Estaba destinado a ser el crucero más grande del mundo: Ahora terminara vendiéndose como chatarra
- Por Diego Alonzo
El Global Dream II estaba destinado a convertirse en el crucero de turistas más grande del mundo en cuanto a capacidad de pasajeros, pudiendo albergar a 9 mil personas en su interior, con el objetivo de llevarlos a distintos destinos marítimos, Sin embargo, eso, finalmente, no podrá suceder.
La embarcación comenzó a ser construida por la compañía Genting Hong Kong y, en cuanto al aforo, pensaba estar a la par con su gemelo Global Dream I, consigna Infobae.
Ambas embarcaciones, de 208 mil toneladas cada una, se hubieran posicionado entre los seis cruceros más grandes del mundo por tamaño. Incluso, el costo de cada buque bordeaba los 1.800 millones dólares, lo que los convertía en toda una atracción.



Pese a las altas expectativas, y producto de la pandemia de coronavirus, que trajo consigo la paralización de los cruceros, Genting y MV Werften (empresa que trabajaba con los dos barcos) se declararon en quiebra, por lo que vendieron sus compañías a otro fabricante del rubro de las embarcaciones navales, así que los navíos debieron ser retirados.
El remate del Globan Dream II
En este sentido, ambas empresas afectadas por la crisis empezaron a rematar sus buques a precios muy bajos, con la desazón de no poder sobresalir de este contratiempo.
MV Werften indicó que se están haciendo intentos por vender accesorios y motores del Global Dream II, como también la parte inferior del barco, que, al parecer, será vendida a un precio catalogado como chatarra.

¿Qué sucederá con su gemelo?
Por otra parte, el Global Dream I no será cedido en partes, pero igualmente se pondrá a la venta, aunque el comprador tendría que costear los gastos del remolque.
No obstante, en caso de no hallar un comprador, se procederá a rematar el crucero, pero tampoco hay esperanzas de poder sacarle mucho dinero.
Cabe señalar que las restricciones por el Covid generaron que el mercado del turismo entrara en un proceso de congelamiento, por ende, algunas compañías no pudieron sobresalir. A raíz de esta situación, gran parte de ellas debieron vender sus barcos y declararse en quiebra.
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