EXCLUSIVA | La declaración del tío de Francisca Millahual: "Se puso la pistola en el cuello y disparó"
- Por Leslie Ayala | Mega Investiga
Emanuel Osvaldo Ochoa Navia, de 24 años, tras ser detenido este domingo como el principal sospechoso de matar a su sobrina Francisca Millahual en Temuco decidió renunciar a su derecho y declarar ante la PDI.
La diligencia duró una hora y cuarto. Lo que dijo esa noche es la única versión que él ha entregado sobre la muerte de Francisca Millahual Arriagada, y contradice en puntos clave lo que la Fiscalía sostiene ante el tribunal.
Ochoa comenzó situándose en el tiempo. Dijo que el jueves 2 de abril fue a la casa de su madre en el mediodía y que fue entonces cuando esta le informó que se iría a Santiago y que Francisca quedaría a cargo de la casa. Esa noche no vio llegar a su sobrina. El viernes tampoco estuvo.
Ir a la siguiente notaFue el sábado en la noche cuando la encontró: “Entre a la casa, ahí vi a Francisca que estaba con otro amigo, estaban tomando vino y cerveza, además estaban fumando marihuana”, declaró. Preguntó quién era el joven, Francisca le respondió que era un amigo. Estuvo unos 30 minutos y se fue.
Esa misma noche pasó por la casa de los arrendatarios de su madre, donde estuvo cerca de tres o cuatro horas, y luego fue donde un amigo llamado Manuel, que vive en un campamento detrás de la Coca-Cola. “Entre a su casa y me dormí en un colchón que tenía en el living”, relató.
El domingo y lo que vino después
El domingo se levantó antes que Manuel y fue a la casa de su madre. Francisca estaba recién levantada. “Me contó que estaba estudiando para la U, me dijo que quería ir a Líder para comprar unas cosas que necesitaba, quería cocinar para vender”, declaró Ochoa. En vez de eso, se pusieron a tomar vino, escucharon música y salieron a comprar más a un negocio llamado Ericson. “Compramos más vino, una botella de dos litros. Regresamos a la casa y seguimos tomando vino y escuchando música”, aseguró.
Fue entonces cuando Francisca comenzó a abrirse emocionalmente. Según Ochoa, ella le habló de su infancia, de que las cosas no le habían ido bien, de que el padre de sus hermanas no era también el suyo y que sentía que la trataban diferente.
“Comenzó a llorar, empezó a decirme que yo no era el único que ha sufrido en la vida”, declaró. Él le respondió que cuando canta rap le ocurre lo mismo, y la animó a cantar. Fue al baño.
El arma
“Al volver ella tenía un arma en la mano derecha”, declaró Ochoa. Y agregó: “Esa arma era mía, comenzó a decir que era loca y empezó a jugar con el arma, apuntándose en el cuello”. Dijo que lo tomó como chiste.
Luego Francisca apretó el disparador dos o tres veces sin que pasara nada. “Le dije que parara, incluso me apuntó a mí”. Según relató, él intentó quitarle el arma. “Ella se alejó de mí, se puso la pistola en el cuello y disparó cayendo al piso”, apuntó.
Cuando cayó, relató, estaba cerca de la puerta principal. La movió cerca del baño. “La tomé y la dejé donde fue encontrada”.
Salió a fumar a la entrada de la casa. Después de un rato se fue caminando al campamento, buscó a Manuel. “Me preguntó que me había pasado, por que me vio choqueado, no le dije nada”. Manuel le consiguió una bicicleta negra.
La fuga y el arma en el río
Volvió a la casa, tomó el arma del suelo, se fue en bicicleta hasta la ribera del río Cautín. “La tiré en la orilla, pero no cayó en el agua”, confesó.
Devolvió la bicicleta, fue a tomar el bus. Subió en Venecia hasta Easy, luego tomó otro bus hacia Panguipulli, pero se bajó en Lanco. “Cerca de las 19:00 horas, estaba atardeciendo. Desde ese día lunes pasé la noche en Lanco”.
Caminó, hizo dedo, durmió en un campo cerca de Panguipulli, volvió a Lanco.
Durante días vivió en la calle hasta que un muchacho le dijo que había una micro abandonada en una estación de servicio fuera de funcionamiento. Ahí durmió los días siguientes.
“A su consulta, el arma era un revolver”
Frente a las preguntas de los investigadores, Ochoa explicó el origen del arma. “El arma me la había prestado un conocido, un amigo de la población, la tenía en un bolso. Cuando fuimos a comprar a Ericson, le dije a ella que sacara mi billetera del bolsillo, ahí me imagino que la vio”, declaró. Y precisó: “El arma era un revolver, era un 22, tenía una bala, porque las otras ya las había disparado”.
El domingo 12 de abril, Ochoa entró a una iglesia en Lanco pensando, según sus palabras, que “estaba mal”. Luego de escuchar el culto, le contaron que vivía en la calle, lo invitaron a comer. Cuando llegó a la casa donde lo acogieron, contó lo que le había pasado. “Señalé que me quería entregar, ellos me dijeron que era lo mejor que podía hacer, por eso me acompañaron a Carabineros”. Inmediatamente llegó la PDI.
Emanuel Ochoa Navia fue formalizado este lunes por femicidio y porte ilegal de arma de fuego, y quedó en prisión preventiva. El fiscal Patricio Montecinos sostuvo que el relato del imputado no coincide con el sitio del suceso ni con las lesiones que presentaba la víctima.
La Fiscalía informó además que a Francisca Millahual no le encontraron restos de pólvora en las manos. La defensa, en tanto, plantea que el caso corresponde a un homicidio simple y no a un femicidio.
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