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Vivió un año creyendo que vengó a su padre: Vuelco judicial que eximió de culpa a hijo de militar asesinado en partido en Colina

¿Qué pasó? 

En julio de 2025, el país se conmocionó con la noticia de un doble homicidio ocurrido durante un partido de fútbol disputado en Colina. En el hecho, fallecieron un funcionario del Ejército y su agresor, quien murió a manos del hijo de la primera víctima. Sin embargo, el caso dio un giro radical, ya que se decretó el sobreseimiento del hijo del sargento, quien en ese entonces tenía 17 años.

En el mismo mes, Juan Ignacio Eguía fue formalizado por homicidio consumado y quedó bajo la medida cautelar de arresto domiciliario nocturno. Las primeras versiones policiales indicaban que el adolescente, tras ver cómo baleaban a su padre, el sargento segundo del Ejército, Marcelo Eguía, había tomado el arma de servicio del uniformado para perseguir y abatir por la espalda al atacante, identificado como Ignacio Del Canto.

El violento episodio se había desatado en la cancha San Martín, a un costado de la autopista Los Libertadores, luego de que una discusión tras un partido amateur escalara al uso de armas de fuego. El sargento Eguía, quien estaba como espectador, intervino para defender a su hermano cuando Del Canto le apuntó a la cabeza, recibiendo dos impactos de bala mortales en medio del forcejeo.

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"Lo maté, mamá"

Al ver a su padre en el suelo, Juan Ignacio salió detrás del agresor efectuando disparos. El impacto psicológico de la escena convenció al menor de que él había terminado con la vida del delincuente en su intento de venganza.

"Juan Ignacio estaba en shock. Decía a cada rato: 'Lo maté, mamá. Lo maté'", recordó Maribel Muñoz, viuda del sargento, en una reciente entrevista con LUN, detallando el complejo escenario que debió enfrentar su hijo tras el incidente.

Sin embargo, los peritajes científicos de la Brigada de Homicidios y los informes forenses terminaron por desmoronar esa hipótesis. Al revisar los restos del homicida, los especialistas descubrieron que la herida mortal la había recibido de frente y a quemarropa, una trayectoria que era completamente incompatible con la persecución que realizó el adolescente por la espalda.

Las pruebas científicas confirmaron la contraparte de la defensa: fue el propio sargento herido quien, antes de perder la vida en el suelo de la cancha, logró disparar su arma y abatir al agresor en legítima defensa.

Con este vuelco definitivo en los antecedentes, la justicia determinó que Juan Ignacio Eguía no tuvo responsabilidad en el fallecimiento del atacante, decretando el sobreseimiento total de la causa en su contra.

"Mi hijo estaba convencido de que fue quien mató al asesino de su padre. Pero no fue así", cerró Muñoz al citado medio, poniendo fin a meses de incertidumbre judicial para el joven.