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Un ingeniero construyó una casa con 100.000 periódicos en 1922 y sigue en pie un siglo después: el secreto está en la harina

En julio de 1922, en la localidad costera de Rockport, Massachusetts, un ingeniero mecánico de origen sueco llamado Elis F. Stenman puso la primera piedra de una casa de veraneo que desafiaba el sentido común arquitectónico de la época. En vez de recurrir a los tablones convencionales, decidió levantar los muros con más de 100.000 periódicos descartados. Cien años después, la vivienda sigue en pie a orillas del Atlántico.

La estructura, ubicada en el número 52 de Pigeon Hill Street, en el sector de Pigeon Cove, funciona hoy como museo privado y es conocida en Estados Unidos como la Paper House. Su longevidad no es un accidente. Detrás hay un método químico y estructural preciso, una idea que Stenman experimentó durante más de dos décadas y que anticipó, sin proponérselo, principios del reciclaje contemporáneo.

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Quién era Elis Stenman y por qué eligió el papel como material

Residente habitual de Cambridge, Massachusetts, Stenman era un inventor prolífico centrado en la ingeniería mecánica. Diseñaba maquinaria industrial para producir en masa paper clips —los conocidos sujetapapeles metálicos— y corchetes de sujeción para prendas de vestir. Su formación técnica lo llevó a hacerse una pregunta poco común para su tiempo: ¿qué ocurría con los cientos de miles de periódicos que la gente compraba en la mañana y desechaba en la noche?

La hipótesis inicial era sencilla. Quería estudiar las propiedades aislantes del papel prensado en un clima duro como el de Nueva Inglaterra. El plan original contemplaba cubrir después esa envolvente experimental con paneles de madera, pero decidió dejar el material celulósico a la vista para observar en tiempo real cuánto resistía. Ese cambio de criterio convirtió la casa en un laboratorio de campo que se prolongó por más de veinte años.

El sistema constructivo: entramado de madera con relleno de periódicos

Un análisis técnico riguroso desmonta el mito de una vivienda íntegramente de papel. La Paper House utiliza un sistema constructivo híbrido. La estabilidad primaria descansa sobre un entramado ligero de madera tradicional (timber frame), con un piso y una cubierta superior también estructurados en madera. Ese esqueleto es el que soporta el peso propio, los vientos costeros y las nevadas invernales.

El papel cumple otra función: es el material de cerramiento, aislante y delimitador. Entre los pies derechos del entramado, Stenman insertó un núcleo denso de periódicos procesados que después revistió con paneles laminados. En pocas palabras, la madera sostiene, el papel envuelve, aísla y protege.

215 hojas por panel y un adhesivo casero de harina de trigo con pectina

Cada panel de cerramiento tiene un grosor aproximado de 1 pulgada (25 mm), resultado de superponer y prensar cerca de 215 hojas de periódico. Para lograr esa cohesión sin recurrir a colas industriales sintéticas —inexistentes o inaccesibles en la época—, Stenman sintetizó un adhesivo casero. Mezcló harina de trigo, agua y pectina obtenida de peladuras de manzana cocidas.

La combinación funcionó como una matriz polimérica natural que, al secarse bajo presión, fijó mecánicamente las fibras de celulosa de las hojas adyacentes. Es literalmente engrudo doméstico enriquecido con fruta. Sobre la superficie exterior, aplicó barniz marino, la misma resina que se usa para proteger embarcaciones de la salinidad, el agua y la radiación ultravioleta.

Los paper logs y las tejas triangulares que desvían la lluvia

Para consolidar el relleno interno, Stenman inventó las varillas celulósicas o paper logs: enrollaba hojas de periódico alrededor de un alambre guía fino con un dispositivo de su propia invención, hasta alcanzar un diámetro aproximado de 3/4 de pulgada (20 mm). Después aplicaba adhesivo en el extremo libre y ataba el rollo con cordel hasta que se secaba, obteniendo cilindros rígidos y de alta densidad.

