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Warp drives, agujeros de gusano e invisibilidad: los 37 estudios que financió un programa reservado del Pentágono

Durante cuatro años, entre 2008 y 2012, una oficina de la agencia de inteligencia militar de Estados Unidos financió una serie de estudios técnicos sobre tecnologías que hasta entonces solo aparecían en la ciencia ficción: propulsión que deforma el espacio-tiempo, agujeros de gusano, antigravedad, propulsión por masa negativa y camuflaje óptico. El programa se llamó Advanced Aerospace Weapon System Applications Program (AAWSAP) y produjo 37 documentos técnicos que llevan más de una década circulando por vías incompletas.

La sexta entrega de archivos sobre fenómenos aéreos anómalos (Unidentified Anomalous Phenomena, UAP por su sigla en inglés) que el Departamento de Defensa publicó el viernes 18 de septiembre de 2026 incluye esos 37 estudios con un dato nuevo: por primera vez aparecen los nombres de las oficinas de la DIA que los produjeron. Es la información que la agencia había mantenido tachada en todas las versiones anteriores accesibles por la Freedom of Information Act (FOIA, Ley de Libertad de Información estadounidense).

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El paquete completo contiene 71 archivos y cubre fechas entre 1952 y 2025. Los 37 estudios del AAWSAP son su núcleo técnico.

Qué era el AAWSAP y quién lo encargó

El programa fue creado por la Defense Intelligence Agency (DIA), la agencia de inteligencia del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Su fundación tiene fecha precisa: el documento con los objetivos oficiales, titulado Statement of Objectives, está firmado el 18 de julio de 2008. La iniciativa se dio por cerrada en 2012, apenas cuatro años después.

Según el propio documento fundacional, el AAWSAP fue concebido para entender la "física e ingeniería" de aplicaciones aeroespaciales avanzadas proyectadas hasta el año 2050. El texto habla de "tecnologías disruptivas" que podrían generar rupturas frente a las tendencias tecnológicas conocidas. En lenguaje llano: el Pentágono quiso mapear qué cosas podría tener una potencia extranjera dentro de cuarenta años y que hoy no supiera ni cómo empezar a modelar.

Los 37 documentos técnicos: qué temas cubren

Los estudios se llaman formalmente Defense Intelligence Reference Documents (DIRDs, documentos de referencia de la inteligencia de defensa) y son piezas de análisis técnico encargadas a contratistas externos. El listado de temas según reportó CBS News incluye:

Propulsión warp —la deformación teórica del espacio-tiempo para desplazamientos superlumínicos, popularizada por la saga Star Trek y explorada como hipótesis por el físico mexicano Miguel Alcubierre en 1994—. Agujeros de gusano como potenciales atajos en el espacio-tiempo. Antigravedad. Propulsión por masa negativa, una hipótesis basada en materia con propiedades opuestas a las conocidas. Y camuflaje óptico, o invisibilidad activa, en línea con investigaciones civiles sobre metamateriales.

El resto de los DIRDs cubre desde vidrios metálicos para aplicaciones aeroespaciales hasta efectos biológicos anómalos en tejido humano, el estudio que dio origen al informe médico de tres ingenieros heridos que también forma parte de esta desclasificación.

Qué se sabía antes y qué es nuevo esta semana

La existencia de los 37 estudios no es un descubrimiento. La lista completa estaba disponible en Internet Archive desde hace años, resultado de solicitudes FOIA tramitadas por investigadores independientes y periodistas especializados. La novedad de la sexta entrega está en los detalles administrativos: los documentos publicados el viernes incluyen los nombres de las oficinas específicas de la DIA que encargaron cada estudio.

La diferencia no es cosmética. Los nombres de las oficinas permiten trazar la cadena de mando interna del programa y entender qué unidades de la inteligencia militar estadounidense estaban interesadas en cada línea de investigación. Es el tipo de información que un historiador de la seguridad nacional puede usar durante la próxima década.

La aclaración explícita del Pentágono

El Departamento de Defensa acompañó los DIRDs con una nota que fija el marco interpretativo. Los documentos —dice— se entienden mejor como productos de referencia y síntesis que como investigación original. Y añade que su publicación no implica validación actual de los conceptos discutidos. Es decir: el Pentágono reconoce que financió estos estudios, pero aclara que no los avala hoy como línea vigente.

La distinción es relevante porque acota lo que puede afirmarse. Que la DIA haya encargado un informe sobre agujeros de gusano en 2010 no equivale a que Estados Unidos disponga hoy de tecnología de agujeros de gusano. Equivale a que, durante cuatro años, un programa de inteligencia militar consideró que valía la pena tener un estado del arte actualizado sobre esas hipótesis.

Qué relación tuvo el AAWSAP con el fenómeno OVNI

El nombre oficial del programa no menciona fenómenos aéreos no identificados en ningún momento. Pero desde que empezaron a filtrarse detalles en 2017, distintos reportes periodísticos han vinculado el AAWSAP con investigaciones sobre incidentes reportados por pilotos militares estadounidenses. La contratación central del programa recayó en la empresa Bigelow Aerospace, del empresario Robert Bigelow, y una parte importante del trabajo se realizó en una propiedad conocida como Skinwalker Ranch, en el estado de Utah.

Esa conexión ha sido documentada por medios como The New York Times desde 2017 y por reportes del propio Congreso estadounidense en años posteriores. La sexta entrega no cambia esa historia, pero suma capas administrativas: ahora se sabe qué áreas de la DIA firmaron qué estudios.

El contexto: seis entregas y un waiver legal recién anunciado

El Pentágono ha publicado archivos UAP en seis oleadas desde que el Congreso instaló la exigencia de mayor transparencia en el tema. La del viernes es la sexta e incluye, además de los 37 DIRDs, 15 videos —entre ellos cuatro capturados por policías locales del estado de Colorado en octubre de 2023— y una grabación de audio de una hora del capitán Edward Ruppelt, quien en 1952 admitió que el 20% de los 800 reportes OVNI revisados hasta entonces por la Fuerza Aérea seguían sin explicación.

Cuatro días antes de esta desclasificación, el lunes 14 de septiembre, el Departamento de Defensa anunció una figura legal —un waiver o exención— que permite a funcionarios y ex funcionarios sujetos a acuerdos de confidencialidad compartir con el gobierno información relacionada con fenómenos aéreos anómalos. Esa medida abre la posibilidad de que testimonios internos que hasta ahora estaban bloqueados por cláusulas de Non-Disclosure Agreement empiecen a salir por canales oficiales.

Los 37 estudios del AAWSAP dejan una foto clara del período 2008-2012. Lo que aún no aparece es qué pasó con ese conocimiento después: si algún programa sucesor retomó las líneas de investigación, si los contratistas siguieron trabajando bajo otro nombre o si el archivo simplemente quedó como un ejercicio de prospectiva sin continuidad operativa. Esa historia, según reconoce el propio Departamento de Defensa, requiere las siguientes entregas.

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