"No sabía de dónde venía la plata": las nueve horas de interrogatorio de la exministra Ángela Vivanco
- Por Leslie Ayala | Mega Investiga
Durante dos jornadas -el 5 y el 6 de agosto-, en el cuartel OS-7 de Santiago, la exministra de la Corte Suprema Ángela Vivanco declaró ante fiscales de la Región de Los Lagos en calidad de imputada por los delitos de cohecho, soborno y lavado de activos.
Esta es la primera vez que el Ministerio Público escucha su versión tras haber pasado más de tres meses en prisión preventiva como protagonista de uno de los escándalos judiciales más importantes de la última década. Vale decir que la diligencia la solicitó, de hecho, su defensa.
La Fiscalía indaga el rol que habría tenido la extitular de la Tercera Sala del máximo tribunal en la tramitación de causas judiciales vinculadas al consorcio Belaz Movitec (CBM), en su histórico litigio con Codelco por la explotación minera, y las relaciones de su entorno -en particular su pareja, Gonzalo Migueles, y los abogados Mario Vargas, Eduardo Lagos y Gabriel Silber- con esa causa.
Ir a la siguiente notaVivanco declaró asistida por su abogada, Patricia Alvarado, de la Defensoría Penal Pública. Habló durante casi nueve horas, repartidas en dos sesiones, y entregó una versión detallada, punto por punto, de su paso por la Tercera Sala, su relación con Migueles y el círculo de abogados que rodeaba a CBM, sus viajes al extranjero, sus finanzas personales y el proceso de remoción que la sacó de la Corte Suprema en octubre de 2024.
En su declaración, a la que accedió Mega Investiga, descarta cualquier ilícito e irregularidad que hoy la tienen como imputada.
Lo que negó
A lo largo de las dos jornadas, Vivanco negó sistemáticamente cualquier trato irregular vinculado al caso conocido como la "trama bielorrusa" —o "caso muñeca bielorrusa"—, la investigación que indaga si la exministra usó su posición en la Tercera Sala para acelerar y direccionar fallos favorables al consorcio chileno-bielorruso Belaz Movitec (CBM) en su litigio contra Codelco, a cambio de pagos que, según la tesis de la Fiscalía, habrían llegado a su entonces pareja, Gonzalo Migueles. Sobre el edificio donde los abogados Lagos y Vargas —representantes de CBM en esa disputa— tenían su estudio, fue tajante: "Nunca fui a la oficina de Lagos y Vargas. Tampoco utilicé los estacionamientos de los abogados, nunca fui a ese edificio".
Interrogada sobre si sabía que Gonzalo Migueles había cambiado dólares en una sucursal del Banco BCI apenas un día después del fallo del 4 de julio de 2023, respondió con un rotundo "No". La pregunta no es menor: según la reconstrucción de la Fiscalía, el circuito de pagos habría operado a través de la casa de cambios Inversiones Suiza Limitada, de Harold Pizarro Iturrieta, que convertía cheques nominativos girados por los abogados de CBM en efectivo no rastreable que terminaba en manos de Migueles. Cuando se le preguntó si tenía conocimiento de que parte de ese dinero terminó pagando el arriendo de la casa donde vivía, Vivanco matizó: "No, pero coincide con la fecha en que se pagaba el arriendo", aunque insistió en que "no sabía de donde venía esa plata".
Sobre su cercanía con los abogados patrocinantes de CBM, sostuvo que en ningún momento se planteó como un problema durante la tramitación de la causa: "Durante toda la tramitación de la causa nunca se planteó la amistad con Lagos y Vargas", dijo, y remató recordando que "nunca hubo una solicitud de inhabilidad mía" —una gestión que, según explicó, correspondía pedir a los abogados de Codelco y que estos nunca formularon.
Tampoco admitió haber hablado del expediente con su pareja. Consultada si conversó con Gonzalo Migueles acerca de la causa CBM, fue categórica: "No. Gonzalo sólo fue testigo de lo que pasó con Parodi", en referencia a la llamada que recibió un sábado de parte de uno de los abogados de la cuprífera, quien le habría reclamado por la velocidad con que se vio la causa.
Uno de los momentos más tensos de la declaración fue cuando se le mostró una fotografía que la vincularía con uno de los dueños de CBM en el aeropuerto de Ankara, durante un viaje oficial a Turquía. Vivanco lo desmintió de plano: "No conozco a Jaime Duch ni a los Sekul, ni a ninguno de los dueños de Belaz Movitec". Agregó que la imagen que circuló era "totalmente falso", porque "yo estuve en Ankara con resguardo policial y yo no estuve con nadie que no haya sido de la delegación de IASAJ" —en referencia al viaje que realizó por la Asociación Internacional de Jurisdicciones Administrativas Supremas.
