"Chile lleva más de una década sin crecer como debería y el conflicto en Medio Oriente complica aún más el panorama"
- Por Meganoticias
En una extensa conversación con Juan Manuel Astorga en el programa Mirada Infinita de Radio Infinita, el economista Felipe Larraín —exministro de Hacienda durante los dos gobiernos del presidente Piñera y actual director de CLAPES UC— entregó un diagnóstico descarnado sobre la situación económica del país, vinculando el estancamiento de largo plazo con los efectos del conflicto en Medio Oriente y las decisiones de política económica tomadas desde 2014.
El contexto de la entrevista no podía ser más oportuno: el Fondo Monetario Internacional había ajustado al alza su proyección de crecimiento para Chile, pero casi el 80% de los chilenos percibe que la economía está estancada o empeorando. "El ajuste del FMI es marginal, no te cambia la historia si vas a crecer al 2%", señaló Larraín, recordando que la estimación del Banco Central se mueve en un rango de 1,5% a 2,5% para este año.



El petróleo no volverá a US$65
Larraín fue categórico respecto al impacto energético del conflicto en Medio Oriente. Explicó que por el estrecho de Ormuz transitan alrededor de 20 millones de barriles diarios —en un mundo que consume cerca de 100 millones por día— y que la destrucción de infraestructura energética en el Golfo Pérsico tendrá consecuencias de largo plazo. "Algunas cosas se podrán reconstruir en meses, pero otras van a tomar años. Vamos a tener una restricción de oferta en petróleo", sostuvo. A eso se suma el aumento de las primas de riesgo para el tránsito marítimo. "En un buen escenario volvemos a los US$80, pero no a US$65", proyectó.
Para Chile, importador neto de petróleo, esto se traduce en mayor inflación. "En marzo ya tuvimos 1% de inflación mensual. En abril podríamos ver 1,5% o más, cuando tengamos el efecto pleno del alza de combustibles", alertó.
2014: el año en que se frenó Chile
Consultado sobre cuándo comenzó el deterioro económico, Larraín fue preciso: el quiebre es el año 2014. Ese año coincidió con el inicio del segundo gobierno de Michelle Bachelet, que promedió un crecimiento de apenas 1,8%, una caída abrupta respecto al 5,4% del gobierno anterior. El economista apuntó a tres factores: la reforma tributaria —que prometía recaudar 3 puntos del PIB y obtuvo la mitad, dañando además los incentivos a invertir—, la reforma laboral que rigidizó el mercado de trabajo, y la fragmentación del sistema político derivada de los cambios al sistema electoral.
"Se tomó por sentado que la economía seguía creciendo al 5% y eso no ocurrió. Si tú crees que vas a crecer al 5% y creces al 2%, toda tu proyección de gasto social se derrumba", explicó. Y añadió un elemento que, a su juicio, tuvo un efecto psicológico devastador sobre la inversión: "La demonización de la ganancia legítima. El que arriesga su capital tiene derecho a un retorno. Si no, la gente no invierte."
Reforma tributaria: bajar al promedio OCDE sin descuidar las finanzas públicas
Larraín se pronunció sobre la propuesta de reducir el impuesto corporativo del 27% al 23%. "Nosotros estamos bastante por sobre el promedio OCDE, que es entre 22% y 23%. Lo que estamos proponiendo es simplemente llegar al nivel promedio, no distinguirnos por tener las cargas más altas", explicó. Sin embargo, fue claro en que la medida no se financia sola: "Va a haber mayor crecimiento, sí, pero ese mayor crecimiento no va a pagar la reducción." Por eso llamó a mirar el paquete completo de medidas, que incluye ajuste del gasto público y una ofensiva contra abusos sistémicos como las licencias médicas fraudulentas, la morosidad en el CAE y la evasión en el Transantiago.
Demografía y permisología: los problemas urgentes
El economista dedicó parte importante de la conversación a la caída demográfica. "Nunca habían nacido menos niños en la historia de Chile desde que existe la estadística. Y el récord del 2024 ya fue superado en 2025", advirtió, señalando que la tasa de fecundidad se ubica en apenas 1,1 hijos por mujer. Como respuestas, propuso avanzar en el proyecto de sala cuna, reducir el costo de crianza y facilitar el acceso a vivienda.
En materia de permisología, valoró los avances del gobierno anterior pero fue enfático: "No vamos a resolver el problema solo con el proyecto aprobado. Hay servicios que se toman 48 meses en tramitar permisos cuando la ley dice 6." Destrabar esos cuellos de botella, concluyó, podría liberar una cantidad importante de inversión detenida.
El futuro: servicios, energía renovable e inteligencia artificial
Larraín rechazó la tesis de que el modelo chileno se agotó, pero llamó a diversificar la base exportadora hacia servicios financieros, energía renovable —"ya superamos el 60% de generación con fuentes limpias"— y sectores donde Chile tiene ventajas únicas, como la mayor radiación solar del mundo. También planteó a la inteligencia artificial como una herramienta de apoyo a la productividad, aunque con cautela: "No va a doblar el tamaño de la economía en poco tiempo, pero puede ayudar en muchas tareas."
Como símbolo de la urgencia por no quedarse atrás, citó el puerto de Chancay en Perú —construido en tiempo récord— frente al rezago del megapuerto de San Antonio. "Chancay versus San Antonio es un llamado de atención. No nos podemos dormir", concluyó.
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