Columna de Mauricio Morales: Aprender de Poduje
- Por Meganoticias
Por Mauricio Morales, doctor en Ciencia Política, profesor titular, Universidad de Talca-Campus Santiago.
Puede parecer una contradicción, pero en campaña todo parecía funcionar bien en los equipos dirigidos por el entonces candidato José Antonio Kast. El orden se notaba de principio a fin, llegando al punto de ofrecer programas resolutivos para los principales problemas del país y de coordinar equipos capaces de cumplir ese objetivo.
Dado que el orden implica jerarquía y autoridad, Kast representaba con claridad ambas dimensiones, lo que, en definitiva, lo condujo a la presidencia de Chile. Sin embargo, una vez en el poder, todo cambió. El gobierno optó por nombrar a un 80% de ministros independientes y a un 57% de los subsecretarios bajo la misma condición, rompiendo un récord histórico. Se suponía que el objetivo era mostrar un equipo de alta dotación técnica, no invadido por los vicios tradicionales de la política. Por eso mismo, los partidos quedaron fuera de la repartija. Pero, como todo se devuelve en esta vida, hoy son esos partidos —humillados y relegados al momento en que Kast definía la alineación para los próximos cuatro años— los que vienen por lo suyo.
Muchos ya se dieron cuenta de que el gabinete no es tan sólido como se pensaba en un inicio y que, ante cualquier caída, estarán ahí, esperando servirse ese plato frío que es la venganza. Desde RN y la UDI, estoy seguro, ven con interés lo que está pasando en la Segegob, pues la actual vocera aún no siente el cargo y las aserruchadas de piso se escuchan a kilómetros de distancia.
Todo hacía pensar, al menos desde diciembre a marzo, que la hiperquinesis del presidente electo traería como consecuencia un gobierno absorbente, omnipresente, obsesivo con mostrar resultados, decidido con las cifras y profundamente eficiente. Pero la crisis del petróleo lo estropeó todo. El gobierno se descompensó rápidamente y se volvió errático. Un día anunciaba una disminución del presupuesto de un 3% para todos los ministerios, y luego salía a decir que, en realidad, Seguridad Pública era una excepción. La SECOM se atrevió a hablar de un estado en quiebra, y los propios ministros tuvieron que salir a desmentir aquello. El presidente dijo en campaña que los migrantes irregulares serían expulsados rápidamente, pero en una reciente entrevista reconoció que ninguno había salido del país contra su propia voluntad.
¿Qué pasa entonces con el gobierno?, ¿quién es el capitán cuando el presidente no está? ¿Es el ministro Quiroz? ¿Es la dupla de Interior y Segpres?, ¿Dónde están los ministros sectoriales de Educación, Salud y Desarrollo Social? Solo aparecen cuando ocurre una tragedia o una mala noticia.
La excepción, digámoslo claramente, es el ministro de Vivienda, Iván Poduje. Puede gustar o incomodar, pero al menos proyecta liderazgo: actúa, instala temas, genera noticias, toma decisiones, y transmite la idea de un ministerio en permanente acción. ¿Es discutible su estilo? Por supuesto. Pero Poduje anda a otra velocidad respecto al resto del gabinete, superando claramente en esta dimensión al exministro Carlos Montes. Está encima de los procesos de reconstrucción en Valparaíso y Biobío, y se puso metas y plazos. Claro. A veces entra en polémicas innecesarias, peleándose con los dirigentes vecinales o discutiendo con el gobernador regional. Sin embargo, da la sensación de que su cartera sí está en movimiento.

Según la encuesta CADEM de la semana anterior, Poduje es el cuarto ministro con el mayor nivel de conocimiento, alcanzando un 60%. En cuanto a la evaluación, aparece también en un cuarto lugar con el 55%, pero cerca del primero, que en esta ocasión lo ocupa la ministra de Salud, May Chomalí, con un 59%. En consecuencia, Poduje combina, hasta ahora, los dos atributos que se esperan de un buen ministro de estado: conocimiento y valoración ciudadana. El resto del gabinete, especialmente los que representan carteras sectoriales, debiesen mirar la gestión de Poduje para, al menos, darse cuenta que sus ministerios necesitan mayor actividad y presentación de resultados. Ese fue, al menos, el compromiso que suscribió con los chilenos el presidente Kast al momento de ganar la elección y de asumir el cargo.
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