Sobre Harold Pizarro, el dueño de Inversiones Suiza a quien la Fiscalía sindica como pieza clave del mecanismo de blanqueo que habría permitido reintroducir al sistema financiero los pagos recibidos por Migueles, Vivanco fue escueta: "No, no lo conozco".
Y frente al denominado caso Fundamenta —otra arista que la Fiscalía mantiene abierta, centrada en la tramitación judicial del proyecto inmobiliario Plaza Egaña y en un depósito de $13 millones que Lagos habría ordenado a la cuenta de Migueles cuatro días después de un fallo de la Tercera Sala favorable a esa inmobiliaria— optó por no adelantar postura: "Por ahora no me voy a referir al denominado caso Fundamenta, sino hasta tener mayores antecedentes".
La Tercera Sala y sus filtraciones
Vivanco ingresó a la Corte Suprema en 2018, en una vacante de abogada externa, y optó por la Tercera Sala. "Yo elegí entrar a la Tercera Sala porque era la Sala Constitucional y Administrativa", declaró. "Me mantuve en la Tercera Sala desde el 2018 hasta que fui removida de la Corte Suprema en el año 2024".
Según su propio relato, esa sala concentraba los litigios más sensibles del país: "Esa sala era especialmente importante porque casi todos los temas conflicto país llegaban a esa sala, temas de salud, medioambientales, de ISAPRES, AFP, temas de transparencia, de libre competencia, etc”. Y reconoció sus falencias: "En esa sala habían dos problemas, uno eran las continuas filtraciones de fallos y otro problema era el tema del retardo en las causas".
La exministra explicó que llegó a presidir la sala en múltiples ocasiones por la enfermedad del entonces titular, Sergio Muñoz: "En los años 2023 y 2024 el ministro Muñoz estuvo muy enfermo, por ello me tocó presidir la sala en numerosas oportunidades". Además, estuvo a cargo del llamado sistema "acusete", que según ella estaba impuesto desde antes que ella arribara al Poder Judicial, y que estaba destinado a apurar causas atrasadas, cargo que -según relató- le trajo más de un problema con los relatores: recordó que una vez le dijo a un relator que a su proyecto de fallo "había que prenderle una velita, porque llevaba más de un año sin estar listo", a lo que el relator respondió: "A mí nunca me habían presionado así".
Vivanco fue autocrítica sobre esa función, ya que apuntó a que “posiblemente me hubiera ahorrado muchas amarguras si no hubiese tomado ese puesto".
Sobre el régimen de inhabilidades vigente en la Corte, fue categórica: "La política que existía en esa época era que uno no era inhábil por tener una relación amistosa con los abogados, sino que una relación o amistad estrecha con las partes (...) Por lo tanto yo me regí por la interpretación que regía en la Corte".
La vista de la causa y la llamada de Parodi
El núcleo de la investigación se concentra en la tramitación del recurso de protección Rol 1421-2023, que CBM presentó contra Codelco. Vivanco reconoció haber pedido expresamente que esa causa fuera agilizada.
“Le dije a mi secretario, Ricardo Sáez, que le avisara al relator que la tuviera asignada para que trajera la causa a la sala (...) A Ricardo le di un listado de causas de las que estaban preguntando mucho, que eran de interés nacional", admitió.
Sin embargo, fue tajante en un punto: "Yo no me salté pasos para que se diera cuenta de la causa".
Sobre el mensaje de WhatsApp exhibido por la Fiscalía y que fue reenviado en el que se pide a la relatora Gloria Fernández llevar la causa a la sala —y que, según su exsecretario Ricardo Sáez, ella habría enviado—, Vivanco lo negó: "No, yo no envié ese mensaje, porque yo no tenía el rol. Yo no escribo mensajes así, de una sola línea, le habría puesto algo más".
El fallo, adoptado por voto de mayoría el 30 de junio de 2023, concedió lo que CBM pedía en protección y asestó una dura derrota para Codelco.
Vivanco explicó los fundamentos: "Que el término del contrato anticipado era un tema de la cláusula arbitral y no nuestro (...) Ordenar que se desmovilizaran las máquinas con cargo a Codelco, porque el contrato así lo decía". Precisó que el voto disidente fue el de la ministra María Cristina Gajardo, "quien fue la redactora del fallo, pues estimaba que al haber una cláusula arbitral no procedía conocer de la causa en sede de protección".
