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Grupo de amigos habrían desenterraron féretro en Chiloé y lo movieron a otro nicho por una eventual "promesa en vida"

¿Qué pasó?

Un hecho realmente insólito fue el que ocurrió en Butalcura, comuna perteneciente a la Isla Grande de Chiloé. En ese lugar, un grupo de amigos habría desenterrado a un fallecido para trasladar los restos a otro lugar. 

La acción no quedó fuera del alcance de la justicia, porque la mañana del martes las diez personas presuntamente implicadas fueron formalizadas por los delitos de exhumación e inhumación ilegal, quedando en libertad mientras dure la investigación.

Una supuesta promesa en vida: La justificación de los amigos

Fue en mayo del año pasado, Yuri Muñoz, de 47 años, perdió la vida al volcarse de su vehículo cuando iba camino a Mocopulli, localidad también ubicada en Chiloé.

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Hace tres años, Muñoz vivía en Butalcura, un caserío rural de la comuna de Dalcahue donde todo el mundo se conoce, por lo que la muerte del hombre no solo no pasó desapercibida, sino que también generó conmoción.

Pero la historia de Muñoz no terminó con su muerte: en septiembre, en fechas de Fiestas Patrias, su familia fue a visitarlo al cementerio, donde supuestamente estaban sus restos. Sin embargo, grande fue la sorpresa cuando Alejandra, una de sus hermanas, vio la tapa de la losa algo desprendida. Al removerla, vio que se habían llevado al féretro

A los minutos vieron a un grupo de 15 personas, en aparente estado de ebriedad, quienes confesaron que habían cambiado el féretro a otro nicho del mismo cementerio.

"Dos de ellos, de hecho, tenían tierra hasta la cintura, como si hubiesen estado trabajando harto rato en esto", dijo Alejandra a LUN. "Llegaron muy prepotentes y hasta enojados, incluso. Dijeron que lo hicieron porque Yuri era su amigo y él debía permanecer en Butalcura", acota.

Alejandra teoriza que, si bien su hermano había vivido la mayor parte de su vida en Castro, también lo hizo en otros lugares como Butalcura, donde convivía con una pareja y donde tenía un hijo, por lo que los amigos pudieron haber pensado que el fallecido tenía un arraigo con este lugar. "Cuando falleció, que fue algo totalmente sorpresivo, la familia, es decir, mi mamá y mi papá, decidieron que lo enterrarían en el cementerio de Butalcura, pero de manera transitoria", comenta. 

"Resulta que nosotros tenemos un terrenito en el cementerio de Castro, pero aún nos falta construir un nicho. Como la muerte fue tan repentina, decidimos dejarlo provisoriamente en Butalcura mientras se construía el nicho. Creo que estos supuestos amigos lo desenterraron y lo enterraron en otro nicho del mismo cementerio para que nunca se fuera de Butalcura. Una estupidez total", apunta. 

De acuerdo a la misma familiar, los acusados habrían dicho que realizaron el acto para cumplir una promesa hecha en vida, lo que define como “absurdo”.

"Yuri no estaba a punto de morirse como para andar pensando dónde quería que lo enterraran", sentenció. 

Este artículo informa de un proceso judicial en curso, por lo que los involucrados no deben ser considerados culpables hasta que los organismos pertinentes lo determinen.

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