Más alcance, menor costo: Estados Unidos prueba el misil JDAM LR para revolucionar el ataque a larga distancia desde portaaviones

Las fuerzas militares de Estados Unidos incorporaron el nuevo misil JDAM LR, diseñado para ejecutar ataques a larga distancia y reducir los costos operativos mediante una actualización sobre una bomba guiada ya existente.

La empresa aeroespacial Boeing lidera el proyecto, combinando explosivos tradicionales con pequeños motores a reacción. El objetivo es permitir que los pilotos lancen estas bombas impulsadas desde posiciones seguras, fuera del alcance de las defensas enemigas, según reporta Army Recognition.

¿Cuáles son las capacidades del nuevo misil JDAM LR?

El JDAM LR nació de la bomba guiada JDAM de 500 libras (formato Mk 82), a la que se le añadió un pequeño motor turborreactor. Esta modificación convierte un proyectil de caída libre en un misil impulsado con un generador eléctrico para alimentar los sensores de navegación integrados.

El sistema alcanza distancias operativas que superan los 550 kilómetros con ojiva explosiva. Si se reemplaza la carga letal por un tanque de combustible adicional, el rango puede extenderse a casi 1.300 kilómetros, funcionando también como señuelo táctico.

U.S. Navy

La Marina confirmó el éxito del dispositivo durante dos vuelos de prueba realizados en California. El proyectil logra separarse limpiamente del avión y navegar bajo su propia potencia, utilizando las mismas interfaces electrónicas que las JDAM convencionales. El fabricante añadió además un generador de 1.500 vatios para alimentar los enlaces de datos y buscadores opcionales, con una arquitectura modular que permite incorporar mejoras según las necesidades del combate.

El Naval Air Systems Command publicó detalles del sistema en su cuenta de Instagram:

¿Por qué es importante para las fuerzas armadas de Estados Unidos?

El JDAM LR apunta a resolver la escasez de misiles de largo alcance que limita las operaciones del Pentágono. Al ser una adaptación de una bomba existente, su costo de producción es significativamente menor que el de un misil de crucero convencional, lo que permitiría adquirir arsenales más grandes para sostener campañas militares prolongadas.

Los pilotos pueden lanzar estos proyectiles manteniéndose fuera del alcance de los anillos antiaéreos enemigos, lo que reduce el riesgo para las aeronaves que ejecutan misiones de ataque.

El programa avanza hacia una fase de integración a bordo de los portaaviones estadounidenses, donde se evaluará cómo almacenar y transportar estas armas modulares en el entorno operativo de un buque de guerra.

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