Un episodio revelador de la declaración es el de la llamada del abogado de Codelco, Alejandro Parodi, el sábado siguiente a la vista.
“Alejandro me reclamó que la causa se haya visto, que según ellos no era posible que se viera tan rápido, le dije que si tenía alguna duda que se dirija al presidente de la sala o por conducto regular, fue una llamada muy desagradable", aseguró.
Fue tras esa llamada que se detectó que faltaba la resolución de "dese cuenta" de la causa, un vacío que ella misma corrigió por correo electrónico dirigido al entonces secretario subrogante, Marcelo Doering, exhibido durante la diligencia: "Se dispone enmendar la redacción de lo resuelto, en el sentido de agregar al ínicio la oración 'Dése cuenta del Recurso en la Tercera Sala de esta Corte'", dice el correo, que Vivanco confirmó como propio: "Sí, ese es el correo".
Sobre el momento en que supo que Lagos y Vargas patrocinaban a CBM, fue categórica: "Lo supe mucho después, cuando empezaron a enviar las cartas, ya que como dije la causa se vio en cuenta, con un resumen que hizo la relatora, en el que aparecen los nombres de las partes y no de los abogados de las partes".
Y frente a la pregunta de si debió inhabilitarse al saberlo, respondió: "No. Porque como he dicho no consideraba tener una amistad estrecha con ellos (...) Además, la causal es de recusación por lo que debe darse a petición de parte y nadie lo pidió".
El cóctel del 8 de agosto
Vivanco relató que compartió con Vargas y Lagos el 8 de agosto de 2023, en una celebración por su aniversario de nombramiento en la Corte Suprema.
“Hicimos una especie de cóctel, como a las 8 de la tarde para celebrar mi aniversario de nombramiento de la Corte Suprema. Gonzalo hizo las invitaciones y ahí estuvieron Vargas y Lagos", dijo. Acto seguido negó haber hablado de la causa esa noche.
“No. No se conversaron temas de Corte", y dijo desconocer que ese mismo día los abogados habían presentado un escrito en el expediente de CBM.
“Nunca los consideré a ellos amigos míos"
Buena parte de la declaración estuvo dedicada a reconstruir la relación de Vivanco con su pareja, Gonzalo Migueles, y con los abogados Mario Vargas, Eduardo Lagos y Gabriel Silber, identificados en la causa como patrocinantes de CBM.
Vivanco relató que conoció a Migueles "a fines del año 2011", por ser hermano de una amiga suya, y que la relación comenzó en 2012. Ambos —dijo— mantuvieron siempre patrimonios separados.
"Siempre tuvimos cuentas separadas, no bienes comunes (...) cuando alguien pagaba lo que no le correspondía se compensaba con otros gastos, pues nuestras economías eran separadas", aseguró.
Sobre el vínculo de Migueles con los abogados de CBM, la exministra fue enfática en trazar una distancia.
“Antonio (Ulloa, entonces ministro de la Corte de Santiago) siempre andaba con Mario Vargas y por lo tanto hablaba de él. A Lagos lo ubicaba por su tema político, pero sólo de vista", señaló sobre el origen del contacto, a través de un exalumno suyo, Antonio Ulloa. Y agregó sobre el trato posterior que "Gonzalo se hizo súper amigo de ellos muy rápidamente, yo no. Para mí eran amistades sociales, pero no de esos amigos que uno conversa sus cosas ni nada de eso (...) Yo nunca los consideré a ellos amigos míos, yo sabía que tenían muchas causas en la Corte pero nunca me comentaron qué causas eran".
Consultada por si Vargas y Lagos visitaban su domicilio, respondió sin rodeos: "Sí, de vez en cuando iba a mi casa", dijo sobre Vargas, y "sí, pero menos que Mario Vargas", sobre Lagos, precisando que ambos comenzaron a frecuentar su casa "como a mediados del año 2022".
Sobre Silber, la relación fue más distante. “A Gabriel Silber lo vi en muy pocas ocasiones", sostuvo y que su contacto profesional se limitó a las cartas que el abogado dirigía a ella en su calidad de ministra visitadora de la Corte de Apelaciones de Copiapó por el asunto Belaz Movitec: "Lo que yo hacía con esas cartas era hacérselas llegar a Aida Osses de la ICA Copiapó".
Los viajes con Gonzalo Migueles
También abordó los viajes que hizo junto a Migueles a Buenos Aires y Brasil, cuestionados por la Fiscalía.
