Horas previas a la muerte de Isidora: testimonios y videos inéditos reconstruyen lo ocurrido en departamento de Las Condes
La muerte de Isidora, una niña de dos años y ocho meses que cayó desde el piso 11 de un edificio de Las Condes mientras se encontraba al cuidado de su padre, estremeció al país. A casi tres meses de lo ocurrido, nuevos antecedentes contenidos en la investigación permiten reconstruir las horas previas al fallecimiento y lo que ocurrió dentro del edificio después de que vecinos encontraran a la pequeña.
Su padre, Jorge Constanzo, permanece en prisión preventiva imputado por el Ministerio Público como autor de homicidio por omisión con dolo eventual. La Fiscalía sostiene que tenía una posición de garante respecto de su hija y que incumplió una serie de deberes de cuidado que, en su conjunto, habrían creado las condiciones que terminaron con la muerte de la niña.
La defensa rechaza esa tesis y sostiene que se trató de un accidente, cuestionando que pueda atribuirse a Constanzo la aceptación de la posibilidad de que su hija muriera.
Ir a la siguiente notaMega Investiga accedió a antecedentes de la causa, entre ellos registros de cámaras corporales, declaraciones de funcionarios que llegaron al edificio, informes policiales y exámenes de alcoholemia que forman parte de una investigación en la que una de las principales discusiones será precisamente determinar dónde termina una eventual negligencia y dónde comienza, como sostiene la Fiscalía, una conducta penalmente atribuible como homicidio.
La última mañana con su madre
El domingo 17 de mayo, Jorge Constanzo debía pasar a buscar a Isidora a las 10:00 horas.
Según el relato de Gloria Ortiz, madre de la niña, el padre llegó aproximadamente 45 minutos después de la hora acordada. Ella preparó a su hija para salir y la entregó a Constanzo.
Fue la última vez que la vio con vida.
Horas más tarde recibiría la noticia de que Isidora había caído desde una ventana del departamento 1105, ubicado en el piso 11 de un edificio de Las Condes.
Pero para reconstruir lo que ocurrió esa tarde, los investigadores retrocedieron hasta la noche anterior.
Una celebración y una salida hasta la madrugada
El sábado 16 de mayo, Constanzo participó en una celebración por el cumpleaños de su pareja realizada en el quincho del mismo edificio.
De acuerdo con antecedentes recopilados durante la investigación, el encuentro se prolongó aproximadamente hasta la una de la madrugada.
Después, Constanzo salió sin su pareja y caminó junto a amigos hasta una discoteca cercana. Diversos testigos interrogados en la investigación situaron al padre de Isidora en ese lugar hasta cerca de las cuatro de la mañana y entregaron antecedentes respecto del consumo de alcohol durante esa noche.
Horas después debía recoger a su hija.
El domingo por la mañana pasó a buscarla y regresó con ella al sector de Las Condes. Durante las horas siguientes, Isidora estuvo junto a su padre y la pareja de este. Jugaron en un parque y posteriormente fueron a almorzar.
Cerca de las 13:45 horas, los tres ingresaron a un restaurante ubicado en el subsuelo del Parque Araucano.
Una boleta de esa comida incorporada a los antecedentes investigativos registra, además de los alimentos consumidos, cuatro piscos sour y una copa de vino.
La existencia de esas bebidas no permite por sí sola establecer quién consumió cada una de ellas. Sin embargo, otro antecedente posteriormente obtenido por los investigadores se transformaría en una pieza relevante de la indagatoria: el resultado de la alcoholemia practicada a Constanzo.
Según un informe policial, aproximadamente a las 16:15 horas Constanzo salió del restaurante y condujo su vehículo hasta el departamento.
La defensa del imputado ha cuestionado antecedentes de esta reconstrucción y rechaza la interpretación que la Fiscalía y los querellantes realizan de las horas previas a la muerte de Isidora.
Los 40 minutos antes de la caída
Cerca de las 16:30 horas, Constanzo, su pareja e Isidora ingresaron al departamento 1105.
Lo que ocurrió durante los siguientes minutos constituye uno de los puntos centrales de la investigación.
