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EXCLUSIVO | Las imágenes de Fodich trasladando a una de las víctimas hasta el falso cuartel de la PDI en la trama de secuestros

“Te voy a matar. Saliendo de acá te voy a matar. Voy a declarar contra ti y tu cuñado”.

La amenaza fue pronunciada en un lugar que tenía la apariencia de un cuartel de la Policía de Investigaciones. Quienes estaban dentro se presentaban como policías, utilizaban esposas y exhibían elementos institucionales. Además, el abogado de la familia, el exfiscal Vinko Fodich, habría confirmado que el procedimiento y las órdenes de detención eran verdaderos.

Pero el supuesto cuartel era una sala acondicionada en el piso -1 de un edificio residencial del centro de Santiago. Imágenes conseguidas en exclusiva por Mega Investiga muestran a Fodich ingresando al inmueble junto con Mingxia Fu, pareja de Yongjie Chen —conocido como “Michael” y sindicado como una de las principales líderes del clan Chen— y hermana de Mingkai Fu, el joven de 21 años que denunció el secuestro extorsivo.

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En el interior, la organización habría montado un escenario con emblemas y carpetas de la PDI, una pizarra con fotografías de personas vinculadas al clan Chen, alusiones al FBI y hasta un cuadro de Donald Trump, posteriormente incautado por la policía.

La Fiscalía Supraterritorial investiga si Fodich, tres funcionarios activos de la PDI y otros civiles simularon un procedimiento policial para secuestrar a los hermanos y exigirles $300 millones a cambio de su libertad.

La conexión con el clan Chen

Para entender la historia hay que remontarse a enero de 2026, cuando un megaoperativo de la PDI y el FBI permitió detener a la cúpula del denominado clan Chen, organización criminal de origen chino asentada en la Región de Tarapacá.

Uno de sus principales blancos fue Yongjie Chen. Su abogado defensor era Vinko Fodich, exintegrante del Ministerio Público.

Siete meses después, el nombre del abogado vuelve a aparecer, pero esta vez en una investigación por crimen organizado. Esta vez, por un hecho insólito, además, de criminal: su participación en el supuesto secuestro cometido contra la pareja y el cuñado de su propio cliente.

La historia comenzó con un problema bancario de Mingkai Fu, de 21 años. El joven mantenía dinero retenido en una cuenta y buscaba una forma de recuperarlo. Fodich le habría presentado entonces a José Ignacio Pinto, quien supuestamente podía ayudarlo.

Pinto ya era conocido por los investigadores. Informes policiales anteriores lo vinculaban con operaciones financieras relacionadas con integrantes del clan Chen. Sin embargo, no había sido detenido en la causa que permitió desbaratar a la cúpula de la organización. Solo fue, en el pasado, un blanco de interés.

El 5 de agosto, Pinto contactó a Mingkai para informarle que el problema estaba solucionado. Lo citó para la mañana siguiente bajo el argumento de que le entregaría un vale vista. Era el anzuelo.

La falsa detención

El 6 de agosto, cuando Mingkai llegó al lugar acordado, aparecieron hombres que aparentaban realizar una detención policial. A gritos, lo esposaron y lo obligaron a subir a un automóvil blanco. “Alto ahí, policía de investigaciones”, le habrían dicho.

Pinto también fingió ser detenido como parte del montaje, según la tesis que investigan en la Fiscalía Supraterritorial.

El joven fue trasladado hasta el piso -1 de un edificio de calle José Miguel Carrera. La sala estaba preparada para parecer una dependencia de la PDI: había computadores, carpetas y objetos con emblemas policiales, además de una cámara sobre un trípode y una pizarra con un supuesto organigrama criminal.

En el diagrama aparecían las fotografías de las víctimas, Yongjie Chen y personas relacionadas con la investigación del clan.

A la escenografía se sumaban un pendón y otros elementos alusivos al FBI, además del cuadro de Donald Trump encontrado posteriormente en el recinto. Uno de los participantes vestía prendas de la agencia estadounidense y simulaba ser uno de sus agentes.

