sobrevivido al paso del tiempo y sigue cautivando a turistas y porteños.

Hoy, casi 90 años después de su inauguración, el Edificio Kavanagh continúa dominando el paisaje de Buenos Aires y recordando una de las historias de amor y despecho más famosas asociadas a la arquitectura de Sudamérica.

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