"Fue fulminante": La historia de exconscriptos enfermos de cáncer tras accidente nuclear que "oficialmente" no ocurrió

  • Por Ana María Lizana / Mario Rosende / Luis Castillo

¿Qué pasó?

Una noche de marzo de 1989 habría ocurrido un accidente nuclear en Lo Aguirre, Pudahuel. Exconscriptos habrían estado expuestos a altos niveles de radioactividad, lo que derivó en que muchos de ellos murieran jóvenes y por agresivos cánceres. Oficialmente, desde el ejército, el hecho jamás ocurrió.

Al día de hoy, todos aquellos que afirman haber estado en ese lugar, demandaron al Estado, con la espera de justicia y que el Ejército reconozca lo que ellos narran que sucedió en aquel reactor nuclear.

"Hubo un escape de radioactividad"

Guillermo Cofré fue parte de aquellos conscriptos que hacían guardias, protegiendo los reactores nucleares de Pudahuel. Con apenas 19 años, falleció de un agresivo cáncer a la sangre: de un momento a otro, fue diagnosticado con leucemia, quitándole la vida en pocos meses.

Según su padre, del mismo nombre, "hubo un escape de radioactividad" en el lugar y juntando a todos los compañeros de su hijo, logró restituir lo sucedido.

Luis Bravo también era uno de ellos y cuenta un poco más lo que sucedió esa noche: "Suena la alarma y nos llevaron a formarnos. Nos dijeron que llevemos toallas porque nos llamaron porque había un derrame", el cual secaron con toallas, sin ninguna medida de protección.

Junto a Marcos Muñoz, también parte de ese pelotón, debieron hacerse cargo de una emergencia, de la cual desconocían su procedencia. Luis añade que secaron con esponjas y que "no sabíamos lo que pasaba, pero era muy desagradable el olor".

¿Qué era el líquido?

José Huerta también participó en la emergencia del reactor nuclear. Hasta el día de hoy no sabe "si fue algún líquido con algún tipo de contaminante. Algunos compañeros llevaron unas colchonetas. Tuvimos que ir a secar todo".

Sin embargo, todo cambió para Luis cuando se topó con un "laboratorista o algo parecido" y le dijo que la persona que estaba a cargo de ellos "la embarró. Se saltó todos los protocolos y no sé lo que pueda pasar".

Y es que si estaba contaminada el agua, fueron peligrosamente expuestos a altos niveles de radioactividad. Según relatan los exconscriptos, a los días siguientes, ocuparon las mismas ropas y las mismas toallas.

Comenzaron a enfermarse y morir

Los días, semanas y meses pasaron, aunque con extraños acontecimientos que rondaron al pelotón que atendió de forma improvisada la emergencia. Cada uno de los que hacía guardia, comenzaron a caer enfermos.

Guillermo, por su parte, comenzó vomitando sangre, botándola también por la nariz y los oídos. Su padre, cuenta que semanas después, lo llevaron al Hospital Militar donde estuvo aislado durante meses.

"Cuando nosotros llegamos, nos atendió el médico tratante de mi hijo y no nos dijo la verdad. Nos dijo que mi hijo estaba enfermo y tenía leucemia. Un cáncer a la sangre", detalla.

"Lo íbamos a ver todas las semanas y no nos dejaban verlo o tocarlo a mi hijo porque lo tenían en una salita y nosotros lo mirábamos por una ventanita de vidrio no más de 50 centímetros. Nunca lo tocamos o lo vimos durante los 8 meses", posteriormente, falleció.

Otros compañeros también cayeron enfermos y con los mismos síntomas y el mismo diagnóstico. Luis Gómez Naranjo, de 21 años, falleció por cáncer a la sangre: Luis Bravo dice que él "también duró poquito y fueron los mismos síntomas. Fue algo fulminante y murió".

¿Qué sucedió con los demás?

Esos solo fueron un par de casos de muertes, sin embargo, los que sobrevivieron, también padecieron extrañas enfermedades que, hasta ahora, no se explican los motivos.

Marcos Muñoz, a los 12 años de haber salido del servicio, "me empezó un dolor de cabeza. Me detectaron un tumor cerebral de la nada misma". A su vez, Luis Yáñez, lleva 12 años con cáncer ocular. José Huerta, en paralelo, cuenta que "el doctor dice que tengo los huesos de un abuelo de 80 años o de una persona extremadamente fumadora".

Demanda contra el Estado

Por ello, en 2011 demandaron al Estado. Olga Prieto es la abogada querellante y que está representando a más de 60 exconscriptos por los supuestos efectos y consecuencias que tuvo ese derrame en el reactor nuclear de Lo Aguirre en Pudahuel.

"Habían varios enfermos de cáncer. Habían fallecido varios ya a esa época. Muchos de ellos, si no todos, tenían diarreas crónicas, dolores de cabeza fuertes, jaquecas, cefaleas. Dolores musculares, dolores óseos" con enfermedades que "no le encontraban una causa específica".

El equipo de reportajes de Meganoticias consultó al Ejército por lo sucedido y señalaron que "no fue posible concluir la ocurrencia efectiva del supuesto accidente. No hay registro, ni tampoco existió una instancia formal, mediante la cual se haya puesto a nuestra disposición antecedentes que pudiesen ser evaluados objetivamente, en torno a las enfermedades que habrían afectado a ese contingente militar".

Es por ese motivo que la abogada manifiesta que las expectativas del pelotón afectado es que haya "una compensación económica por el sufrimiento que han padecido todos estos años y el reconocimiento de que los hechos que ellos narran ocurrieron como lo han explicado".

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