Columna de Mauricio Morales: "No es tirar y abrazarse"

Por Mauricio Morales, doctor en Ciencia Política, profesor titular, Universidad de Talca-Campus Santiago.

Kast ha cometido una seguidilla de errores que, por ahora, solo se pueden atribuir a la inexperiencia en gobernar y a las ansias por demostrar sus capacidades para ejercer el cargo. Los errores pueden resumirse en un cuádruple "No". Primero, el no de José Luis Daza para conformar el gabinete. Kast lo fue a buscar a Argentina y se vino con las manos vacías, lo que nunca es una buena noticia, especialmente cuando se trata de tareas de reclutamiento.

Segundo, el no de Perú frente a la propuesta de un corredor humanitario para trasladar migrantes venezolanos. Kast viajó con la intención de avanzar hacia un acuerdo y el portazo se escuchó hasta la Oficina del Presidente Electo (OPE). Este tropiezo, a lo mejor, lo hace repensar el nombre del futuro canciller. Tercero, el no de Rodolfo Carter para encabezar el ministerio de seguridad pública. Afortunadamente, declinó, pues haber dado ese paso implicaba liquidar su carrera política. Cuarto, el no del Partido Nacional Libertario (PNL) para formar gobierno. Según Kaiser, la propuesta que le hizo Kast al ofrecer el ministerio de minería y dos subsecretarías no fue suficiente, aunque, al parecer, quedó de pensarlo si el botín fuese mayor.

¿Qué estamos viendo en toda esta trama? Primero, que el concepto de emergencia conduce al presidente electo a cometer errores que pueden terminar horadando su fuerza y credibilidad. Kast está corriendo a un ritmo endemoniado, abriendo distintos focos de conflicto que, por ahora, son perdonables, pues aún no asume formalmente sus funciones. Kast es de esos jugadores que toman la pelota, agachan la cabeza, corren a máxima velocidad, tratan de eludir a todos los rivales posibles, y disparan al arco desde cualquier parte.

En una de esas le sale el gol, pero de tanto intentar y de tanto fracasar, la potencia se va debilitando, generando un incipiente malestar en la hinchada. Segundo, que enfrentar una emergencia no es sinónimo de gobernar con tecnócratas ni con un volumen desmesurado de independientes. Es cierto que los partidos no pasan por su mejor momento, pero abjurar de ellos termina siempre en lo mismo: a la primera crisis, entran con todo al gabinete, lo que de inmediato deja al presidente con menos poder que antes. Tercero, Kast no ha sido capaz de definir los límites de una coalición, especialmente con el PNL.

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No termina de quedar claro si le teme a Kaiser, si lo quiere controlar con un puesto secundario en el gabinete, o si de verdad lo prefiere bien lejos, aunque eso signifique no contar con los votos de ese partido para avanzar en la agenda legislativa. La impresión que queda, en todo caso, es que Kaiser cree que puede dominar al presidente y que este, efectivamente, le tiene miedo. No por nada tuvo el arrojo de llegar a la OPE con un documento que identificaba los puntos programáticos mínimos que el gobierno de Kast debía implementar para, de esa forma, incorporar al PNL al gabinete. Apareció en un punto de prensa, incluso, con el futuro ministro del interior, en algo así como una vocería mixta. Es decir, Kaiser llegó a poner sus condiciones. Insólito. Pero eso no es todo. Luego de recibir la oferta de Kast, la rechazó, arguyendo que, en realidad, el PNL podía ser más útil fuera del gobierno.

Todos pensaron que esto respondía a una incompatibilidad programática, pero la verdad es que obedecía a la aspiración del PNL por ocupar más puestos de poder. Si Kast cede, estará condenado al chantaje de Kaiser desde el primer día de gobierno. Por eso mismo es tan importante que defina de una vez por todas los límites de su coalición, sin llegar al extremo de mendigar apoyos o rogar para que determinado partido político entre al gobierno.

De aquí en adelante, Kast debe ordenarse. Se nota muy confundido y con escasa capacidad para convocar. Está haciendo muchas cosas al mismo tiempo, lo que demuestra un exceso de ansiedad que, de persistir, conllevará inevitablemente a la frustración. Por ahora, el objetivo es nombrar un gabinete equilibrado en términos políticos y técnicos, asumiendo que siempre quedarán heridos en el camino. Una vez nombrado ese gabinete, Kast debiese hacer una pausa, guardándose para el gran estreno oficial del 11 de marzo.

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