Abusos sexuales, posibles "celos" de su madre y un incendio: La escabrosa vida y muerte de Melissa

  • Por Ana María Lizana / Modus Operandi

¿Qué pasó?

Este jueves 3 de noviembre será la audiencia de preparación de juicio en contra de los imputados por el asesinato de Melissa, de apenas 12 años, hecho ocurrido a fines del año 2020 en la región de Coquimbo.

¿Quién era Melissa?

Melissa era una niña de 12 años, la menor de cuatro hermanos y la única que vivía con su madre, Mirta Ardiles. La pareja de ella, Luis Santander, también vivía con ellas, además del hijo fruto de esa relación.

Según la abogada María José Duarte, Melissa "era muy tranquila, tenía pocas amigas, y era muy reservada, muy hermética con su vida. No era tan extrovertida como el resto de las niñas de su edad".

En ese tiempo, cursaba séptimo básico y guardaba un oscuro historial de vida, marcado por abusos sexuales reiterados por parte de su padrastro, Luis Santander: "Desde muy temprana edad él empieza a ver con otros ojos a la menor", afirma el periodista Rodrigo Solís.

Pese a que estos hechos fueron denunciados por la mujer, posteriormente fueron retirados por la propia madre de Melissa. Ella fue entregada a su padre, pero un año y medio después, ella regresó a la casa con su madre, con la condición de que Luis Santander estuviese alejado.

"Una de las razones por la cual se comenzó la revinculación con la familia materna fue porque ella ya no estaba con él. Supuestamente, no estaba con Luis Santander", reafirma Duarte.

¿Cómo ocurrió el asesinato?

En búsqueda de una vida "más tranquila", es que llegan a la Villa Talinay, sin embargo, ese mismo lugar sería el que acabaría con la vida de la pequeña Melissa.

La mañana del 26 de noviembre del 2020 un incendio dejaría al descubierto un escabroso crimen en su contra. Melissa se queda sola con su madre, mientras que Santander y su hijo, salen de la casa.

Cerca de las 11:15 de la mañana, se ve -por cámaras de seguridad de una vecina- que Mirta sale de la casa y minutos después, aborda un auto de una aplicación, abandonando el lugar. Minutos después, un incendio.

A las 11:41 horas de ese día, llegan los servicios de emergencia y al subir al segundo piso encontraron el cuerpo de Melissa tendido en la parte alta de la litera. La sorpresa fue cuando constataron que había recibido 11 puñaladas en el cráneo y en el cuerpo.

Defensa y contradicciones

Rápidamente, la mujer no tardó en apuntar culpables, ya que la primera sospechosa del hecho, fue ella, más considerando que fue la última en abandonar el inmueble antes de que se declarara el incendio.

La teoría de la mujer era que alguien esperó que se fuera y en siete minutos, dio muerte a la niña y generó el incendio. La defensa de Mirta Ardiles sostiene que hay un posible sospechoso, vecino de la casa contigua, pero la Fiscalía descarta de plano esta tesis.

"No hay forma posible salvo que sea persona con facultades sobrehumanas, que haya podido ingresar luego que sale la imputada de la casa, ingresar, nadie entra por la parte delantera, ingresar, identificar a la pequeña, atentar contra ella", señala el fiscal Adrián Vega.

Y es que según el informe, Melissa habría agonizado cerca de una hora, lo que coincide "que mientras la víctima sufría, la madre estaba al interior del sitio", añade Vega.

¿Por qué la asesinó?

La joven presentaba 11 heridas cortopunzantes por su cuerpo, las que coinciden con un cuchillo que fue hallado en la cocina de la casa y que, según peritajes, coincide con el ADN de la madre y de Melissa.

Sin embargo, de probarse que Mirta Ardiles dio muerte a su propia hija, aún no están claras las causas del escabroso crimen que conmocionó a todo un país.

La abogada Duarte, consultada por si se trataba de posibles celos por lo sucedido entre su pareja, Luis Santander, y Melissa Chávez, sostiene que "es una hipótesis", aunque "no me resulta explicable de ninguna forma como madre, que ella pueda ponerse celosa de su propia hija".

Por este crimen, Ardiles y Santander se encuentran en prisión preventiva por distintos delitos. Ella por el delito de parricidio e incendio y arriesga una pena máxima de 40 años, mientras que él por el delito de abusos reiterados y violación y arriesga desde los 5 hasta los 15 años de pena efectiva. 

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