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Estudian un volcán activo del Caribe y encuentran un "tesoro" oculto a 2 kilómetros de profundidad

Un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford logró observar qué ocurre bajo uno de los volcanes activos del Caribe sin necesidad de perforar su interior. El análisis del volcán Soufrière Hills, ubicado en la isla de Montserrat, reveló evidencia de una enorme zona de fluidos calientes y salinos que podría contener metales de importancia para las tecnologías modernas.

El hallazgo se produjo mediante el análisis de ondas sísmicas generadas por terremotos registrados bajo el volcán. Los resultados permitieron identificar una estructura ubicada aproximadamente entre 2 y 3 kilómetros de profundidad, que los científicos interpretan como una lente de salmuera magmática rica en metales.

Aunque el descubrimiento abre una posibilidad de interés tanto para la energía geotérmica como para la búsqueda de metales críticos, los investigadores advierten que todavía no se puede hablar de un yacimiento listo para ser explotado. La composición exacta y las concentraciones de metales deberán ser determinadas mediante futuras investigaciones.

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¿Qué encontraron bajo el volcán?

La investigación identificó una zona subterránea saturada de fluidos que, según los científicos, probablemente corresponde a una salmuera magmática: un líquido extremadamente salino que se forma a partir de fluidos asociados al magma.

Estas salmueras pueden concentrar metales debido a su elevada cantidad de sales y compuestos de cloro, que permiten transportar determinados elementos desde zonas profundas hacia otras partes del sistema volcánico.

Los investigadores estiman que la estructura detectada se encuentra a unos 2–3 kilómetros bajo Soufrière Hills y constituye evidencia de un reservorio de fluidos que podría contener metales.

Así lograron ver el interior del volcán

Para realizar el estudio, los investigadores utilizaron registros sísmicos recopilados durante varios años. El conjunto de datos incluyó 7.112 llegadas de ondas P y 1.376 de ondas S, correspondientes a 1.039 eventos sísmicos registrados entre 1996 y 2007 mediante una red de 23 estaciones.

Las ondas P y S se comportan de manera diferente al atravesar distintos materiales. Al analizar sus velocidades y combinar esa información con la ubicación de los terremotos, los científicos pudieron construir una imagen tridimensional del subsuelo.

Esta técnica permitió diferenciar estructuras compatibles con roca sólida, fluidos, zonas geotérmicas y otras características del sistema volcánico.

Un posible tesoro de metales críticos

El interés del descubrimiento está relacionado con la capacidad que tienen las salmueras volcánicas para transportar metales.

Los investigadores explican que los fluidos calientes provenientes de sistemas magmáticos pueden concentrar elementos que posteriormente participan en la formación de depósitos minerales. De hecho, una parte importante de los depósitos metálicos conocidos está relacionada con antiguos sistemas volcánicos y procesos magmático-hidrotermales.

Esto convierte a los volcanes activos en potenciales objetivos tanto para la investigación geotérmica como para la búsqueda de recursos minerales.

Oxford ya ha desarrollado investigaciones sobre esta posibilidad. Un programa de la universidad estudia precisamente cómo los fluidos asociados a volcanes podrían convertirse en una fuente alternativa de metales críticos, al mismo tiempo que podrían aportar energía geotérmica.

¿Qué metales hay en la salmuera?

Por ahora, esa es una de las principales preguntas que permanecen abiertas. El estudio no determina directamente qué metales contiene la estructura detectada ni en qué concentración. Los investigadores señalan que las propiedades sísmicas permiten identificar un cuerpo compatible con una salmuera rica en metales, pero que será necesario realizar investigaciones adicionales para confirmar su composición.

De hecho, los autores advierten que las ondas sísmicas por sí solas no pueden determinar directamente la salinidad ni el contenido metálico de un reservorio subterráneo. Para comprobarlo sería necesario complementar los datos geofísicos con otras técnicas e, idealmente, con perforaciones.

El desafío de perforar un volcán activo

Precisamente por las dificultades y riesgos que implica perforar cerca de un volcán activo, el método utilizado en este estudio adquiere especial importancia.

Los investigadores sostienen que las técnicas de imagen sísmica pueden ayudar a localizar posibles reservorios antes de realizar perforaciones, reduciendo el riesgo y permitiendo seleccionar con mayor precisión los objetivos.

El estudio también apunta a que estos sistemas podrían tener un doble interés: por un lado, los fluidos calientes pueden estar vinculados al potencial geotérmico del volcán y, por otro, las salmueras profundas podrían concentrar metales críticos.

Por ahora, sin embargo, el “tesoro” permanece oculto bajo Soufrière Hills. El próximo desafío para los científicos será determinar exactamente qué contiene esa salmuera y establecer si las concentraciones de metales son suficientemente importantes como para tener algún potencial económico.