Descubren al primer dinosaurio conocido que se alimentaba de frutas
- Por Deutsche Welle
Aunque los dinosaurios se alimentaban de una gran variedad de cosas, incluidos otros dinosaurios, durante mucho tiempo se creyó que las frutas no formaban parte de su dieta. Sin embargo, científicos han encontrado fósiles de un dinosaurio del tamaño de un pavo, sin dientes y con una cabeza similar a la de un loro, que presentaba múltiples adaptaciones para alimentarse de frutas de manera especializada.
Esta especie, la primera conocida de dinosaurio frugívoro, fue bautizada como Infernogallus jamesi. Vivió hace unos 66 millones de años, durante el período Cretácico, en los últimos tiempos de la era de los dinosaurios. Su pico y mandíbula presentaban características que le permitían triturar alimentos blandos, como las frutas. Se han encontrado fósiles de este animal en los estados estadounidenses de Montana y Dakota del Norte.
El nombre Infernogallus significa "pollo del infierno", en alusión a su aspecto similar al de un ave y al hecho de que sus fósiles fueron hallados en la formación geológica Hell Creek, que se extiende por los estados de Montana, Dakota del Norte, Dakota del Sur y Wyoming, y en la que se han descubierto restos de algunos de los dinosaurios más famosos.
Ir a la siguiente notaDe la familia del T. rex
Este animal se alimentaba de frutas y otras plantas blandas en un ecosistema subtropical de llanuras aluviales costeras que compartía con depredadores como el Tyrannosaurus, herbívoros de tres cuernos como el Triceratops y dinosaurios acorazados como el Ankylosaurus.
El Infernogallus medía aproximadamente 1,5 metros de largo y pesaba unos 11,3 kilogramos. Aunque los fósiles —un esqueleto casi completo y huesos aislados de la mandíbula y el paladar— no revelaron la presencia de plumas, los investigadores creen que estaba cubierto de ellas, basándose en los restos fósiles de especies cercanas.
Pertenecía al grupo de los terópodos, al que también pertenecen el T. rex y todos los dinosaurios carnívoros, así como algunas especies que adoptaron una dieta vegetal y todo el linaje de las aves.
"Esto amplía considerablemente la variedad de estilos de vida que creíamos que tenían los dinosaurios y demuestra la capacidad de adaptación de los terópodos", señaló el paleontólogo Greg Funston, de la Universidad de Stony Brook, en Nueva York, y autor principal de la investigación publicada en la revista Nature Communications.
El Infernogallus demuestra que algunos dinosaurios pudieron haber mantenido una estrecha relación ecológica con las plantas con flores.
"Ya se había planteado que algunos grupos de dinosaurios se alimentaban de frutas, pero nunca había habido pruebas que lo respaldaran", explicó Thomas Dudgeon, coautor del estudio e investigador posdoctoral del Museo Real de Ontario, en Toronto.
"El descubrimiento del Infernogallus demuestra que la dieta de los dinosaurios probablemente era mucho más diversa de lo que pensábamos. Antes de este hallazgo, existía cierto misterio en la evolución de los dinosaurios. La aparición de las plantas con flores introdujo una fuente de alimento completamente nueva, que sin duda tuvo consecuencias para los animales que convivían con ellas", agregó Dudgeon.
Entre las frutas disponibles para el Infernogallus podrían haber figurado distintas variedades de bayas, así como drupas, una amplia categoría que hoy incluye frutos con un hueso central, como los melocotones y las cerezas, además de otros como los mangos y las aceitunas.
Tres características clave
El Infernogallus presentaba una serie de características que apuntan a una dieta frugívora. Según Funston, las tres más importantes eran la disposición de los músculos de la mandíbula, que permitían realizar movimientos de masticación hacia delante y hacia atrás; una articulación móvil que facilitaba el desplazamiento de la mandíbula hacia delante; y una serie de crestas y surcos en el pico que ayudaban a triturar y cortar plantas blandas, como las frutas.
"Actualmente encontramos estas características por separado en aves y tortugas que se alimentan de productos blandos, como el loro de pico grueso, que come higos, o las tortugas verdes marinas, que mastican hierbas marinas blandas. Sin embargo, ningún animal vivo reúne las tres adaptaciones, lo que demuestra el grado de especialización del Infernogallus", explicó Funston.
El Infernogallus también muestra la capacidad de adaptación de los picos en comparación con los dientes.
"Una vez que pierdes los dientes y desarrollas un pico en su lugar, la variedad de alimentos disponibles aumenta considerablemente, incluidas las plantas, siempre que tengas alguna forma de digerirlas", señaló Funston.
La mayoría de los terópodos herbívoros utilizaban piedras estomacales, conocidas como gastrolitos, para triturar los alimentos. Sin embargo, el Infernogallus y otros miembros de un linaje llamado caenagnátidos masticaban la comida.
Los animales que se alimentan de frutas desempeñan un papel importante para las angiospermas, ya que contribuyen a dispersar sus semillas.
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