Sobre el viaje de noviembre de 2022 a Buenos Aires, en el que coincidió con Mario Vargas y Eduardo Lagos, sostuvo: "En ese viaje no conversamos sobre causas judiciales. Nunca se conversaba temas de causas".
Del viaje de diciembre de 2023, también a Buenos Aires, dijo que “fue un viaje familiar, (junto a su hija), fuimos los tres solos", y explicó el origen de los dólares que aparecen en una fotografía exhibida durante la diligencia: "Yo entendí que [el dinero era] de su trabajo, además coincidía con fin de mes por lo que supuse era dinero de su trabajo".
Sobre el financiamiento de esos viajes fue explícita en que “esos viajes se financiaron con dineros que eran propios, yo pagué la mitad de esos viajes, y además en el viaje de diciembre a Buenos Aires pagué la parte de mi hija. Yo ganaba un sueldo suficiente para pagar ambos viajes".
Sueldos, viáticos y "no me alcanzaba para ahorrar".
La segunda jornada de declaración estuvo marcada por un extenso repaso de los ingresos y gastos de Vivanco entre 2022 y 2024. Detalló sus fuentes de ingreso -el sueldo de la Corte Suprema pagado en el BCI, honorarios académicos de la Universidad Católica, la Universidad San Sebastián y la Red Cultural pagados en el Scotiabank, derechos de autor por sus libros y el arriendo de su departamento en calle Napoleón- y sus gastos fijos, entre ellos la Isapre, el dividendo del departamento, el arriendo de la casa de camino San Antonio y el cuidado de su madre, "que eran como 900 mil pesos más o menos".
Preguntada si lograba ahorrar mensualmente, fue directa: "No, no me alcanzaba para ahorrar". Sobre sus inversiones, dijo tener solamente "un depósito convenido con la AFP" de unos 10 millones de pesos y un APV "muy chiquito". Y sobre el manejo de dinero en efectivo, reconoció que los viáticos institucionales "me los pasaban en un sobre en dinero efectivo, siempre en dólares".
Sobre los cuatro teléfonos que le fueron incautados, explicó: "Yo siempre borraba los mensajes, era una práctica habitual", y aclaró el origen de uno de ellos. “Yo reseteé un teléfono porque tenía intención de venderlo, pues era de una cuenta cerrada", admitió.
Cuando se la removió de la Suprema
Uno de los pasajes más duros de la declaración es el que Vivanco dedicó a cuestionar su propio proceso de destitución de la Corte Suprema.
"Mi procedimiento de remoción fue un procedimiento que no cumplió con la regularidad mínima del debido proceso", afirmó. En esa línea relató que se le abrió un segundo cargo por el caso Belaz Movitec "sin ningún respaldo de denuncia, sino que únicamente por una reunión que tuvo el señor Raimundo Labarca con el señor Presidente de la Corte, don Ricardo Blanco".
Y agregó: "Yo pedí los antecedentes para poderme defender y me dijeron que no había antecedentes (...) Yo pedí copia de todos los antecedentes de la comisión de ética y me los negaron, yo los pedí para poder hacer mis descargos y no me los dieron".
Sobre la velocidad del proceso fue elocuente: "Mi proceso de remoción fue muy corto, ya que se abre el 09 de septiembre de 2024, el 10 de octubre sale el veredicto y el 30 de octubre sale la sentencia". La exministra confirmó además que presentó una denuncia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. "Tengo una denuncia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por faltas graves al debido proceso. Esa defensa la asumió el señor Fernando Toller, de Argentina", detalló.
Respecto de la relatora Gloria Fernández —clave en la tramitación de la causa CBM—, Vivanco dijo que ambas conversaron antes de que esta declarara ante la comisión de ética. "Le avisé que la iban a llamar. Ella me dijo que iba a decir la verdad, yo le dije que por supuesto, que tenía que decir la verdad de todo lo que ha pasado".
Y contó lo que Fernández le confidenció después “que en la comisión de ética la presionaron, la trataron muy mal, que fue víctima de maltrato (...) Me dijo que la presionaron a ella para que dijera que yo la había presionado".
La declaración de Ángela Vivanco —que se extendió por casi nueve horas en dos días— constituye uno de los antecedentes centrales de la investigación que la Fiscalía sostiene contra la exministra y su entorno por el caso Belaz Movitec-Codelco. Al cierre de esta nota, ni la defensa de Vivanco ni la Fiscalía Regional de Los Lagos habían emitido declaraciones públicas adicionales sobre el contenido de esta diligencia.
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