Trump afirma que no quiere muertes por redadas migratorias y pide que pare "la resistencia y el caos" en Mineápolis
- Por Catalina Maldonado | AFP
¿Qué pasó?
El presidente Donald Trump bajó el tono ante la tensa situación en el estado de Minnesota y aseguró que no quiere gente "herida o muerta" durante las protestas por las redadas contra migrantes indocumentados, aunque pidió que cese la "resistencia y el caos".
Tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en las calles de Mineápolis en menos de tres semanas, Trump anunció en su plataforma Truth Social que había hablado telefónicamente con el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, y prometió diálogo.
"Fue una llamada muy positiva y, en realidad, parece que estamos en la misma longitud de onda", dijo en alusión al gobernador. También anunció el envío de su "zar" contra la inmigración ilegal, Tom Homan, a ese estado del norte del país, con el encargo de que le informe personalmente de la situación.
Ir a la siguiente notaHoman, un veterano del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), se reunirá con el alcalde de Mineápolis el martes, explicó Trump. El presidente no quiere ver gente "herida o muerta en las calles de Estados Unidos" aseguró luego en rueda de prensa la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. Al mismo tiempo, Trump quiere que cese "la resistencia y el caos" en esa ciudad del norte del país.
Frey anunció el lunes que "algunos agentes federales" se irán este martes de Mineápolis. "Seguiré presionando para que se vayan los demás involucrados en esta operación", escribió. El funcionario informó más temprano que habló con Trump y que "el presidente coincidió en que la situación actual no puede continuar".
Según medios de comunicación estadounidenses, el jefe de la policía fronteriza, Gregory Bovino, abandonará Mineápolis, pero el gobierno desmintió esas versiones de prensa. Bovino "no ha sido relevado de sus funciones", dijo en X la portavoz del DHS Tricia McLaughlin.
Manifestaciones contra ICE no paran en EEUU
Activistas se volvieron a reunir este lunes en las calles de la ciudad, bajo una temperatura gélida, para rendir homenaje a Alex Pretti. Agentes federales balearon a este enfermero de 37 años al que acusan de llevar un arma cargada y oculta a las protestas, con la que supuestamente quería agredirlos.
Según el DHS, los agentes intentaron desarmarlo y él "se resistió violentamente". Un análisis de videos hecho por la AFP y por medios estadounidenses parece contradecir la versión oficial que lo presenta como amenazante.
"Basta con mirar el video. Cualquiera que tenga ojos puede ver lo que pasó ese día. Esta no es la América que queremos", declaró a la AFP Tricia Dolley, enfermera de 38 años. El activista tenía licencia para portar armas, según las autoridades locales.
El pasado 7 de enero un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mató a tiros a Renee Good, una madre de tres hijos, también de 37 años, a bordo de su coche.
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