"Estos hueones apagan la alarma": La revelación póstuma del vigía del Cobra sobre el impacto con la lancha Bruma
La madrugada del 30 de marzo de 2025 cambió para siempre la vida de Juan Sanhueza Anríquez (58). El tripulante del Pesquero de Alta Mar (PAM) Cobra cumplía esa noche funciones de vigía, en un turno que se extendió desde las 02:00 hasta las 04:00 horas.
No era una tarea nueva para él. Desde los 23 años se embarcaba regularmente bajo las órdenes de Blumar S.A., la empresa dueña del PAM Cobra. Guru Guru -como le decían sus compañeros– era un hombre de mar.
Pero la madrugada del 30 de marzo, entre las 3:07 y 3:08 horas según acreditó la Investigación Sumaria Administrativa Marítima (ISAM) de la Armada, su embarcación colisionó con la lancha pesquera artesanal Bruma, que se encontraba fondeada al norte de la Isla Santa María, en el Golfo de Arauco. Desde entonces, siete pescadores oriundos de Constitución se encuentran desaparecidos.
Ir a la siguiente nota"Los hechos acreditados permiten establecer, que la causa de la colisión fue el haber efectuado una navegación deficiente en aspectos de seguridad, por parte de la guardia de puente de la nave "COBRA", en circunstancias que enfrentaban una navegación nocturna (...) además de transitar por un sector reconocido como de operación de embarcaciones de pesca artesanal", concluyó la pesquisa de la Armada.
A Juan Sanhueza se le perdió la pista el 4 de abril pasado, cuando iba camino a prestar declaración en la PDI, y su cuerpo sin vida fue hallado 6 días después. Las pericias arrojaron que el resultado de muerte era suicidio.
Mega Investiga accedió a testimonios inéditos que permiten reconstruir las últimas horas de vida del vigía del Cobra, donde advirtió a familiares y compañeros que estaba "emocionalmente afectado". Sanhueza era considerado por las familias de los pescadores del Bruma como un testigo clave, por cumplir el turno de vigía a la hora del impacto.
"En un momento me dice como a regañadientes que se pegaría un tiro", declaró uno de los tripulantes que habló con Sanhueza el último día que se le vio con vida.
Las últimas horas de Sanhueza
Los testimonios que rondan las últimas horas de vida de Juan Sanhueza constan en una causa que se tramita en el Juzgado del Trabajo de Concepción, que lleva adelante la familia del tripulante del Cobra en contra de la empresa Blumar.
En esos testimonios figura el de Pablo Sanhueza, hijo del tripulante fallecido. En su declaración ante la Brigada de Homicidios de la PDI el 15 de abril, recordó que su papá "andaba con un ánimo muy decaído y que los tripulantes que iban a bordo del COBRA tenían cierta responsabilidad en el accidente, por lo que eso mantenía intranquilo a mi papá".
Respecto al día de su desaparición, dijo que a eso de las 21:00 horas del 4 abril llegó hasta la casa de Juan Vidal Parra, compañero de navío de Juan Sanhueza. En esa oportunidad, señaló el hijo del tripulante fallecido, que consultó a Vidal sobre lo que pasó la madrugada del choque entre el Cobra y el Bruma.
"Contándome que él (Vidal) ese día se había levantado al baño en la madrugada, topándose con mi padre en el puente de la embarcación, consultándole de manera general "cómo estamos Juanito", oportunidad en que mi padre le señaló que habían pasado por encima de una casa, ya que había visto unas tablas en el mar. Ante eso, Juan Vidal le señaló a mi papá "pero cómo me dice eso Juanito, no me asuste"".
Juan Sanhueza era el vigía a cargo de divisar cualquier elemento extraño en la oscuridad del Golfo de Arauco. Es por ello que los familiares de las víctimas consideraban clave su testimonio. La defensa del Cobra desde un primer minuto ha señalado que sus tripulantes no advirtieron la presencia en ningún momento del Bruma, ni a través del ojo humano ni de los radares que mantienen en el puente de mando.
Sin embargo, el fiscal marítimo Pedro Herrera refuta esa versión en su dictamen del 1 de septiembre del año pasado:
"En el registro de video se puede ver una luz blanca solitaria, con intensidad suficiente para ser visible, a la que se aproximaba el pesquero, sometida al movimiento de la marejada, la que considerando el tiro de cámara y visión parcial (...) se puede establecer que esta era claramente visible por el ojo humano desde el puente del pesquero".
"Me dijo que se pegaría un tiro"
Pablo Sanhueza señaló, además, que su padre le manifestó temor y remordimiento, comentando que "los ruidos del GOLPE los seguían despertando de noche" y que "los celulares de los tripulantes estaban intervenidos".
En una de sus últimas conversaciones con su hijo, Juan Sanhueza habría revelado un dato clave: "Más encima estos hueones apagan la alarma en la noche, por la sensibilidad que detecta hasta un pájaro, lo cual los despierta". Y agregó: "siendo una conducta habitual en la madrugada, para que los tripulantes puedan descansar tranquilamente".
La última persona que habló con Sanhueza antes de que se le perdiera el rastro fue Rolando Bascuñán, compañero de navío. Conversaron en el estacionamiento de Blumar y lo notó "angustiado".
"Me contestó que él estaba mal con todo esto que estaba pasando, como refiriéndose a todo el suceso del pesquero Cobra con la lancha. Yo le pregunté por qué los habían citado tan temprano, él me responde porque iban a llevar al psicólogo a todos los que estaban ahí, y los llevarían en un furgón".
Y agregó un dato perentorio: "Él no hablaba muy fluido, me refiero a que no es tan técnico, él es como "acampado" y en un momento me dice como a regañadientes que se pegaría un tiro, pero yo lo tomé no de manera literal sino como demostrándome que estaba realmente mal o chato con todo lo que estaba pasando".
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