Exclusivo | "Ángela nunca supo": pareja de exjueza Vivanco admite a Fiscalía gestiones, pagos indebidos y millonarios depósitos
- Por Leslie Ayala | Mega Investiga
“Si ella hubiera sabido, hoy sería un eunuco”. Esa fue una de las frases más fuertes que pronunció Víctor Gonzalo Migueles Oteiza —pareja de la exministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco— durante las dos extensas declaraciones que prestó ante la Fiscalía los días 23 y 24 de abril de 2026 en el marco de la investigación por presunto cohecho, soborno y lavado de activos.
Mega Investiga accedió íntegramente a ambos interrogatorios realizados en dependencias del Anexo Capitán Yáber, donde Migueles compareció en calidad de imputado.
En más de 30 páginas, el contador abordó su relación con los abogados Mario Vargas, Eduardo Lagos y Gabriel Silber; sus contactos con el fiscal Carlos Palma; reuniones sociales y viajes junto a Ángela Vivanco; operaciones en efectivo por decenas de miles de dólares; depósitos bancarios; cambios de divisas; y conversaciones relacionadas con una empresa minera vinculada a Codelco.
A lo largo de sus declaraciones, Migueles tuvo un objetivo claro: blindar a la exjueza y aseguró que Vivanco nunca supo de las gestiones, pagos o conversaciones que hoy forman parte de la investigación penal.
Los primeros vínculos con Eduardo Lagos y Mario Vargas
Según relató Migueles, conoció a Mario Vargas y Eduardo Lagos en 2021, luego de una invitación realizada por Antonio Ulloa.
“A Lagos y Vargas los conozco el mismo día, finales de 2021, principios de 2022 (…) Nos quedamos de juntar en el restaurant Panchita. Llegó Antonio, nos dice que había estado almorzando al frente con ellos (…) y dijimos que sí, ahí los conocí”.
Con el tiempo comenzó a compartir reuniones sociales, cafés y almuerzos con ellos.
“Con Mario y Eduardo coincidíamos en eventos sociales, celebraciones, almuerzos, o yo iba a la oficina de calle El Regidor a tomar un café”.
Incluso admitió que terminó generando mayor cercanía con Lagos.
“Al principio me juntaba más con Vargas que con Lagos, pero al final me juntaba más con Lagos que con Vargas”.
Respecto de la oficina de calle El Regidor, detalló el funcionamiento cotidiano del lugar.
“Había dos entradas, una para los dueños o propietarios y otra para las visitas (…) Cuando llegaba me decía: ‘Hola don Gonzalo, ¿cómo está?’”.
También reconoció haber compartido actividades sociales junto a Ángela Vivanco y los abogados.
“Nosotros, Ángela y yo teníamos muchas reuniones sociales. Recibíamos muchas invitaciones de amigos de antes de que Ángela entrara a la Corte”.

El viaje a Buenos Aires y las reuniones sociales
La Fiscalía le exhibió fotografías de un viaje realizado a Buenos Aires junto a Mario Vargas, Eduardo Lagos y otros cercanos.
“Ese viaje se dio por una comida, dijeron ‘oye Buenos Aires está súper barato, vamos’”.
En el grupo, según explicó, también estaba Ángela Vivanco.
“Estaba Ángela, Mario, Eduardo Rodríguez con su señora Carola”.
Sin embargo, intentó bajarle el perfil a la relación entre todos ellos.
“No era que fuéramos muy amigos todos, se dio de forma espontánea en esa comida que indiqué. En general entre ellos todos teníamos un grado de simpatía, pero no teníamos una íntima amistad”.
También reconoció encuentros frecuentes en su casa de Camino San Antonio, en Las Condes.
“En nuestra casa donde vivíamos con Ángela (…) existían dos eventos importantes (…) el primero era la celebración del cumpleaños de Ángela (…) y el segundo es el juramento de Ángela como ministra de la Corte Suprema”.
Según declaró, a esas actividades asistían ministros de Estado, parlamentarios, fiscales y abogados.
“Estaban invitados Eduardo Lagos, Mario Vargas (…) ministros de Estado, ministros de la Corte Suprema, miembros de partidos políticos, fiscales”.
La conversación sobre Carlos Palma y el “doctorado”
Uno de los capítulos más delicados de la declaración dice relación con el fiscal regional de Aysén, Carlos Palma, quien compitió por el cargo de Fiscal Nacional.
Migueles reconoció conversaciones con Palma y explicó que intentó apoyarlo cuando quedó fuera de la quina.
“Cuando se abrió el concurso para Fiscal Nacional (…) Carlos me contestó y me señaló Rodrigo Pico que podría postular al doctorado y que también al cargo de Fiscal Armendáriz”.
Luego relató que intentó darle ánimo.
“Le dije que se preocupara, que era un buen profesional”.
La Fiscalía le exhibió un pantallazo encontrado en el teléfono de Ángela Vivanco donde aparece el mensaje: “Doctorado y reemplazo de Armendáriz OK visto bueno”.
Migueles reconoció haber escrito esa frase.
“Sí, yo lo escribí”.
Sin embargo, negó que fuera un ofrecimiento concreto.
“No, no le hago ningún ofrecimiento”.
Y agregó:
“Es una expresión, pienso que él no necesitaba el visto bueno mío ni de nadie”.
Incluso puso en duda el contexto completo del chat.
“No puedo responder por qué dice Carlos eso, porque no sé si ese chat está editado”.
Además reconoció otra frase enviada a Palma.
“Soy bueno negociando”, escribió.
