¿Le hablas a tu mascota como si fuera humano? La ciencia explica por qué lo haces y por qué está bien
- Por Meganoticias
Contarle el día al perro cuando llega del trabajo, preguntarle cómo está al gato antes de salir, o consolar a un cachorro en voz de mamá o papá. Escenas que antes podrían causar sonrisas o miradas de extrañeza, hoy se han convertido en parte de la cotidianidad de miles de hogares. Y según la psicología, hay razones sólidas detrás de esta conducta.
La Dra. Miriam Pardo Fariña, académica de Psicología de la Universidad Andrés Bello (UNAB), sede Viña del Mar, explica que cuando las personas le hablan a sus mascotas como si fueran humanos, están poniendo en marcha un mecanismo psicológico conocido como antropomorfismo: la tendencia a atribuirles características o emociones propias de los seres humanos.
"Cuando las personas conversan con sus mascotas están proyectando en ellas atributos humanos que ayudan a fortalecer un vínculo afectivo positivo y seguro", señala la especialista.
La psicóloga destaca que este fenómeno va mucho más allá de un simple gesto de cariño. Nombrarlas, jugar con ellas, tomarlas en brazos o buscar su mirada son expresiones de ese vínculo que, según Pardo, "se va profundizando día a día". Pero lo que muchos no saben es que estas interacciones no solo benefician a los animales, sino que también revelan la manera en que los propios humanos procesan sus emociones.

"Las mascotas actúan como aliadas emocionales. La gente les deposita cariño, confianza y necesidad de contención, construyendo un lazo que se vuelve cada vez más importante", sostiene.
Y los animales, lejos de ser receptores pasivos, responden activamente. Los perros, en particular, captan con notable precisión el tono de voz, la intencionalidad y el estado anímico de sus tutores. Sus posturas corporales, ladridos y acercamientos son, en definitiva, respuestas directas a lo que perciben del ser humano que tienen al frente.
Refugio emocional y claridad mental
Más allá del afecto cotidiano, la Dra. Pardo añade que hablar en voz alta frente a una mascota puede tener beneficios concretos para la organización mental. "Pensar en voz alta nos permite ordenar secuencias, revisar decisiones y mantener la atención. Hacerlo acompañados de nuestra mascota genera un clima emocional seguro, que facilita la aparición de ideas nuevas y reduce la tensión", explica.
El vínculo también favorece prácticas de bienestar como la atención plena o mindfulness. La conexión diaria con un animal —acariciarlo, salir a caminar, simplemente estar a su lado— puede abrir un espacio de calma que nos vuelve más conscientes de la respiración, los movimientos y los propios estados emocionales.
Para muchas personas, las mascotas representan además un refugio emocional libre de juicios. Un espacio donde expresar pensamientos, afectos y preocupaciones con mayor naturalidad y sin el temor a ser criticado. "Hablar con ellas abre un espacio íntimo donde aparece la autenticidad. Eso suaviza sentimientos de soledad, de angustia o desprotección", precisa la psicóloga.
¿Reemplazan las relaciones humanas?
Pese a todos sus beneficios, la especialista es clara en un punto fundamental: el vínculo con una mascota no sustituye las relaciones interpersonales. "La mascota no reemplaza un vínculo humano, pero sí puede mitigar dolores emocionales y ofrecer compañía significativa en momentos difíciles", concluye la Dra. Pardo.
En un país donde el bienestar emocional es cada vez más parte del debate público, el rol de las mascotas parece ir mucho más allá de la simple compañía. Son, en muchos sentidos, aliadas silenciosas de la salud mental.
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