Ropa cara, miles de dólares y una piscina de la "U": La lujosa vida de lanzas chilenos en Pensilvania
- Por Felipe Gallardo | Javier Louit
¿Qué pasó?
Una vida llena de lujos, miles de dólares en efectivo y joyas. Así operaba una banda de lanzas internacionales chilenos que recorrió Estados Unidos de costa a costa cometiendo millonarios robos en sectores residenciales exclusivos, para luego enviar las ganancias ilícitas a Chile.
La organización criminal, que llegó a ser considerada por las autoridades norteamericanas como un peligro para la seguridad nacional en Estados Unidos, tenía como centro de operaciones principal el estado de Pensilvania. Desde allí, el líder del clan coordinaba los robos y el posterior blanqueo del dinero, logrando financiar una realidad llena de lujos en nuestro país.
Inteligencia y robos de $400 millones
Según los antecedentes de la investigación, la agrupación delictual planificaba detalladamente cada robo. La subcomisaria Jessica Barrera, de la Brigadas Investigadoras de Lavado de Activos (Brilac) Metropolitana de la PDI, detalló que los delincuentes “coordinaban previamente tanto en Chile como en el extranjero cuáles eran los domicilios que iban a irrumpir, realizaban vigilancias de los domicilios, sacaban rutinas y así era como establecían el horario en que iban a operar”.
Ir a la siguiente notaRespecto al poder económico del clan delictual, el fiscal jefe de Pudahuel, Eduardo Baeza, reveló que “hay una residencia en particular, por ejemplo, que cometieron un delito en octubre del año 2023 en que lograron sustraer entre dinero en efectivo y joyas 450 mil dólares aproximadamente, o sea, en moneda nacional son 400 millones, solo de una residencia”.
"Palos blancos" y el rol de las hermanas Sepúlveda
Para introducir las ganancias a Chile sin levantar sospechas ante las alertas bancarias, el líder de la banda, Jorge Sepúlveda, utilizaba diversas estrategias que incluían el envío de encomiendas y agencias de giros internacionales, llegando a transferir cerca de 100 mil dólares a su familia a través de Western Union.
En el territorio nacional, la Fiscalía y la PDI identificaron a dos figuras clave: Bárbara y Geraldine Sepúlveda, hermanas del lider de la banda, quienes reclutaban a terceros para blanquear el botín.
“Lo que hacían es enviar el dinero de manera fraccionada por montos inferiores a 2.500 dólares, 10 mil dólares a una en particular y otras 7.500 dólares a otra. Pero lo que hicieron también las hermanas Sepúlveda, las condenadas, es que ellas reclutaron personas vinculadas a ellas, parientes o vecinos, a los cuales también le pidieron sus datos de identificación para que a estos vecinos también le enviaran dinero”, explicó el fiscal Baeza.
Alerta del FBI y una condena histórica
El despliegue de la banda terminó complicándose tras un paso en falso de Jorge Sepúlveda en Pensilvania, lo que levantó una alerta oficial por parte del agregado del FBI en la Embajada de Estados Unidos en Santiago, acusados de conspiración para robar residencias. El escenario judicial es complejo, dado el estatus que hoy tienen estos delincuentes ante la justicia norteamericana.
“Al día de hoy, lanzas internacionales están en un listado en que son considerados un peligro para la seguridad nacional en Estados Unidos. O sea, eso es equipararlo a integrantes del Tren de Aragua, del Grupo 18, de la Mara Salvatrucha... o sea, son chilenos que están en este listado y, por lo tanto, es motivo de mucha preocupación en Estados Unidos”, advirtió de forma tajante el persecutor jefe de Pudahuel.
A pesar de que el líder del clan se fugó en una oportunidad de la custodia policial estadounidense, actualmente se encuentra capturado y en prisión en el país norteamericano.
Por su parte, las hermanas Sepúlveda fueron condenadas en Chile a una pena de tres años de cárcel y una multa cercana a los 7 millones de pesos, registrándose como la primera condena por lavado de activos en el país para personas que blanquearon dinero y especies robadas en el extranjero. En tanto, la subcomisaria Barrera concluyó que “por el momento estamos realizando gestiones a través del FBI para encontrar a las víctimas de estos delitos y puedan realizar el reconocimiento de especies”.
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