Entrevista a enfermera Pola Álvarez.

"Qué me importa esta vieja": enfermera apuñalada relata negligencias y maltratos a pacientes de compañera imputada

  • Por Diego Alonzo

A más de dos semanas del ataque contra la enfermera Pola Álvarez, el que se produjo cuando ella salía de su turno en la Clínica Cordillera, fue la propia víctima quien conversó con el matinal Mucho Gusto acerca de la agresión, pero también entregó detalles respecto a la convivencia al interior de su lugar de trabajo con la imputada, Patricia Henríquez.

La joven contó que llegó a estar cuatro días sin movilizarse de la cama y con riesgo vital producto de las puñaladas que recibió por parte de un motociclista, presuntamente vinculado con Henríquez, en distintas partes de su cuerpo, una de ellas la más grave, a tan solo centímetros de su corazón.

A partir del ataque, la profesional no ocultó sus emociones, afirmando sentir "rabia". En tanto, exigió justicia y remarcó que "siento que no merecía las marcas que voy a tener el resto de mi vida en el cuerpo".

"Quiso asesinarme"

En cuanto a la presunta participación de Patricia Henríquez, su compañera de trabajo, fue enfática en señalar que "quiso asesinarme porque la bajaron de rango y me subieron a mí. Yo soy una chica que siempre se ríe y tengo buena relación con todos los equipos de los diferentes turnos".

En un principio, Álvarez contó que veía a la acusada como una persona "alegre" y que "veía que se reía mucho con la amiga que tiene, que sigue trabajando en la clínica, pero solo con ella. Ahora, no así conversando con los compañeros de su mismo turno, cuando decían que era bien altanera, falta de respeto, que los trataba mal".

"Empezó a decirme que yo hablaba mal de ella"

En la entrevista detalló una experiencia que tuvo con la acusada en marzo y que se generó en el marco de la inauguración de un local de su hermano, a la que había invitado a sus compañeros de trabajo. Una de las invitadas era Henríquez, quien llegó y compartió con ella. En ese instante, hubo ciertas actitudes que llamaron la atención de la víctima.

"Habló toda la noche más que todos nosotros. Compartió con nosotros en la mesa hablando ella de lo buena enfermera pediátrica que era y dónde había trabajado, sin dejarnos conversar mucho entre nosotras. Era más su biografía y su bibliografía. Me pareció raro", sostuvo.

En paralelo, Álvarez mencionó que en abril, la sospechosa comenzó a "tener una actitud muy extraña, muy prepotente y altanera frente a nuestros compañeros de trabajo, incluyéndome a mí".

Además, reveló unas palabras que recibió por parte de la acusada, las cuales se emitieron una vez que a Álvarez le dieran un turno extra fijo: "Empezó a decirme que yo hablaba mal de ella, que cómo podía ser amiga de sus enemigos y que si yo era amiga de sus enemigos, no podía ser su amiga".

La pérdida de estupefacientes

Álvarez no se detuvo allí y dio a conocer que en junio hubo una pérdida de estupefacientes en la farmacia de la clínica: "Las únicas personas que entramos a la farmacia ese día era ella y yo. (Era) lorazepam. Desaparecieron dos en una ida de ella, porque yo fui con un colega para ser testigo de fe que nosotros habíamos sacado algo de la farmacia".

"Ella (Henríquez) se puso muy nerviosa y me exigió que nosotras fuéramos a hablar con la jefa de turno y que yo le dijera que ella no había sacado esos medicamentos, a lo cual yo dije 'bueno, estás tan nerviosa que vamos a hablar con la jefa'. Fui a hablar con la jefa porque nos hizo un reclamo bien grande el jefe de farmacia".

En este sentido, la víctima manifestó que "yo creo que ella robó los medicamentos. Ahora, no me cabe duda que fue ella, después de un hecho que pasó directamente con nosotros y conmigo. El 1 de junio cambió esta jefatura, por estos estupefacientes que se habían perdido y porque a nosotros en urgencias se nos perdieron unas morfinas, que después se encontraron porque hubo un revuelo con estos turnos, y se encontraron en un lugar que no daba lugar para encontrarse. Se encontraron unos que estaban rotos y ella (estaba) a cargo de esa caja fuerte".

"En distintas oportunidades (Henríquez) llegaba con algodones y signos de haberse puncionado. Yo creo que ella se inyectaba. Llegaba con moretones en las manos por estas administraciones. Yo le pregunté y ella me decía que 'era un analgésico porque me dolía la cabeza'", comentó Álvarez.

Asimismo, recalcó que "(Henríquez) llegaba inyectada. Nosotros la vimos. La jefa también se dio cuenta y le preguntó qué había pasado y por qué tenía estos moretones y punciones en las manos, y ella dijo que tenía un perro que la había rasguñado. No tenía perro y vivía sola después de esta separación que tuvo".

"Lo que más a ella le importaba (era) la caja fuerte, porque ahí estaban todos los medicamentos controlados que utilizábamos en el servicio de urgencia y ella mantenía siempre la llave, hasta que se las quitaron y me las dieron a mí como jefatura", expresó.

Álvarez aclaró que "todo se sabía" y que "la jefa estaba enterada de todo". Sin embargo, afirmó que "lo único que hizo fue enviarla a la casa para que descansara porque estaba media desiquilibrada emocionalmente".

Presuntos malos tratos y negligencia con pacientes

Tras este episodio, la víctima explicó que en junio "(Henríquez) me empezó a tirar unas hojas a la cara, pidiéndome cosas de medicamentos. Ahí fue cuando empezó esta agresividad que pasa de lo verbal a lo físico. Se lo notifiqué a la jefa y ella lo vio con sus propios ojos y tampoco hizo nada".

Por otra parte, la situación empezó a involucrar a los pacientes una vez que Álvarez comenzó con su jefatura de turno, una vez que la víctima estuviera a cargo de personas hospitalizadas en el servicio de urgencia: "Yo instalé una vía venosa que quedó perfectamente instalada. Voy a otro box a instalar otra vía venosa, y resulta que después vuelvo donde el paciente, que tiene la llave de tres pasos abierta y me dice: 'Siento frío en la espalda' y yo digo 'cómo esta cuestión esta abierta si tiene tapas que la sellan'. Me pareció extraño dejarla bien conectada y después volver a ver al paciente, que tenía el desconectado el medicamento".

"Esos pacientes están en riesgo. Nosotros teníamos una paciente hospitalizada con 40 grados de fiebre a cargo de ella y el último día que se descompensó no avisó. Nosotros la encaramos y le dijimos 'oye, por qué no le administras el medicamento que le corresponde, tiene 40 de fiebre...' La paciente en cualquier momento, o hace una descarga séptica o convulsiona", contó.

Consultada sobre cuál había sido la reacción de Henríquez, Pola movió sus labios para que se entendiera la frase "qué me importa esta vieja cu... que se muera".

Por último, y luego de ser víctima de la agresión que la tuvo al borde de la muerte, añadió que "me queda mucho camino por recorrer, y ojalá que mucha gente se dé cuenta que esto se puede denunciar. Hay gente que se ha suicidado por estos acosos laborales. Hay gente que ha perdido la vida y que ha preferido que ganen estas situaciones y no puede ser así".

La nota informa un proceso judicial en curso, por lo que los involucrados no deben ser considerados culpables hasta que la justicia lo determine.

Si eres víctima o testigo de violencia hacia la mujer el fono de orientación dispuesto por el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG) es el 1455. El número se puede marcar tanto en teléfono fijo como en el celular y desde ahí brindan orientación para ayudar a víctimas de maltrato o te guían con los mecanismos para realizar una denuncia.