Columna de Mauricio Morales: "El PDG lo entendió todo"
- Por Meganoticias
Por Mauricio Morales, doctor en Ciencia Política, profesor titular, Universidad de Talca-Campus Santiago.
Al revisar la historia de los partidos en Chile, no encontré un caso equivalente al del PDG. Un partido que nace, muere temprano pese a su éxito inicial y luego resucita con más fuerza. Los números son claros. En 2021 obtuvo más de 530 mil votos y eligió a seis diputados. Ninguno terminó la legislatura 2022-2026 militando en el partido. Todos renunciaron. Lo esperable era su extinción. Sin embargo, de la mano de Franco Parisi, el PDG consiguió 14 diputados en 2025 y obtuvo casi 1,3 millones de votos.
Parisi superó los 2,5 millones en la presidencial, aunque no logró trasladar todo ese apoyo a sus candidatos al Congreso. Aun así, el resultado fue sorpresivo y muy positivo. Algunos compararán este caso con el de conservadores y liberales en 1965, cuando el mal resultado legislativo los llevó a firmar su propia muerte, para luego fusionarse en el Partido Nacional en 1966 y revivir como sector político.
La comparación, sin embargo, no es óptima. La derecha creó un nuevo partido y abandonó sus etiquetas históricas, esas que venían desde mediados del siglo XIX. El PDG, en cambio, se mantuvo en la tarea de reproducir su marca. Con esto, y bien vale la pena mencionarlo de manera explícita, no sostengo que el PDG vaya a convertirse en el partido mayoritario, ni que sea el nuevo centro histórico chileno después del Partido Radical y la Democracia Cristiana. Su organización sigue siendo débil, pues depende demasiado de liderazgos personales. El desafío principal, por tanto, está en su institucionalización, y los resultados de ese proceso los veremos durante el desarrollo de esta legislatura y en las elecciones regionales y municipales de 2028.
En este marco, el PDG ha desplegado una estrategia eficaz. Sabe que el gobierno cuenta con los votos para aprobar el proyecto en la Cámara. Faltan dos, es cierto, pero esos apoyos no parecen difíciles de conseguir. Por eso, en lugar de quedar como un actor irrelevante en la matemática legislativa, el PDG decidió instalar una mesa de negociación con el gobierno e imponer temas que conectan con los intereses de la clase media. Así consiguió un acuerdo que, ante la pasividad de la centroizquierda, lo dejó como claro protagonista.
Lo hizo con Parisi como rostro político, fortalecido por su votación presidencial de 2025. Juan Marcelo Valenzuela, en tanto, asumió el soporte técnico, parándose de igual a igual frente al equipo de Hacienda encabezado por Jorge Quiroz. Valenzuela no muestra temor ni complejos al expresar sus acuerdos y desacuerdos con el gobierno, horquillándolo para que cumpla con la palabra empeñada. Además, entiende que el PDG debe hablarle a esa clase media que alguna vez representó tan prístinamente la Concertación.
Zandra Parisi, por su parte, aparece como uno de los rostros femeninos del partido, quien enfatizó la idea de devolver el IVA en medicamentos y pañales, hablando no del PDG, sino del “PDGes”, en clara alusión al GES, el plan de garantías explícitas en salud. El cuarto rostro es indudablemente el de Pamela Jiles, una figura clave. Su función es dar visibilidad pública al partido, sostener su vínculo popular, y mostrar que se puede negociar con un gobierno de derecha sin ofrecer disculpas. Esa flexibilidad ideológica es lo que, eventualmente, podría darle al PDG una posición de centro dentro de este caótico sistema de partidos.
En definitiva, el PDG lo entendió todo. Mientras la centroizquierda se debate entre ir al Tribunal Constitucional o cacarear por cualquier cosa en los medios de comunicación, el PDG, de manera a veces subterránea, le está dando ese componente de calidez que necesita un proyecto técnico, frío y calculador, y que, para algunos, tiene como único objetivo favorecer a los segmentos de mayores ingresos. Se ha transformado, entonces, en un socio estratégico del gobierno.
Al principio, La Moneda apostó a que la histórica indisciplina del PDG le daría los votos suficientes para avanzar sin mayores problemas en la Cámara. Pero se encontró con un partido distinto. Al menos por ahora, el PDG le está ofreciendo un relato popular y clasemediero que el gobierno nunca consideró al momento de diseñar este importante proyecto de ley.
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