El secreto del mamífero que vive a mayor altura del mundo: estudio revela cómo sobrevive al frío extremo y la falta de oxígeno
- Por Francisca Mieres
¿Qué pasó?
Una investigación internacional liderada por Jay Storz, de la Universidad de Nebraska-Lincoln, y publicada en la revista Science, reveló cómo el ratón orejudo andino (Phyllotis vaccarum) logra sobrevivir en condiciones extremas de frío y escasez de oxígeno a más de 6.700 metros de altura.
El estudio contó con la participación del Laboratorio de Ecofisiología Animal de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, dirigido por el académico Pablo Sabat, donde se realizaron íntegramente los experimentos fisiológicos con animales vivos.
El mamífero que desafía las condiciones extremas
El ratón orejudo andino habita incluso en la cumbre del volcán Llullaillaco, en la frontera entre Chile y Argentina, a 6.739 metros sobre el nivel del mar, donde cada respiración aporta apenas un 44% del oxígeno disponible al nivel del mar y las temperaturas permanecen casi siempre bajo cero.
Ir a la siguiente notaSe trata del mamífero que vive a mayor altura del mundo y, además, de la especie con el rango altitudinal más amplio conocido, ya que puede encontrarse desde la costa desértica del norte de Chile hasta las cumbres de la cordillera de los Andes.
¿Cómo realizaron el estudio?
Los experimentos se desarrollaron en el Laboratorio de Ecofisiología Animal de la Universidad de Chile, donde los investigadores mantuvieron durante al menos dos semanas a ejemplares provenientes de distintas altitudes bajo las mismas condiciones de temperatura, humedad y altitud.
Este procedimiento, conocido como "jardín común", permitió determinar que las diferencias observadas entre los animales respondían principalmente a adaptaciones biológicas y no al ambiente en que fueron capturados.
En total, el equipo trabajó con 13 ratones orejudos andinos capturados a 4.260 metros de altura, cerca del volcán Llullaillaco; diez ejemplares de la misma especie provenientes de San José de Maipo, a 1.420 metros; y 15 individuos de Phyllotis darwini, una especie característica de zonas bajas.
Los animales fueron sometidos a temperaturas de hasta -5 °C y a niveles de oxígeno equivalentes a los existentes al nivel del mar y a altitudes de 4.300 y 7.000 metros.
¿Cuál fue el hallazgo?
Los investigadores descubrieron que los ratones de altura conservaban mucho mejor su capacidad para generar calor cuando disminuía la disponibilidad de oxígeno.
Según explicó Pablo Sabat, esto se debe a cambios en el metabolismo de sus músculos esqueléticos, especialmente en aquellos involucrados en los escalofríos, lo que les permite mantener estable su temperatura corporal incluso en ambientes con frío extremo y poco oxígeno.
"Los ejemplares de cumbre presentan cambios en el metabolismo de sus músculos esqueléticos que les permiten optimizar la termogénesis por escalofrío, manteniendo su temperatura corporal constante en ambientes donde el oxígeno es escaso y el frío es extremo, algo que los ratones de la costa no logran hacer", señaló el académico.
Además, el estudio detectó que estos roedores poseen una mayor capacidad para utilizar grasas como fuente de energía, tanto en sus músculos como en el tejido adiposo pardo, encargado de producir calor sin necesidad de escalofríos.
Este hallazgo llamó la atención de los investigadores, ya que el uso de grasas requiere una mayor cantidad de oxígeno que el metabolismo de los carbohidratos, lo que abre nuevas interrogantes sobre las adaptaciones fisiológicas de esta especie.
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