Según la tesis de la Fiscalía, Isidora fue dejada durmiendo en una habitación que no contaba con una malla de protección en su ventana.
La ausencia de esa protección tiene especial importancia para el Ministerio Público.
De acuerdo con los antecedentes de la causa, existía previamente una resolución adoptada en sede de familia que establecía la instalación de mallas de seguridad en las ventanas del inmueble.
Para la Fiscalía y la parte querellante, este antecedente demuestra que Constanzo conocía previamente el riesgo asociado a las ventanas del departamento y que, pese a ello, la habitación donde quedó la niña no tenía instalada esa protección.
La defensa controvierte que esos antecedentes permitan concluir que el padre actuó con dolo eventual.
Aproximadamente 40 minutos después de que los tres ingresaran al departamento, una vecina escuchó un fuerte ruido.
Junto al conserje recorrió el sector de estacionamientos.
Allí encontraron a Isidora sin vida.
Nadie respondía en el 1105
En ese momento, quienes encontraron a la niña desconocían desde qué departamento había caído.
Carabineros, funcionarios municipales y equipos de emergencia llegaron al edificio y comenzaron a recorrer los departamentos intentando establecer dónde vivía la pequeña.
Los funcionarios llegaron también hasta el 1105.
Golpearon la puerta y tocaron el timbre.
Nadie respondió.
Mientras tanto, Constanzo y su pareja se encontraban, según los antecedentes investigativos, durmiendo dentro del inmueble y todavía no sabían lo que había ocurrido.
Pasaron aproximadamente 40 minutos hasta que el mayordomo del edificio llegó al lugar y reconoció a Isidora.
Los funcionarios regresaron entonces al departamento 1105.
Esta vez, Jorge Constanzo abrió.
Tras ser consultado por su hija, comenzó a buscarla dentro del departamento y constató que no estaba.
Parte de esos momentos quedó registrada.
Mega Investiga tuvo acceso a imágenes captadas por funcionarios municipales que muestran los instantes posteriores, entre ellos el momento en que Constanzo baja desde el departamento acompañado por un carabinero mientras otros funcionarios permanecen en el inmueble junto a su pareja.
“Se veía recién despertando y aparentemente alcoholizado”
Las impresiones de quienes ingresaron al departamento también quedaron incorporadas a la carpeta investigativa.
Uno de los carabineros que participó del procedimiento declaró ante el Ministerio Público:
“El sujeto se observaba evidentemente descompensado en el sentido que se veía recién despertando y aparentemente alcoholizado”.
El funcionario agregó que pidió tanto a Constanzo como a su pareja que se pusieran sus zapatos y lo acompañaran.
En su declaración incorporó otro antecedente que llamó la atención de los investigadores: según su versión, una vez que ambos comprendieron que la niña había caído, ninguno se habría acercado inmediatamente a la ventana para comprobar lo ocurrido.
Un funcionario municipal entregó una descripción similar respecto del estado en que encontró a los adultos.
Según declaró, después de que Carabineros comunicara al padre y a su pareja lo sucedido, ambos permanecieron desorientados.
Esas apreciaciones corresponden a testimonios de los funcionarios y son parte de los antecedentes que deberán ser ponderados durante la investigación.
La alcoholemia
Horas después de la muerte de Isidora se practicaron exámenes de alcoholemia.
El resultado de la pareja de Constanzo fue de 0 gramos de alcohol por litro de sangre.
El de Jorge Constanzo fue distinto.
La alcoholemia realizada aproximadamente cuatro horas después de ocurridos los hechos registró 0,87 gramos de alcohol por litro de sangre.
Ese resultado se convirtió en uno de los elementos utilizados por la Fiscalía para sustentar su tesis respecto del estado en que se encontraba el padre mientras tenía a Isidora bajo su cuidado.
Según la proyección considerada por los investigadores, al retrotraer técnicamente ese resultado hasta la hora aproximada de la caída, la concentración de alcohol podría haber estado cercana a 1,3 gramos por litro de sangre.
