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¿Cómo saber si un huevo está malo?

El huevo es uno de los alimentos más utilizados en la cocina, ya sea para preparar una deliciosa tortilla o para utilizarlo como ingrediente de una torta de cumpleaños; lo cierto es que es indispensable mantener varias unidades en la cocina.

No obstante, puede venir con enfermedades de origen como la salmonella. Es por ello que el blog de Nutriendo publicó algunos tips para conocer si el alimento está en buen estado y que así los usuarios puedan comer sin ningún tipo de preocupación.

Así puedes conocer si un huevo está malo

Aunque no existe ninguna regla con un 100% de fiabilidad, sí existen algunas señales que podrían revelar el estado del alimento:

  • Chequear si el huevo flota: justo antes de prepararlo, debe introducirse en el agua. De hundirse, significa que la unidad está bien para su consumo; de lo contrario, podrá comerse siempre y cuando no presente roturas o fisuras.
  • Lavar la cáscara: este tip puede ser de utilidad para reducir el riesgo de contaminación, pero debe efectuarse al momento de su consumo y no con anterioridad, ya que podría favorecer la entrada de microorganismos al interior.
  • Si es un huevo cocido: observar el color de la yema será esencial: una yema amarillenta y clara blanca es una buena señal. Si está ligeramente verdosa, deberá procederse a su completa cocción, destacó el portal.
  • Si es un huevo crudo: la textura del alimento podría revelar datos sobre su estado. Estará fresco si la yema demuestra estar firme y no muy líquida. En el caso de la clara, debe extenderse poco.
  • Usar el sentido común: si el huevo tiene mal olor, es mejor desecharlo.

También es importante guardar algunos consejos previos a la preparación: guardar las unidades en el refrigerador, mantenerlas limpias y secas, así como lejos de olores intensos y de la luz solar directa.

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La licenciada en química con máster en seguridad alimentaria, Laura Meschede, indicó a Nutriendo que “una tortilla puede estar contaminada con Salmonella y presentar unas características de aspecto, olor y sabor completamente normales”.

De esto nace la importancia de “cocinarla bien hasta que se cuaje todo el huevo, consumirla lo antes posible y/o mantenerla en refrigeración una vez templada".

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