Columna de Mauricio Morales: "Parafina, flores y Metro"
- Por Meganoticias
Por Mauricio Morales, doctor en Ciencia Política, profesor titular, Universidad de Talca-Campus Santiago.
“Los datos son los datos”. Con esa frase, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, intentó cerrar la polémica que él mismo había abierto tras afirmar que “hoy día nadie consume parafina, porque a estas temperaturas, la verdad es que el consumo es mínimo”.
La frase surgió luego de que ENAP informara de un aumento de casi 282 pesos por litro en el precio de la parafina, muy por encima del alza de las gasolinas y del diésel. Quiroz reconoció posteriormente que sus palabras “no fueron las mejores”, aunque mantuvo su argumento y recordó que el 94% del consumo anual se concentra hasta septiembre.
Los datos efectivamente muestran esa estacionalidad, pues el consumo disminuye después del invierno. Sin embargo, la frase del ministro borró de un plumazo a quienes todavía dependen de ese combustible, especialmente a los adultos mayores, que tienen más dificultades para regular su temperatura corporal y son más vulnerables al frío, incluso cuando las condiciones climáticas parecen agradables para otros grupos.
Ir a la siguiente notaPor eso la frase de Quiroz cayó tan mal y, para muchos, sonó desubicada, incluso casi burlesca. Las estadísticas pueden mostrar que el consumo disminuye significativamente una vez que termina el invierno, pero los gobiernos deben ser particularmente cuidadosos al referirse a quienes todavía dependen de este combustible. Los dichos de Quiroz resultan aún más incomprensibles si pensamos que hace siete años dos ministros hicieron declaraciones del mismo tenor.
El 7 de octubre de 2019, después del alza de 30 pesos en la tarifa del Metro en los horarios punta y valle, el entonces ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, destacó la rebaja del horario bajo y sostuvo que “se ha abierto un espacio para que quien madrugue pueda ser ayudado a través de una tarifa más baja”. Un día después, Felipe Larraín celebró que el IPC de septiembre hubiese marcado 0% y agregó que “los que quieran regalar flores en este mes, las flores han caído un 3,7%”.
Fontaine describía correctamente una tarifa más barata en las primeras horas de la mañana, y Larraín también aportaba un dato veraz sobre los precios de las flores. El problema fue que ambas frases chocaron con la experiencia cotidiana de muchas familias y terminaron adquiriendo una carga política que ninguno de los dos ministros imaginó al pronunciarlas. Aquellas frases quedaron en la memoria, sumándose a un malestar ciudadano que se venía acumulando durante años en torno a problemas de representación política, desigualdad, pensiones y el costo de la vida. Las flores y el Metro quedaron como símbolos de la distancia entre las autoridades y una ciudadanía cuyo malestar estallaría pocos días después.
La frase de Quiroz se dio, además, en un escenario económico muy adverso para las familias chilenas. El desempleo llegó a 9,6%, el Imacec cayó 1% anual en agosto y la inflación acumuló 4,1% en doce meses. Las percepciones ciudadanas, por su parte, reflejan el mismo deterioro. Criteria muestra que el 62% considera que la situación económica del país está peor que hace seis meses, el 48% dice lo mismo de la economía de su hogar y el 64% cree que hoy es más difícil encontrar o mejorar un trabajo. Apenas el 5% piensa que las oportunidades laborales han mejorado. Las expectativas tampoco brindan mucho alivio, pues el 49% cree que la economía del país empeorará en los próximos seis meses y el 46% espera un deterioro en las posibilidades de encontrar o mejorar un empleo.
A lo anterior se suma una fuerte desconfianza en la conducción económica del gobierno. Un 45% considera que está improvisando tanto en el crecimiento como en la generación de empleo, mientras que solo un 21% identifica un plan claro en cada una de esas áreas.
Ese deterioro, tanto objetivo como subjetivo, vuelve especialmente costosas frases como la de Quiroz, porque pueden reforzar la sensación de distancia entre las autoridades y una ciudadanía que ya mira con pesimismo su situación económica. Hasta ahora, la calle sigue relativamente tranquila, aunque las movilizaciones estudiantiles ya comenzaron y el malestar puede seguir acumulándose debido al desempleo, al aumento del costo de la vida y a las dificultades para llegar a fin de mes.
Es cierto que en 2019 levantarse más temprano implicaba pagar menos en el Metro y que, para los románticos, la caída en el precio de las flores representaba una gran oportunidad. Sin embargo, los gobiernos deben medir sus palabras y no provocar a ciudadanos que, con suerte, alcanzan a pagar un pasaje y cuyo consumo habitual no incluye flores. Quiroz tocó esa misma fibra al ningunear a quienes todavía sienten frío y encuentran en la parafina una de las alternativas más económicas para calefaccionarse. Maquiavelo advertía que un gobernante podía permitirse ser temido, pero debía evitar convertirse en objeto de odio. Cuando el pueblo se vuelve hostil, el gobernante comienza a “temerlo todo y a todos”. Tomen nota.