Dentro del lugar, José Pinto y Ángelo Stevens aparentaban estar detenidos. Ambos habían sido vinculados anteriormente con personas y operaciones investigadas en torno al clan Chen, lo que habría permitido utilizar sus nombres para dar credibilidad a la historia.

El supuesto agente del FBI comenzó a presionar a Mingkai. Según relató la víctima, le advirtieron que podía ser extraditado a Estados Unidos y que debía colaborar.

“Me indica que debo pagarles la suma de 300 millones de pesos para eliminar la causa penal y alivianar la causa de mi cuñado”, declaró después la principal víctima de este secuestro. Y no lo hizo ante cualquier entidad, lo hizo ante el Departamento de Asuntos Públicos de la PDI, entiendad que activó rápidas diligencias que permitieron las detenciones desarrolladas durante el miércoles de esta semana.

La llegada de Fodich

Mientras Mingkai permanecía retenido, faltaba una pieza clave: llevar al lugar a su hermana, Mingxia Fu. Fue ahí donde ingresó el nombre de quien durante décadas fuera fiscal del Ministerio Público, luego funcionario de Gobierno y hoy un imputado más del crimen organizado.

Conocedores de la indagatoria sostuvieron que Fodich contactó a la pareja de uno de los líderes del clan Chen, hasta ahí su cliente, para informarle que Mingkai había sido detenido por la PDI. Luego pasó a buscarla a su edificio y la condujo caminando hasta el supuesto cuartel.

Las imágenes conocidas por Mega Investiga muestran el trayecto desde la casa de la mujer hasta el inmueble. Entre ambos puntos habían tan solo 600 metros. Antes de entrar, Fodich le habría señalado un carro policial estacionado en el exterior con una baliza encendida, reforzando la idea de que se trataba de una dependencia oficial.

La presencia del vehículo no era parte de una simple imitación. La Fiscalía investiga la participación de funcionarios activos de la Bicrim La Pintana y la utilización de recursos institucionales para entregar cobertura y apariencia de legalidad al montaje.

Al ingresar, Mingxia encontró a su hermano retenido. Los supuestos policías le informaron que ella también tenía una orden de detención pendiente, así que debían arrestarla.

La mujer comenzó a sospechar que se trataba de un asalto. De acuerdo con el relato de Mingkai, se lo manifestó directamente al abogado.

Mi hermana le dijo al abogado Vinko: ‘Todos son delincuentes, nos quieren asaltar’. Vinko respondió que todas las personas de la PDI que estaban en ese lugar eran de verdad y que la orden de detención también”.

Fodich no solo habría validado el procedimiento. Según la investigación, revisó el supuesto documento y recomendó a los hermanos acceder al pago exigido.

Vinko se me acercó diciéndome que debíamos acceder a la solicitud de los funcionarios de la PDI, para que así mi cuñado quedara en libertad”.

La promesa era que el dinero no solo permitiría liberar a los hermanos: también podía favorecer la situación judicial de Yongjie Chen.

Los primeros $30 millones

La extorsión fue fijada inicialmente en $300 millones. Como las víctimas dijeron que no disponían de esa cantidad, los captores les permitieron usar sus teléfonos para conseguir dinero, pero bajo estricta vigilancia.

“Me pasó mi celular, obligándome a llamar a alguien para solicitar el dinero, pero solo me permitió dejar el teléfono sobre la mesa. Debía desactivar el GPS y hablar únicamente respecto al dinero y en altavoz”.
Mingxia consiguió que una amiga le prestara $20 millones. Luego salió del falso cuartel acompañada por Fodich y uno de los participantes para retirar otros $10 millones desde su departamento de calle Domeyko.

Los $30 millones en efectivo fueron llevados nuevamente al subterráneo y entregados a la organización.
Los hermanos recuperaron su libertad durante la tarde del mismo 6 de agosto. Sin embargo, antes de dejarlos salir, los sujetos habrían eliminado información de sus teléfonos y les exigieron entregar posteriormente otros $170 millones.

