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La cinematográfica historia de dos hermanos que planearon por años huir de Corea del Norte

La libertad podría llegar por el mar. La sugerencia de un padre caló en la mente de sus hijos, quienes hicieron realidad el consejo para escapar de Corea del Norte. Hoy, la familia, aunque no está completa, vive en la vecina Corea del Sur sin restricciones.

Las palabras del patriarca, escuchadas hace más de una década, sonaban con fuerza: “Hay un vasto mundo libre allá afuera. Vámonos a Corea del Sur”. Es su hijo Kim Il-hyeok el que cuenta a CNN cómo se planificó durante años la huida del régimen de Kim Jong-un.

Diez años preparando la fuga

La familia vivía “tierra adentro, lejos del mar”, sin ningún vínculo con embarcaciones. Así que el padre tomó una decisión: envió a su hijo menor a buscar trabajo en la costa. El objetivo era acercarlo al mar y, con el tiempo, hacer posible el escape.

Cinco años después, el hermano menor ya tenía un bote propio y había construido relaciones con los agentes de seguridad locales, ayudado por sobornos. El plan comenzaba a tomar forma.

El padre no alcanzó a ver el resultado: murió un año antes de que sus hijos escaparan. Pero sus hijos no lo dejaron atrás. Se llevaron sus cenizas en la embarcación.

Foto: Pixabay/Jakob Jin

“¿Quieres que nuestros hijos crezcan en un país como este?”

El 6 de mayo de 2023, los hermanos Kim Il-hyeok y Kim Yi-hyeok reunieron a sus siete familiares para repasar la ruta. Pero no todos estaban convencidos.

La esposa de Kim Il-hyeok no quería desertar. Estaba embarazada y tenía miedo. Fue su marido quien la persuadió: “Vámonos a Corea del Sur. ¿Quieres que nuestros hijos crezcan en un país como este?”. No hubo más rechazo. Su hermano Kim Yi-hyeok también tenía dos niños, de 4 y 6 años. En total, nueve personas se prepararon para huir.

La noche de la fuga

Para llegar a Corea del Sur debían cruzar la Línea Límite del Norte (NLL), la disputada frontera marítima entre ambos países, evadiendo las patrulleras norcoreanas. Los hermanos lo habían calculado todo: practicaron acercarse a la frontera haciéndose pasar por pescadores y regresaban, midiendo tiempos y riesgos. “Si navegamos hacia la NLL, las fuerzas militares norcoreanas podrían perseguirnos. ¿Con qué rapidez nos detectarían? Lo calculamos todo”, recuerda Kim Il-hyeok.

La fecha definitiva llegó cuando el embarazo ya no daba más espera. Kim Il-hyeok no quería que su hijo naciera en Corea del Norte.

Esa noche sobornaron a los vigilantes nocturnos con el pretexto de una salida de pesca. Las mujeres —la esposa embarazada, su madre, su cuñada y la suegra de Kim Yi-hyeok— debían llegar al bote por otro punto de la costa para no levantar sospechas. El camino exigía atravesar un campo minado. Lo cruzaron.

Los nueve abordaron la embarcación. Los niños iban ocultos en sacos de arpillera. Navegaron a baja velocidad para que el radar los confundiera con escombros flotantes.

Dos horas después cruzaron a aguas surcoreanas. Cuando la Armada de Corea del Sur los interceptó, respondieron sin dudar: “Somos pescadores norcoreanos que estamos aquí para desertar a Corea del Sur”.

Solo 19 meses de libertad

Meses después de la fuga, Kim Yi-hyeok murió en un accidente de buceo. El hermano que había conseguido el bote, construido los contactos y cruzado el campo minado con sus hijos en brazos no llegó a ver el segundo año de libertad.

Kim Il-hyeok lamenta que su hermano “solo haya vivido para ver 19 meses de libertad”.

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