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La travesía que tuvo que hacer basquetbolista nacional para escapar de Israel por conflicto en Medio Oriente

¿Qué pasó?

Angustiantes días fueron los que tuvo que pasar Ziomara Morrison, seleccionada nacional de básquetbol y hasta hace poco jugadora de Hapeol Lev Kerusalem.

El problema se inició luego de que estallara el conflicto entre Israel e Irán, en momentos en que la jugadora se encontraba en Jerusalén.

El sentir las vibraciones de los misiles en sus ventanas de su departamento o tener que arrancar a los búnkeres de la ciudad cada vez que sonaban las sirenas fueron solo algunas de las experiencias traumáticas que tuvo que vivir.

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Así las cosas, la deportista prefirió escapar, sumándose al plan de salida que ofreció su club, tanto al plantel masculino como femenino. En total, más de 18 horas de viaje en bus y un avión cruzando cuatro países.

Todo ese periplo valió la pena: Ziomara se encuentra ahora en París, Francia, junto a su pololo Vince.

La mujer indicó a LUN que "me duele todo el cuerpo, pero me siento mejor. Estoy más tranquila. Realmente siento que puedo respirar ahora, siento una diferencia supernotoria. Como si me hubiera sacado un peso grande de encima".

"Llegué esta mañana a París, como a las 10. La verdad es que el trayecto de Jerusalén a Serbia fue bastante tenso. Salimos a las 06:30 de la mañana con el equipo masculino del Hapoel. Nos sumamos al plan de evacuación de ellos y nos fuimos directo a la frontera con Egipto. Cruzamos todo el desierto, el Mar Muerto, como en unas cinco horas", agrega.

"El camino fue tranquilo, siempre esperando que no hubiera alarmas en el trayecto. Esa parte fue tensa, no lo quería experimentar porque tienes que bajarte del bus, tirarte al suelo y cubrirte la cabeza. Ese es el protocolo. Solamente al llegar a la frontera tuvimos una sirena, pero se supo que era falsa alarma y nos tranquilizamos", suma.

A su vez, cuenta que "llegué con todas mis compañeras extranjeras y mi entrenadora, que es serbia. Pasamos la noche en su departamento, pero era tarde y no teníamos conexión ni vuelo. Dormí unas tres horas, conseguimos los vuelos y salimos como a las 6:30 de la mañana rumbo a París", cuenta la deportista.

Eso sí, aclara que no se pudo traer todas sus cosas: "La mayoría las dejé ahí en Israel, me dijeron que me las iban a enviar. Espero que así sea. Solo pudimos viajar con una maleta por el tema del avión, tuvimos que viajar bastante ligeras. Me traje lo esencial".

"Todavía siento que estoy aterrizando. Así que no sé, tengo que analizar todo para ver con qué sensación me quedo. Todavía es muy pronto. Me siento como un trapo, estoy absolutamente cansada", cierra.

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