“La PDI está cobrando”

La presión continuó después de la liberación.

En mensajes enviados posteriormente a las víctimas, Fodich habría actuado como intermediario con los supuestos policías y preguntado cuándo estaría disponible el dinero restante.

“Acá PDI me sigue llamando por el dinero que falta. Los 70. Me decían que tu hermana los había juntado ya”.
En otra conversación insistió: “PDI está cobrando lo que dicen ellos que falta y tu hermana les dijo que sí tenía el dinero. ¿Cuándo crees pueden tenerlo? Para yo hablar bien con ellos”.

Uno de los mensajes que más interesa a los investigadores vincula directamente el pago con el supuesto cierre de la causa. “Hay que cumplir a la PDI porque tienen que hacer un informe escrito al fiscal señalando que en los teléfonos de tu hermano y de José no había evidencia. Eso queda escrito y firmado y termina todo”.

Fodich también habría enviado un audio de WhatsApp en el que explicaba el supuesto mecanismo utilizado por los funcionarios: “La PDI arma estructuras ficticias para meter gente presa y aquí se aprovechan de eso para sacar un poco de plata”.

La denuncia que derrumbó el montaje

Mingkai nunca terminó de creer que la sala de José Miguel Carrera fuera una verdadera dependencia policial. Dos días después del secuestro acudió por sus propios medios a un cuartel real para consultar si la PDI mantenía oficinas en esa dirección. La respuesta fue negativa.

La denuncia activó las primeras diligencias de uno de los departamentos especializados de la PDI que investiga a funcionarios corruptos. A poco andar, fue la propia institución liderada por Eduardo Cerna la que comprobó que el edificio era residencial, que no existía un cuartel de la policía civil en su subterráneo y que los hermanos no tenían órdenes de detención. Y aún peor, que tres miembros de sus filas, en servicio activo, colaboraron para el montaje. De inmediato se alertó a la Fiscalía Supraterritorial.

Las cámaras de seguridad permitieron reconstruir los desplazamientos e identificar a funcionarios activos de la Bicrim La Pintana. El Ministerio Público también indaga el uso de carros policiales y una denuncia presuntamente falsa que habría servido para trasladar detectives hasta el domicilio de las víctimas y continuar presionándolas.

Entre los detenidos aparece además Luis Moraga Parisi, primo del excandidato presidencial Franco Parisi, quien no pertenecía a la PDI, pero habría utilizado una placa y se habría presentado como detective.

El fiscal jefe Supraterritorial, Miguel Ángel Orellana, confirmó que la investigación comprende delitos de secuestro extorsivo, extorsión y otros ilícitos relacionados.

El director general de la PDI, Eduardo Cerna, reconoció el impacto institucional del caso y destacó que fueron detectives de la propia policía quienes detuvieron a los funcionarios investigados.

La Fiscalía busca determinar ahora la responsabilidad individual de los siete imputados y establecer cómo se obtuvieron los objetos institucionales utilizados en el falso cuartel.

La investigación describe una operación que no se sostuvo únicamente en disfraces. Policías verdaderos, carros institucionales, una sala clandestina y el abogado de la familia habrían entregado credibilidad a un montaje destinado a obtener cientos de millones de pesos.

El plan comenzó a derrumbarse por una duda elemental: la decisión de un joven de 21 años de entrar a un cuartel verdadero y preguntar si la falsa comisaría existía.

Todos los protagonistas de esta trama serán formalizados este viernes. Entre ellos estará Vinko Fodich, el exfiscal que durante años estuvo acostumbrado a solicitar la prisión preventiva de imputados y que esta vez ocupará el lugar contrario: se sentará frente al tribunal acusado de integrar una organización dedicada a secuestros extorsivos y expuesto a elevadas penas de cárcel si los hechos investigados llegan a ser acreditados.

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