¿Quién fue realmente el Guatón Loyola? La historia detrás de la famosa cueca chilena

¿Qué pasó?

Cada Fiesta Patria, su nombre vuelve a escucharse una y otra vez en fondas, ramadas y reuniones familiares. El “Guatón Loyola” se convirtió en uno de los personajes más reconocibles del folclore chileno gracias a una popular cueca, pero detrás de la canción existe una historia real que pocos conocen.

Eduardo Loyola Pérez fue un personaje de carne y hueso y, según su propio relato, no era estudiante de agronomía ni vendedor viajero, como se ha contado en algunas versiones. Su actividad estaba vinculada a los remates en ferias libres de ganado.

La historia que terminó inspirando la conocida cueca ocurrió en 1954, en Parral, y tuvo como protagonistas a Loyola y a su amigo Alejandro Gálvez, conocido como “El Flaco”. Lo que comenzó como una pelea en un rodeo terminaría transformándose en una de las canciones más tradicionales de las celebraciones chilenas.

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La pelea que dio origen al mito

Todo ocurrió en el fundo de Santiago Urrutia Benavente, en Parral. Eduardo Loyola se encontraba junto a Alejandro Gálvez y Mario Cassanello en el casino del rodeo cuando un grupo de hombres que había bebido más de la cuenta comenzó a molestar a las mujeres que trabajaban en el lugar.

La situación rápidamente subió de tono y Loyola terminó enfrentándose con uno de ellos. La pelea incluso tuvo un episodio que años después sería recordado en las distintas versiones sobre el personaje.

En medio del enfrentamiento, Loyola cayó al suelo y uno de sus rivales tomó una silla para atacarlo. En una entrevista concedida décadas después al diario El Llanquihue, el propio Loyola recordó que logró esquivar el golpe y que, en medio del altercado, uno de sus acompañantes hizo un movimiento que llevó al contrincante a pensar que sacaría un arma.

Pero no era una pistola. Era simplemente un manojo de llaves. El hombre terminó huyendo hacia la estación y el enfrentamiento llegó a su fin.

De la pelea a una cueca

La particular escena quedó dando vueltas en la cabeza de Alejandro Gálvez: “El Flaco” tomó lo ocurrido como una humorada y decidió escribir una cueca inspirada en su amigo y en la pelea de aquella noche.

Pero la canción no tardaría en pasar de una broma entre conocidos a convertirse en parte del repertorio tradicional de las celebraciones chilenas.

Al día siguiente ocurrió otro episodio que ayudó a convertir a Eduardo Loyola en personaje. Durante el rodeo, le pidieron que presentara a una de las candidatas a reina. Después de hacerlo, desde el público comenzaron a pedir que ambos bailaran una cueca: Loyola aceptó.

Lo que no sabía era que quienes estaban presentes habían preparado una cueca basada precisamente en la pelea de la noche anterior.

La canción cambió un detalle importante

Aunque hoy la canción es conocida por mencionar a Los Andes, la historia original ocurrió en Parral. El propio Loyola explicó en aquella entrevista que la versión que posteriormente se hizo famosa cambió el lugar de los hechos.

La razón habría sido simplemente musical: según su relato, quienes adaptaron la canción consideraron que “Los Andes” sonaba mejor que “Parral”.

Así, un episodio ocurrido en la Región del Maule terminó asociado en la memoria popular con otra ciudad del país.

Los Perlas fueron clave para popularizarla

La cueca fue registrada y difundida posteriormente por distintos intérpretes. Entre quienes contribuyeron a convertirla en una canción conocida a nivel nacional estuvieron Los Perlas, además del Dúo Rey Silva, Los Hermanos Lagos y Las Consentidas.

Con el paso de los años, la figura del “Guatón Loyola” terminó instalándose definitivamente en el imaginario de las Fiestas Patrias y la canción pasó a formar parte del repertorio habitual de las celebraciones.

¿Quién era realmente Eduardo Loyola?

A pesar de la fama que alcanzó el personaje inspirado en él, Eduardo Loyola Pérez llevó una vida bastante más alejada de la celebridad de lo que podría imaginarse.

Su vínculo era principalmente con el mundo de los rodeos y los remates de ganado. Fue precisamente en ese ambiente donde ocurrió el episodio que terminaría inmortalizándolo.

Loyola falleció el 28 de agosto de 1978, a los 54 años, después de enfrentar problemas de salud y varias operaciones. Su despedida estuvo lejos de la popularidad que había alcanzado el personaje creado a partir de su historia. Según el relato publicado sobre sus últimos años, fue sepultado en silencio, sin rodeo, sin pelea y sin la cueca que había llevado su nombre por todo Chile.

Cada vez que comienza la música y alguien escucha aquello de “Loyola, el Guatón Loyola”, vuelve a aparecer el personaje que nació de una pelea ocurrida en un rodeo y que terminó convertido en parte de la cultura popular chilena.

Y aunque la cueca diga Los Andes, el episodio que dio origen a la historia ocurrió en Parral. Esa es una de las particularidades que explican por qué, detrás de una canción que muchos chilenos conocen de memoria, existe una historia real bastante más curiosa de lo que parece.

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