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¿Tendrías una? Así son las habitaciones de pánico en Chile para resguardarse en caso de peligro

¿Qué pasó?

Podría tratarse de una nueva tendencia de cara a la seguridad. Las habitaciones de pánico son espacios reducidos pensados para poder resguardarse en caso de robo, secuestro o cualquier peligro, y hay empresas en Chile que se dedican a su fabricación. 

De acuerdo a lo que consigna LUN, en la actualidad distintos empresarios y políticos cuentan con una de estas habitaciones. Nicolás Maduro, por ejemplo, no alcanzó a llegar a la suya cuando fue capturado por Estados Unidos

"Las habitaciones de pánico son un concepto más bien nuevo en Chile. En Europa están bien desarrolladas, contempladas desde el inicio de la construcción de una casa. Aunque tenemos la sensación de que la delincuencia está bastante fuerte, no está tan mala como en Colombia y Brasil, donde los tipos entran a matar", dijo al medio citado, Jesus Prats, gerente y fundador de la empresa de soluciones en seguridad.

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Así son las habitaciones de pánico

Sobre estas construcciones destaca que "tiene que quedar como una bóveda bancaria para que las personas se puedan resguardar unas horas. Si se construye desde cero o se toma una habitación de la misma casa, el requisito es que las murallas o su armazón sean de concreto para resistir golpes o balas por un tiempo".

En lo que respecta a la puerta de estas habitaciones, se requiere que resista balas y fuego por al menos 30 minutos. Además, se cierra solo por dentro, al igual que las puertas de los aviones. 

"Existen formas de abrirla por fuera, pero eso solo lo sabe la empresa que hace la instalación", sostuvo Prats.

Estos espacios suelen no tener ventanas, y si las hubiera se refuerzan con vidrios blindados. "No lo recomiendo porque los ladrones pueden ver desde afuera y no es bueno tener conexión visual con ellos", destacó. 

Otro aspecto importante es que deben contar con sistemas de comunicación con el exterior para pedir auxilio, como botones que activen llamados a las autoridades o teléfonos satelitales.

En cuanto a los precios, Prats apunta que desde los dos millones de pesos se puede adaptar una parte de la vivienda. Esto incluye una puerta blindada y un sistema de comunicación propio.

Eso sí, subraya que "hay que entrenar y saber qué hacer en ciertas situaciones. Ante el peligro, hay personas que se ponen muy nerviosas mientras otras reaccionan con más tranquilidad. Si ocurre un hecho, las personas deben saber que tienen que ir directo a ese lugar y ojalá designen a alguien encargado, por ejemplo, de cerrar la puerta. Si no hay preocupación, todo puede ser un caos".

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