Hans Gildemeister cuenta de su "vida sana" en Zapallar tras la muerte de su esposa: "Lo que me tiene más vivo es el tenis"

El extenista nacional de 70 años, Hans Gildemeister, vive una nueva etapa de su vida fuera de Santiago tras el fallecimiento de su esposa, Margarita Domínguez, ocurrido en junio de 2022 producto de un cáncer al pulmón.

Sus restos descansan en la comuna de Zapallar, en la región de Valparaíso, por lo que el “Biónico”, uno de los mejores ídolos del país, decidió radicarse completamente en esta localidad costera donde sepultó al amor de su vida.

El nuevo estilo de vida del Biónico

En conversación con LUN, Gildemeister reveló que mantiene una vida sana y activa. Aunque el cementerio donde descansa su esposa se ubica a ocho minutos en auto, él prefiere caminar, incluso si eso implica un trayecto de 45 minutos.

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"Trato de ir a pie. Es una ruta muy linda a nivel del mar y ves a mucha gente. Es un lugar muy especial, muy místico, por eso me gusta ir al menos una vez al mes, aunque trato de arrancarme más si puedo. Lo bonito es que está en un alto y desde ahí se ve todo el mar", detalló.

En ese contexto, explicó que eligió vivir en Zapallar y alejarse de la capital, a la que solo viaja por motivos puntuales, principalmente médicos o familiares.

"A Santiago trato de ir poco, pero tengo que ir a las revisiones médicas, los cumpleaños de los nietos y a ver a mis hijos".

Hans Gildemeister tiene cinco hijas junto a Domínguez —a quien llamaba “Lala”— y un total de 12 nietos, quienes hoy son una fuente importante de motivación en su vida.

"Lo que me tiene más vivo es el tenis"

Su estilo de vida saludable también llama la atención. El extenista destaca por su buen estado físico, lo que atribuye a una alimentación balanceada.

"Me gusta comer sano, mucha verdura, lechuga. Y sobre todo, harto caldo de hueso orgánico; hay que alimentarse bien", dijo.

Para luego complementar: "Trato de hacer ejercicio, caminar y me meto al mar seguido. Pero lo que me tiene más vivo es el tenis. Estoy dando clases en las mañanas a un grupo de 28 mujeres que viven aquí en la zona, gente de Maitencillo, Puchuncaví, Cachagua y Zapallar. Y en las tardes tengo a un par de niños muy talentosos a los que les enseño también".

Respecto al deporte de sus amores, Gildemeister recordó que su esposa aprendió a jugar tenis con él, en una época donde el circuito era muy distinto y más familiar.

"Imagínate que con los que perdían en primera ronda de repente hacíamos una pichanga a mitad de torneo y yo era irresponsable, porque me podía lesionar. Ahora eso es imposible", aclaró.

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