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Operación Tokio: las confesiones a la PDI del ejecutivo del Santander vinculado al Tren de Aragua y que lavó $648 millones

El equipo de la fiscalía Metropolitana Sur, a cargo del fiscal Héctor Barros, continúa con extremo sigilo realizando diligencias en el marco de la Operación Tokio, procedimiento que desbarató la red de lavado de activos del Tren de Aragua que le permitió blanquear más de $75 mil millones provenientes de actividades ilícitas.

La estructura del Tren de Aragua contaba con varios estamentos y roles definidos en el esquema de lavado. Uno de ellos, eran las personas que prestaban sus cuentas para recibir las transferencias que realizaban las víctimas de extorsiones, secuestros y otros delitos.

En esa parte del esquema entraba José Carlos Pérez Asencio, quien se desempeñaba como ejecutivo de cuentas del Banco Santander desde hace siete años. El hombre venezolano de 34 años mantenía abiertas ocho cuentas corrientes en cinco bancos diferentes. La fiscalía y las policías estimaron que por su cuenta pasaron más de $648 millones.

Mega Investiga accedió a la declaración del ejecutivo bancario, que fue tomada el mismo día de su detención el pasado 2 de junio. En ella, Pérez Asencio reconoce sus cuentas corrientes, dice que fue ejecutivo bancario en Venezuela y se defiende señalando que prestó a un tercero una de sus cuentas corrientes.

Le dijo a los fiscales también que durante su estadía en Chile había trabajado como copero en un restaurante y como repartidor de aplicaciones de comida. Además, explicó a los investigadores que había realizado cursos del Banco Santander para la prevención del lavado de activos.

Un ejecutivo desde Venezuela

Cuando José Carlos Pérez Asensio llegó a Chile ya llevaba seis años trabajando como ejecutivo bancario en el Banco de Venezuela.

En su país natal, estudió durante cinco años la carrera de Comercio Internacional en el Instituto Universitario de Nuevas Profesiones, ubicado en el estado de Miranda. Después de egresar, y ya instalado en Caracas, estudió durante dos años una carrera técnica llamada “Banca y Finanzas” en el Instituto Técnico de Caracas.

Esa fue su puerta de entrada al sistema bancario. Asencio forma parte de la primera ola migratoria de venezolanos que aterrizaron en Chile a fines de 2017. Cuenta que en el 2018 postuló al Banco Santader y que en 2019 ingresó a trabajar al área de cobranza judicial en una sucursal ubicada en Providencia.

Según consta en el acta de entrada y registro del día que lo detuvieron, José Carlos vivía en su departamento de Estación Central con su madre y un menor de edad. Trabajadoras del departamento contaron a Mega Investiga que era un joven tranquilo, que no hacía fiestas y que se iba siempre en metro a su lugar de trabajo en Agustinas.

“Una vez estando acá en Chile y ya trabajando en el Banco Santander, he realizado los cursos obligatorios del Banco respecto a Prevención de Lavado de Activos, estando en total conocimiento de las políticas de ética y antilavado del Banco”, explicó al fiscal que lo interrogó.

Respecto a las maniobras de lavado, Asensio reconoció que él mantenía acceso a cinco cuentas bancarias en cinco banco: Scotiabank, Santander, Falabella, Banco Chile y Banco Estado.

“En relación con una cuenta corriente que yo mantenía en mi poder que pertenecía al Banco BCI, esta se la facilite en el año 2025 a una persona a la que conozco (...), a esta persona le preste mi cuenta con la finalidad de que me pagara las cuotas del auto que yo le arrendaba, en la
aplicación UBER”, explicó Asencio.

“Dentro de estas oportunidades, me pidió que le facilitara la mencionada cuenta bancaria, a lo que yo accedí, entregándole total acceso y control de esta cuenta, ya sea mediante la clave y número de cuenta”, complementó.

En su departamento, la PDI requisó un iPhone 17 pro max, un Motorola y un notebook que están ahora siendo periciados. Además, encontraron una suma en efectivo cercana a las $260 mil.

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