La Fiscalía sostiene que esa estimación constituye un antecedente científico relevante para establecer que Constanzo se encontraba bajo los efectos del alcohol cuando debía cuidar a su hija.
La defensa, en cambio, cuestiona que esos elementos permitan construir un homicidio por omisión con dolo eventual.
La ventana: dos versiones
Otro de los puntos que investiga el Ministerio Público es cómo se encontraba exactamente la ventana de la habitación donde dormía Isidora.
Y sobre eso existen versiones que no coinciden.
Según los antecedentes recopilados por Mega Investiga, Constanzo ha sostenido que verificó que la ventana estuviera cerrada antes de dejar a la niña en la habitación.
La versión entregada por su pareja presenta diferencias respecto de ese punto y sitúa la ventana abierta algunos centímetros.
Determinar cuál era su posición, si Isidora tenía posibilidad de abrirla por sus propios medios y qué medidas de seguridad existían en esa habitación forma parte de las diligencias de la investigación.
Para Gloria Ortiz, existe además una pregunta que hasta ahora no encuentra respuesta.
Si la pareja de Constanzo no había consumido alcohol —su alcoholemia marcó cero—, la madre de Isidora se pregunta por qué tampoco reaccionó ante los golpes a la puerta, el timbre y el despliegue de vehículos de emergencia que se produjo mientras los funcionarios intentaban determinar desde qué departamento había caído la niña.
Mega Investiga intentó obtener la versión de la mujer respecto de estos antecedentes, pero no respondió a nuestros llamados.
La tesis de la Fiscalía
El caso presenta una discusión jurídica especialmente compleja.
Jorge Constanzo no está imputado de haber realizado una acción directa contra su hija.
La Fiscalía lo formalizó por homicidio por omisión con dolo eventual.
La tesis se construye a partir de su deber especial de protección como padre y de una serie de circunstancias que, consideradas conjuntamente por el Ministerio Público, permitirían sostener que conocía los riesgos a los que estaba expuesta Isidora y, pese a ello, omitió las medidas necesarias para evitarlos.
Entre los antecedentes considerados aparecen la falta de malla de seguridad en la ventana de la habitación donde quedó la niña; la existencia de una resolución previa en materia de familia respecto de esas protecciones; el consumo de alcohol; el estado en que funcionarios dijeron haber encontrado a Constanzo; y las circunstancias en que Isidora quedó mientras los adultos dormían.
Para los querellantes, no se trataría simplemente de un descuido.
La defensa sostiene exactamente lo contrario.
Sus abogados rechazan que Constanzo haya querido la muerte de su hija o que le haya resultado indiferente la posibilidad de que algo le ocurriera, y consideran improcedente construir a partir de esos antecedentes una imputación dolosa.
Esa diferencia será una de las discusiones centrales del proceso penal: si lo ocurrido constituye una negligencia o si las omisiones que atribuye la Fiscalía alcanzan el estándar jurídico necesario para configurar un homicidio cometido con dolo eventual.
La versión de Constanzo desde la cárcel
Actualmente, Jorge Constanzo permanece en prisión preventiva en la cárcel de Casablanca.
Desde el recinto penitenciario envió una carta en la que entrega su versión sobre lo ocurrido el 17 de mayo y aborda la muerte de su hija.
Su defensa insiste en que presentar al padre como alguien que quiso provocar la muerte de Isidora o aceptó ese resultado constituye una interpretación que no se condice con lo ocurrido.
La investigación deberá establecer qué sucedió exactamente durante los aproximadamente 40 minutos transcurridos entre el regreso al departamento y la caída de la pequeña.
Para Gloria Ortiz, sin embargo, ninguna resolución judicial podrá revertir lo ocurrido.
En su casa mantiene fotografías, juguetes y recuerdos de su única hija. Un pequeño altar que conserva la presencia de Isidora mientras espera que la investigación entregue respuestas.
“Un accidente es otra cosa”, sostiene la madre.
Para ella, las decisiones que adopte la justicia no podrán devolverle a su hija, pero sí pueden entregarle algo que hoy continúa buscando: saber exactamente qué ocurrió aquella tarde y determinar si alguien debe responder penalmente por ello.
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