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De toma a "ciudad": Crece campamento en San Felipe con comercio, iglesias, spa, discotecas y casas de cambios

¿Qué pasó?

Lo que comenzó como una ocupación de terreno hoy muestra una dinámica distinta. En la toma Yevide, en la comuna de San Felipe, no solo hay viviendas: también existen casas de cambio, iglesias, peluquerías, minimarkets, ferias, bares, una discoteca e incluso una consulta dental que ofrece servicios a bajo costo.

En este último caso, se trata de una clínica sin nombre visible, sin redes sociales ni permisos, pero con atención coordinada por WhatsApp, donde se informa un valor de $30 mil por una limpieza dental, según mostró en terreno un equipo del matinal de Mega, Mucho Gusto.

Cómo comenzó la expansión

El origen de este asentamiento se remonta a 2017, cuando comenzaron a levantarse las primeras construcciones en un terreno ubicado en la periferia de la comuna, cercano a la ruta H-60 y perteneciente a Esval Constructora San Bartolomé.

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Con el paso del tiempo, la ocupación creció. En 2020 la expansión se aceleró y, para 2022, el lugar ya era considerado un punto crítico. En 2026, el sector presenta características propias de una ciudad, con espacios ocupados y nuevas construcciones que continúan extendiéndose.

Vida cotidiana dentro de la toma

Al recorrer el lugar, se observan viviendas de uno y hasta dos pisos, algunas con termopaneles instalados, lo que refleja una importante inversión. 

La actividad comercial es constante, con ferias improvisadas y locales que funcionan durante la semana, como un spa. A esto se suman espacios como discotecas clandestinas que operan hasta altas horas de la noche, sin importar si es día de semana.

“Entre ellos mismos discuten, pelean y son peleas grandes, porque ya ha habido cuántas muertes ahí”, contó un vecino.

El impacto en los vecinos

El crecimiento del asentamiento colinda con la Villa Yevide, donde familias han vivido durante años. Desde ese sector, el contraste es evidente entre un barrio consolidado y una toma que continúa expandiéndose.

“Hay mucha bulla de todas maneras y muertes toda la semana”, aseguró un vecino.

La convivencia con el asentamiento ha generado cambios en el entorno cercano. Algunos vecinos aseguran que la situación ha impactado directamente en la vida del barrio y en el valor de sus viviendas.

“Tanto así que la gente quiere vender las casas. Si nosotros hoy en día queremos vender las casas para irnos, ¿cuánto cree usted que nos van a pagar por ella? O sea, la misma nada. Nosotros vamos a tener que regalar nuestras casas para darle el lugar a otras personas”.

Más de 2 mil habitantes

Aunque se estima que la población supera las 2 mil personas, no existe un catastro definitivo debido a la movilidad de quienes residen en el lugar.

“tiene una población por sobre las 2.000 personas, pero esta situación está siendo contrastada con los nuevos catastros levantados tanto por Serviu como por el municipio para determinar precisamente la cantidad de personas que ahí residen”, señaló Daniel Muñoz, exdelegado presidencial provincial de San Felipe.

“Resulta compleja la cuantificación dado que gran parte de la población que ahí reside es población flotante que se traslada a distintos puntos del país, principalmente, de acuerdo a las faenas agrícolas correspondientes a distintas épocas del año”.

Plan de desalojo

Pese al intento de desalojo de 120 viviendas en 2025, el asentamiento ha continuado creciendo.

Un vecino señaló que "nosotros estábamos todos contentos porque decían desalojo de todo el mundo, de toda la gente, pero ahora encontramos que las personas que salieron del desalojo están más arriba. Se ubicaron en la otra toma que está a la orilla de la otra calle. Entonces, para nosotros no fue ningún desalojo, no fue nada”.

El exdelegado Muñoz aseguró que “existe actualmente una orden judicial que entrega el desalojo a la totalidad del campamento. Por lo mismo, nos hemos reunido con dicha empresa privada, así como con el municipio, para levantar una mesa de campamento en San Felipe”.

“De acuerdo a esta planificación, se estima un trabajo a lo largo de todo el año 2026 para efectuar este desalojo del año 2027”, sostuvo.

Sin embargo, la alcaldesa Carmen Castillo señaló que "nosotros queremos realizarlo en este segundo semestre de este año, porque Esval nos dio las facilidades para que pudiéramos hacer una acción con todo lo que significa apoyo social para que sea ojalá una salida tranquila".

Los habitantes de la toma

La jefa comunal explicó que los habitantes de la toma "vienen de distintos lugares. Muchas veces de pasada, muchas veces se quedan".

"Muchos eran temporeros que venían de Bolivia, de Perú en un periodo corto, pero después se terminan instalando porque les es cómodo y reciben un dinero seguro para su quehacer", expuso.

"Pero también tenemos personas que vienen de Colchane... Vienen de todas partes y nosotros la identificación que vamos haciendo es por grupos de distintas etnias de distintos orígenes. Estamos hablando de haitianos, bolivianos, venezolanos, colombianos, incluso habían personas que venían de África", afirmó.