Y posteriormente: “Amigo te llamarán de la prensa”.
Consultado por esta última frase, respondió:
“No era una certeza, era solo sentido común. Yo no tenía contactado a ningún periodista para que lo llamaran”.
La consulta sobre la minera y la autotutela
El núcleo más sensible de la declaración se refiere a una empresa minera y a las posteriores entregas de dinero por parte de Eduardo Lagos.
“La historia parte un poco antes. A principios de 2023, marzo o abril algo así, Eduardo Lagos me llama para tomarme un café (…) me dice que tiene un cliente nuevo por una causa que podría ser muy bueno para su oficina y que si existe la posibilidad de que yo pudiera ayudarlo, echarle una mano”.
Según Migueles, Lagos le explicó que se trataba de una empresa minera cuyo contrato había sido terminado por una compañía mayor.
“Me explica que se trataba de una empresa minera que había sido cesada en su contrato por una empresa más grande, que era CODELCO”.
Luego dijo que intentó averiguar posibles caminos jurídicos.
“Yo le digo que ‘bueno, voy a hacer las averiguaciones posibles’”.
Fue entonces cuando consultó informalmente a Ángela Vivanco.
“En algún momento yo le pregunté a Ángela qué pasaba cuando una empresa chica era cesada en su contrato por una empresa grande, y ella me habla de la autotutela”.

Después transmitió esa idea a Lagos.
“Me quedó el concepto de autotutela, y eso es lo que le traspasé a Lagos”. Y agregó: “Después de eso hablo con Lagos y le digo que debieran ir por el lado de la autotutela”.
Posteriormente, volvió sobre este episodio.
“Le hice una pregunta muy genérica a Ángela y ella me habla de la autotutela y esa es la información que le transmito a Lagos”.
Además, sostuvo que cuando habló con Vivanco aún no existían acciones judiciales concretas.
“Según entiendo, ellos presentan esta autotutela de manera posterior a esa conversación”.
Los pagos en dólares
Tras esa conversación comenzaron las entregas de dinero.
“Esto pasa aproximadamente a mediados de año y en diciembre me llama y me dice: ‘Perrito, pasa por la oficina que te tengo un regalo’”.
Según Migueles, Lagos le entregó US$15 mil en efectivo.
“Voy pensando que me tenía un regalo y me pasa 15.000 USD dólares. A mí me pareció fantástico porque me venía muy bien la plata, no vi que había ningún problema al respecto”.
Luego agregó:
“Obviamente que ahora estoy completamente arrepentido”.
Pero esa no habría sido la única entrega.
“Luego, en febrero de 2024 Lagos me dice que pase por la casa de cambios de Harold y me pasa 10.000 USD dólares más en efectivo”.
Y posteriormente:
“A mitad de año me dice que pase de nuevo a la casa de cambios y me pasa 45 mil dólares”.
Migueles explicó que esos montos fueron cambiados informalmente y parte de ellos terminaron vinculados a Sergio Yáber.
“Sergio Yáber estaba relacionado inversiones en Argentina (…) necesitaba dólares en efectivo para sacarlos hacia Argentina”.
Las fotos de los fajos de billetes
La Fiscalía también le exhibió fotografías de grandes cantidades de dinero argentino tomadas en Buenos Aires. Migueles reconoció las imágenes.
“Esa foto fue para graficar que en esa época era ridículo el volumen de plata o billetes de pesos argentinos que le pasaban a uno”.
Según explicó, en Argentina era habitual manejar enormes cantidades de efectivo debido a la inflación y al cambio informal de divisas.
“El cambio lo hicimos en el cambio informal, en dólar blue”.
Los depósitos y las boletas
Durante la segunda declaración, la Fiscalía le exhibió numerosos comprobantes de depósitos bancarios realizados entre 2023 y 2024.
Migueles aseguró que muchos correspondían a pagos de clientes y asesorías.
“Mis clientes habituales eran Sergio Yáber, Fernando Martel, Yamili Najle”.
Reconoció además haber emitido boletas.
“A Yáber y a ellos siempre les emití boletas”.
Sin embargo, admitió que también recibió pagos en efectivo.
“Había clientes no habituales a quienes les emití boleta y me pagaron en efectivo”.
Sobre algunos depósitos específicos, aseguró no recordar con exactitud su origen.
“No sé quién es Martín Peña, no me recuerdo qué pudo haber sido ese depósito”.
También afirmó que parte de los depósitos pudieron ser realizados por terceros vinculados a Sergio Yáber.
“La letra la reconozco como la de Claudia Soto”.
La separación patrimonial con Ángela Vivanco
Migueles insistió varias veces en que él y Vivanco mantenían economías separadas.
“Ángela y yo teníamos economías totalmente separadas”.
Según declaró, la exministra pagaba el arriendo de la casa y luego él le devolvía parte de los gastos.
“Siempre llevamos contabilidades separadas”.
Detalló incluso gastos domésticos como seguridad, aire acondicionado, piscina y supermercado.
“Ángela nunca supo”
El cierre de la declaración estuvo marcado por el intento de desvincular completamente a Vivanco de las gestiones y pagos.
“Lagos no sabía pasado, usted estaría frente a un socio, usted no tiene idea del nivel de escrutinio que tiene Ángela”.
Luego vino la frase más fuerte:
“Si ella hubiera sabido, hoy sería un eunuco”.
Y finalmente concluyó:
“Ángela nunca supo de eso, sino hasta la formalización, y en estos seis meses no hemos hablado”.
También sostuvo: “Mi imprudencia no habría sido permitida, se habría indignado, no lo habría permitido”.
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