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País sudamericano se potencia con la compra de modernos aviones de combate Gripen que cambiarán su Fuerza Aérea para siempre

¿Qué pasó?

Colombia dio un paso decisivo para transformar su aviación militar. Con la confirmación de la compra de 17 cazas Gripen E/F a la empresa sueca Saab, el país cafetero retirará progresivamente sus antiguos aviones Kfir, lo que abrirá paso a una de las renovaciones aéreas más importantes de la región.

La operación incluye 15 cazas monoplaza y dos de doble comando, además de un paquete completo de radares, armamento y capacitación para los pilotos. Aunque el millonario costo del contrato desató un intenso debate político en Bogotá, el plan sigue en marcha: los aviones irán llegando de forma gradual hasta 2032, teniendo como primer compromiso de pagos programado para 2027.

Aviones a más de 2000 kilómetros por hora

Más allá del salto tecnológico que representan frente a las viejas unidades de origen israelí, el verdadero fuerte de los cazas Gripen está en su rapidez. Alcanzan velocidades de hasta 2400 km/h y fueron diseñados para requerir muy poco tiempo de revisión en pista, lo que permite que el avión aterrice, cargue combustible y vuelva a despegar en cuestión de minutos.

A esto se suma la capacidad de reabastecerse en el aire, una herramienta estratégica que les permite prolongar sus patrullajes sin tener que regresar de inmediato a la base.

Imagen generada por Inteligencia Artificial
AFP
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Chile se mantiene a la cabeza con sus F-16

Esta jugada de Colombia vuelve a mover el tablero en los cielos de Sudamérica. Sin embargo, aunque la llegada de los Gripen mejorará considerablemente la aviación colombiana, Chile se mantiene como el líder de la región gracias al potencial de la Fuerza Aérea de Chile (FACh).

Chile encabeza el continente con 46 aviones de combate F-16 operativos en distintas versiones, a los que se suma una docena de cazas F-5 Tiger III.

Se trata de un volumen y una capacidad de respuesta que superan a la mayoría de los vecinos sudamericanos. Si bien Brasil posee la flota más numerosa con 185 naves de combate, donde destacan sus F-5 Tiger II y la incorporación paulatina de sus propios cazas Gripen, la brecha con el resto de la región sigue siendo marcada.

Más atrás en la lista aparece Venezuela, que cuenta con 18 cazas F-16 junto a 21 unidades rusas Sukhoi Su-30, y Perú, que suma cerca de 60 aeronaves entre MiG-29 y Mirage 2000, aunque hace poco anunció la compra de 24 modernos F-16.

Por su parte, Argentina avanza en la recuperación de su poderío aéreo con la llegada durante este mes de seis nuevos cazas F-16 desde Dinamarca, para completar un total de 12 unidades de un paquete final de 24 aeronaves.

Con la entrega progresiva de sus nuevos aviones hasta 2032, Colombia busca acortar distancias en cuanto a potencia aérea con el resto de América Latina y resguardar su espacio aéreo durante las próximas décadas.