La fachada exterior recibió un tratamiento distinto. El ingeniero confeccionó cientos de tejas o shingles a partir de pliegos de papel cortados en geometría triangular, que impregnó con barniz antes y después de instalarlas. La textura escamada resultante facilita el escurrimiento del agua de lluvia y funciona como una segunda piel hidrofóbica sobre los paneles.

La casa tenía electricidad, agua corriente y chimenea funcional

A pesar de su carácter experimental, la Paper House se diseñó para ser habitada. Contaba con suministro eléctrico y una tubería de agua corriente hacia el exterior. La calefacción provenía de una chimenea con una caja de fuego y un tiro construidos en ladrillo convencional, por razones evidentes de seguridad contra incendios. La repisa decorativa de esa misma chimenea, en cambio, sí estaba fabricada en papel prensado.

Siguiendo los estándares rurales de los años veinte en Estados Unidos, la vivienda no incluía baño interior. El aseo se resolvía en una letrina de madera ubicada en el exterior.

Muebles-archivo: Lindbergh, las 48 capitales y la campaña de Hoover

Concluidas las paredes hacia 1924, Stenman extendió el experimento al mobiliario interior. Cada pieza no solo servía a una función doméstica, sino que actuaba como cápsula historiográfica de los grandes eventos de la década. Cada mueble se ensamblaba con noticias impresas seleccionadas por su valor documental.

El escritorio principal se construyó exclusivamente con periódicos que cubrían el vuelo trasatlántico en solitario de Charles Lindbergh a bordo del Spirit of St. Louis, en mayo de 1927. El mueble de radio se hizo con la cobertura de la campaña presidencial de Herbert Hoover en 1928. Un imponente reloj de pie fue armado con ediciones provenientes de las capitales de los 48 estados que integraban entonces la Unión Americana, con las cabeceras dispuestas de modo que se puedan identificar geográficamente.

Un catre de descanso conserva noticias de la Primera Guerra Mundial. Un piano de pared —única pieza cuyo cuerpo interno no es de papel, por evidente razón acústica— fue revestido por fuera con rollos que hablan de las expediciones polares del Almirante Richard E. Byrd, con titulares como "Dash for Safety Through Annihilating Seas". Los visillos y cortinas fueron confeccionados a mano por Esther Stenman, esposa del ingeniero, mediante pliegues y estrellas de papel.

Por qué sigue en pie un siglo después

La longevidad de la Paper House se explica por tres factores combinados. El primero es la técnica del prensado de alta densidad: al eliminar las bolsas de aire entre las hojas mediante el adhesivo de harina, se reduce la capacidad del material para acumular humedad interna. El segundo es la incorporación en la década de 1930 de un porche perimetral (porch) que rodea la casa y actúa como escudo arquitectónico contra la lluvia batiente. El tercero es el mantenimiento periódico de la fachada exterior con nuevas capas de barniz, que ha impedido la aparición de hongos y el ataque de insectos.

El interior es distinto. Conserva el barniz original de los años veinte y no ha recibido nuevas capas desde entonces, precisamente para no oscurecer la celulosa y permitir que los visitantes sigan leyendo las noticias impresas hace un siglo.

Un museo familiar abierto en verano y con sistema de honor

Hacia 1927, la afluencia de curiosos ya era tan grande que la familia se trasladó en 1930 a una casa convencional en la misma calle y dejó la Paper House exclusivamente para exhibición. Elis Stenman falleció en 1942, a los 68 años. La propiedad quedó en manos de sus herederos y hoy es administrada por su sobrina nieta, Edna Beaudoin.

El museo abre de primavera a otoño, cobra una tarifa simbólica mediante un honor system —una alcancía donde el visitante deja el dinero por su cuenta— y ofrece un recorrido único: una casa habitable, con muebles funcionales, cuyas paredes cuentan literalmente la historia del siglo XX estadounidense.

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