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"No tiene perdón por lo que hizo": Familia de mujer asesinada en Osorno tras confesión del esposo

  • Por Claudia Garrido

¿Qué pasó?

Justicia es lo que piden los padres de Marisol Abello, cuyo cuerpo fue encontrado el interior de un club deportivo después de 24 años desaparecida, tras ser asesinada por su esposo, quien engañó a sus hijos diciéndoles que la mujer los había abandonado, pero que hace unos días confesó el crimen.

"Fueron sus celos"

Elsa Mancilla, madre de Marisol, señaló a El Austral de Osorno, que "desde el primer día que Carlos dijo que ella había abandonado su casa, sus hijos y se había ido a Puerto Montt, nunca le creímos. Fueron sus celos, ella siempre decía que le pegaba. Ahora ese maldito debería morirse como un perro, no tiene perdón por lo que hizo".

"¿Por qué mi hijita tuvo que morir así? He sufrido muchísimo y solo quiero que se haga justicia. Nunca dejamos de buscarla y sabíamos que él nos mentía", agregó.

En tanto, el padre de Marisol, Carlos, se refirió al esposo de su hija señalando que "se le atendía como un yerno. De primera andaba bien, después empezó a mentir... Era muy celoso. Mi señora y mi hija iban a vender flores y verduras a Puerto Montt, pero las seguía y se quedaba todo el día allá".

"Mi hija nunca iba a dejar solos a sus hijos, por eso nos pareció extraño todo su relato en esa época", añadió.

"Me alejé porque era peligroso"

Por su parte, María Abello, hermana de Marisol y quien realizó la denuncia en 2007 ante la Policía de Investigaciones por presunta desgracia, señaló que "pasaron los días y él siempre mantuvo su mentira, se hizo evangélico y siguió guardando la verdad. Solo queremos que se haga justicia y pague por todo. Es un gran daño que le hizo a nuestros sobrinos. Nos enteramos de muchas cosas, ya que él prohibió que nos visitaran. Los mantuvo todo este tiempo con mentiras y les hizo creer que mi hermana los había abandonado".

"Muchos hoy dicen por qué no la buscamos, pero lo hicimos. Yo quedé embarazada y cuando mi hijo estaba crecido, fui quien hizo la denuncia en la policía. Él fue llamado a declarar, pero como se había hecho evangélico, llevaba pastores o amigos de la iglesia y todos atestiguaban a su favor y decían que mi hermana los había abandonado", comentó.

Incluso, afirmó que después de unos meses de la desaparición de su hermana, una de sus sobrinas le dijo que su padre tenía la cédula de identidad de su madre, ante lo cual, María manifestó que "lo encaré por ello y él me respondió que se había ido a Santiago a comprar mercadería y que había dejado su dinero y su carné. Desde ahí dudé de su palabra y me alejé porque era peligroso".

"Fui con todos esos datos a la PDI, pero no hicieron nada. Pedí diligencias y hasta el juez me dijo que sin pruebas no se podía hacer nada y archivó el caso. Hoy se descubre que todo era tal cual lo dijimos en su momento", sostuvo.

Incluso, afirmó que "él confesó a su hija menor que supuestamente la ahorcó con las manos. Al desenterrar su cuerpo vestía su chomba con la que la vimos la última vez".

La relación de Marisol y Carlos

la pareja se conoció en la década de los 80, cuando ambos vivían en un campamento ubicado a un costado del excementerio en avenida 18 de septiembre, al llegar a Santa María.

Con el paso del tiempo se casaron y tuvieron tres hijos, quienes al igual que el resto de la familia, vieron con vida a Marisol por última vez el 11 de julio de 1998, en el cumpleaños de una sobrina.