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Quemaduras, caída de cabello y signos de radiación: el estudio del Pentágono sobre tres ingenieros expuestos a un fenómeno anómalo

Tres ingenieros de antenas que hasta ese momento eran descritos como "aptos y activos" sufrieron un cuadro clínico inusual tras un evento aeroespacial que sus supervisores no lograron identificar. Uno de ellos desarrolló signos de enfermedad por radiación y, en los años siguientes, presentó transformaciones malignas. El caso está documentado en un estudio interno del Pentágono fechado el 11 de marzo de 2010 que acaba de salir a la luz.

El documento es una de las piezas más llamativas de la sexta entrega de archivos sobre fenómenos aéreos anómalos (Unidentified Anomalous Phenomena, UAP por su sigla en inglés) que el Departamento de Defensa de Estados Unidos publicó el viernes 18 de septiembre de 2026. El paquete completo incluye 71 archivos: 55 documentos PDF, 15 videos y una grabación de audio.

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De esos 71 archivos, 64 contienen tachaduras. Las fechas cubren desde 1952 hasta 2025 y el foco central de la desclasificación es un programa militar reservado que estudió durante cuatro años tecnologías que hasta entonces solo aparecían en la ciencia ficción.

El estudio de 38 páginas que analizó lesiones "no convencionales"

El informe médico tiene 38 páginas y forma parte de un conjunto de 37 documentos técnicos —los Defense Intelligence Reference Documents (DIRDs)— que la Defense Intelligence Agency (DIA, la agencia de inteligencia militar de Estados Unidos) encargó entre 2008 y 2012. El estudio en cuestión, según documentó CBS News, examina "evidencia de lesiones no intencionadas en observadores humanos" causadas por sistemas aeroespaciales avanzados anómalos.

El autor del informe describe tres casos concretos. Los tres afectados eran ingenieros de antenas y compartían un patrón: presentaban una condición física óptima antes del incidente y, tras el evento, desarrollaron una combinación de síntomas que no tenían explicación en su historial médico. Los signos clínicos incluyeron calor y enrojecimiento en la piel y caída de cabello. Uno de ellos, además, mostró señales compatibles con enfermedad por radiación y, con el paso de los años, desarrolló transformaciones malignas.

El estudio compara estos episodios con 42 incidentes publicados y aproximadamente 300 no publicados de lesiones convencionales por radiofrecuencia, casos en los que la fuente de la radiación siempre pudo identificarse. En estos tres, no.

Qué era el AAWSAP, el programa que encargó el informe

El estudio médico surgió dentro del Advanced Aerospace Weapon System Applications Program (AAWSAP), una iniciativa que la DIA creó en 2008 y que se dio por cerrada en 2012. Según el documento fundacional del programa, el objetivo era entender la "física e ingeniería" de aplicaciones aeroespaciales avanzadas proyectadas hasta el año 2050, con foco en "tecnologías disruptivas" que pudieran usar potencias extranjeras.

Los 37 documentos DIRDs producidos por el AAWSAP cubren temas como propulsión warp (deformación del espacio-tiempo), agujeros de gusano, antigravedad, propulsión por masa negativa y camuflaje óptico. La mayor parte ya había circulado por vías de la Ley de Libertad de Información (Freedom of Information Act, FOIA) durante años. Lo nuevo en la entrega del viernes es que aparecen, por primera vez, los nombres de las oficinas de la DIA que los produjeron.

La conclusión que abrió el debate: "sistemas ya desplegados"

La frase que ha llamado la atención en la prensa estadounidense es la conclusión del autor del informe médico. Sostiene que los casos analizados apoyan la hipótesis de que "algunos sistemas avanzados ya están desplegados" y son opacos a la comprensión completa de Estados Unidos.

La formulación es deliberadamente ambigua. En el propio texto no hay ninguna referencia a un origen extraterrestre: la frase tanto puede leerse como una alusión a tecnología militar rival —de otras potencias— como a fenómenos que la ingeniería estadounidense de la época no lograba modelar. Esa distinción es la que separa un documento de inteligencia militar de una nota especulativa.

Qué aclara el propio Pentágono sobre estos documentos

En las notas que acompañan la desclasificación, el Departamento de Defensa introduce un matiz relevante: los DIRDs "se entienden mejor como productos de referencia y síntesis, no como investigación original". Y añade que no deben leerse como una validación actual de los conceptos discutidos. Es decir, el Pentágono admite que el programa produjo estos textos, pero no respalda hoy sus hipótesis.

La aclaración importa porque acota lo que puede afirmarse. El estudio de los tres ingenieros no prueba que existan sistemas aeroespaciales de origen desconocido: prueba que en 2010 un contratista de la DIA sostuvo esa hipótesis y la respaldó con tres casos clínicos que su equipo no logró explicar por vías convencionales.

Los otros archivos que integran la sexta entrega

El resto del paquete incluye 15 videos, la mayoría similares a los de entregas anteriores: grabaciones granuladas capturadas por cámaras militares en las que se ven objetos no identificados moviéndose a alta velocidad. Un incidente registrado en 2022 sobre Medio Oriente muestra un objeto desplazándose entre 129 y 290 kilómetros por hora. Otro, de 2025, capta seis objetos esféricos pequeños que cambian de dirección en tándem.

Cuatro de los videos provienen de policías locales del estado de Colorado, que en octubre de 2023 grabaron con sus teléfonos móviles una escena en la que, según los reportes, se observaban luces rojas, azules y verdes intermitentes en un objeto descrito como "silencioso". El material fue enviado a la oficina del Pentágono que investiga estos fenómenos.

La entrega incluye además una grabación de audio de una hora del capitán Edward Ruppelt, que en 1952 lideraba la investigación de reportes de OVNIs de la Fuerza Aérea. En ella, Ruppelt admite que alrededor del 20% de los 800 reportes revisados quedaron sin conclusión. Ese año, Ruppelt asumiría al frente del Project Blue Book, el programa que la Fuerza Aérea mantuvo activo hasta 1969.

El lunes 14 de septiembre, cuatro días antes de esta desclasificación, el Pentágono anunció una figura legal que permite a funcionarios y ex funcionarios sujetos a acuerdos de confidencialidad compartir información sobre UAP con el gobierno. La medida abre la puerta a que testimonios internos hasta ahora inaccesibles empiecen a salir por vías oficiales. Los 71 archivos del viernes podrían no ser el final de la serie.