"Rayo de calor": EE.UU. autoriza probar arma que provoca sensación de quemazón en la piel
- Por Francisca Mieres
¿Qué pasó?
El Pentágono autorizó al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos a probar un arma de energía dirigida conocida como “rayo de calor”, que podría utilizarse en operaciones en la frontera con México. La tecnología busca provocar una sensación de ardor en la piel para disuadir a las personas de permanecer en una zona o forzarlas a alejarse.
El dispositivo, denominado Sistema de Denegación Activa (ADS, por sus siglas en inglés), emite un haz invisible de ondas electromagnéticas que puede alcanzar alrededor de 800 metros. Al entrar en contacto con la piel, genera una sensación de quemazón que funcionarios militares han comparado con el calor que se siente al abrir un horno encendido.
Según antecedentes citados por CNN, el efecto puede durar entre 10 y 15 minutos y provocar una reacción instintiva de huida. Aunque está clasificado como un arma no letal, su eventual utilización ha generado interrogantes por los posibles riesgos para las personas expuestas.
Ir a la siguiente notaPréstamo por siete meses
La autorización quedó establecida en un memorando firmado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, que permite entregar temporalmente un sistema ADS al Departamento de Seguridad Nacional por siete meses, a partir de septiembre.
El documento establece que el personal del Departamento de Defensa no operará el dispositivo y que la responsabilidad por su uso, así como por el desarrollo de tácticas y procedimientos, recaerá exclusivamente en Seguridad Nacional. Al finalizar el período, la entidad podrá solicitar una extensión para continuar utilizando el equipo.
Aunque la solicitud no especifica dónde ni cómo se efectuarán las pruebas, funcionarios actuales y antiguos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza han discutido la posibilidad de utilizar esta tecnología para dispersar multitudes y disuadir cruces migratorios en la frontera sur estadounidense.
Dudas por sus posibles efectos
La posibilidad de utilizar el sistema en la frontera no es nueva. En años anteriores, las autoridades migratorias estadounidenses evaluaron su implementación en sectores con una alta concentración de cruces irregulares, pero la idea no llegó a concretarse.
Entre las principales preocupaciones figuran los aspectos legales, el uso de la fuerza y la posibilidad de que el dispositivo provoque daños directos o indirectos. También existe inquietud por lo que podría ocurrir si las personas expuestas al haz intentan escapar hacia zonas peligrosas, como ríos, donde podrían necesitar rescate.
Además, algunos agentes fronterizos han cuestionado la necesidad de incorporar esta herramienta, considerando la disminución de los cruces migratorios y el aumento de personal en la zona.
Por ahora, la autorización permite probar el sistema y desarrollar estrategias para su posible utilización, pero no implica que el arma ya esté desplegada en la frontera con México.
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